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Valls critica a los socialistas ‘nostálgicos’ y propone cambiarle el nombre al PS

El primer ministro socialista Manuel Valls, París, 13 de octubre de 2014.
El primer ministro socialista Manuel Valls, París, 13 de octubre de 2014. REUTERS/Charles Platiau

La guerra de corrientes en la izquierda francesa se ha caldeado con la propuesta del primer ministro Valls de cambiarle de nombre al Partido Socialista (PS) y la declaración del exministro de Educación Benoît Hamon sobre la posible llegada de la extrema derecha al poder si no hay un giro de la actual política económica.

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El primer ministro Manuel Valls, cuyo giro liberal es muy cuestionado en la izquierda, volvió a sorprender este 23 de octubre al declararse abierto a gobernar con los centristas, cambiarle el nombre al Partido Socialista (PS) y crear una “formación política común” a los “progresistas”. Valls calificó además a ciertos socialistas de “nostálgicos”.

“No podemos seguir con las fracturas que existen hoy en el seno de la izquierda. En el conjunto de las fuerzas progresistas debemos reflexionar para construir una casa común, quizá en el futuro una formación política común (…) Al final de este proceso, cuestiones como el cambio de nombre podrían plantearse parcialmente”, dijo Manuel Valls este jueves en una entrevista.

Las declaraciones de Valls no fueron bien recibidas por varios responsables del partido. Algunos dirigentes del PS rechazaron de manera tajante la desaparición de un nombre que calificaron de “muy bello”, como dijo el secretario nacional del PS, Jean-Christophe Cambadélis, quien agregó que “debemos conservarlo porque ha dado pruebas de que sí sirve”.

Algunos son incluso más duros con lo que ha dicho Valls, como Claude Bartolone, presidente de la Asamblea Nacional, quien calificó la idea de “extraña” y le mandó el siguiente mensaje: “Estimado Manuel, es una falta. Concéntrate más bien en tu trabajo de primer ministro”.

El país, en otros términos, tiene otras prioridades, entre otras, superar la grave crisis económica y una tasa de desempleo récord. Si no hay un giro a la actual política económica, las próximas elecciones pueden ser catastróficas para el PS y el país, advirtió el ex ministro de Educación Benoît Hamon.

“La política del gobierno no sólo no está mejorando la economía sino que además está debilitando a la República. Tenemos que comenzar a prepararnos para un enorme desastre democrático en 2017: que Marine Le Pen (la líder del partido de extrema derecha Frente Nacional) pase a la segunda vuelta y gobierne el país”, dijo Hamon en una entrevista a RFI.

Hamon y la exministra de Cultura, Aurélie Filipetti, se abstuvieron de votar el presupuesto este martes al igual que lo hicieron 39 diputados socialistas conocidos como “los revoltosos”, una corriente que critica el giro liberal que ha tomado la política de Hollande. El presidente es blanco a menudo de críticas por “conducir una política de derecha a pesar de haber sido elegido por un electorado de izquierda”.

La alcaldesa de Lille, Martine Aubry, exsecretaria nacional del PS y peso pesado del partido, se convirtió el domingo pasado en la líder de ese grupo contestatario al lanzar críticas en el mismo sentido dirigidas directamente contra Hollande.

“Pido que se reoriente la política económica (...) (Es necesario) emprender el buen camino los dos años que vienen” porque de lo contrario la izquierda está abocada al “fracaso”. Aubry defiend una nueva línea de la social-democracia que no es “ni el liberalismo económico ni el social-liberalismo”.
 

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