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Francia hoy

Alquiler de viviendas privadas a turistas por internet

Audio 12:29
Una de las viviendas particulares propuestas en internet en alquiler para vacaciones.
Una de las viviendas particulares propuestas en internet en alquiler para vacaciones. airbnb.fr

En París, como en Nueva York, o en otras grandes ciudades occidentales, el sistema de arriendo de departamentos turísticos a y entre particulares a través de plataformas web, como París Holiday, Housetrip o Airbnb, tiene un éxito fulgurante. Pero tergiversado por algunos que lo convierten (demasiado) en negocio, pone en peligro el equilibrio urbano y el mercado inmobiliario.

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¿Cómo funciona este nuevo hijo próspero de la economía colaborativa? Y, ¿por qué en Francia se intenta regular este nuevo mercado?

A finales de febrero, París recibía con alfombra roja al joven director y cofundador del sitio Airbnb, una de las empresas más exitosas de la economía digital. Y es que, en noviembre de 2014, la capital francesa se convirtió en el primer destino de los usuarios de esta plataforma en línea, que permite arrendar departamentos turísticos a particulares, en casi todo el mundo.

Matthieu, de 30 años, vive en un barrio popular del norte de París. Ha usado el sitio web Airbnb para alojarse en Lisboa y Amsterdam pero, sobre todo, alquila su piso, de vez en cuando, a turistas o personas de paso en la ciudad. Manuel, estudiante peruano, también aprovecha la alta demanda que existe en la capital en materia de vivienda.

Y el sistema está en plena expansión en Francia. En dos años, las ofertas en París y sus alrededores han pasado de 4.000 a 40.000 en el sitio web, nacido en 2008 en San Francisco, California. Y según Airbnb, dirigido en Francia por Nicolás Ferrary, 1.800 millones de personas han usado la plataforma para alojarse en París en 7 años de existencia de la empresa.

Noruego de 42 años, Trond ha usado varias veces el sistema Airbnb para viajes profesionales o para visitar a amigos. Pero otras personas han convertido este sistema colaborativo, basado en parte en la confianza, en un verdadero negocio, transformando  sus apartamentos en albergues turísticos durante todo el año, de manera ilegal.

En barrios céntricos, como el Marais o Saint-Germain des Prés, donde abundan los apartamentos amoblados turísticos, algunos vecinos se quejan de que el ir y venir de los turistas con sus maletas ha destruido la vida colectiva en el vecindario, y reclaman por el ruido o el estado en que ciertos visitantes dejan las áreas comunes de los edificios.

Para hacer frente a la situación, la Alcaldía de París endureció las reglas y los controles. Un parisino está autorizado a alquilar su piso hasta 90 días por año, en caso de que sea su residencia principal y, si arrienda, debe obtener la autorización del dueño para poder subalquilar. También deberá declarar al fisco los ingresos que recibe por ello.

Airbnb se comprometio también a recolectar la llamada "taxe de séjour", la tasa de residencia, un impuesto a los albergues turísticos que va a la municipalidad. Pero los propietarios o gerentes de hoteles siguen acusando a la empresa estadounidense y sus similares de competencia desleal.

Pero arrendar una habitación o todo el apartamento por unos días o una semana también se ha convertido en una necesidad para algunos parisinos: ello les permite  pagar el arriendo o salir de un mal momento. Fue el caso de Guillaume, de 30 años, que durante un año vivió gracias al alquiler de su piso, además de una ayuda social del estado.

Durante ese año, Guillaume montó su propia asociación que hoy le proporciona trabajo. Desde entonces, solo arrienda su piso por internet durante las vacaciones. Para él, Airbnb, París Holiday y Housetrip solo son una etapa hacia una economía colaborativa en la que pronto, con tecnologías aún más avanzadas, los intercambios entre particulares se podrán hacer incluso sin la presencia de empresas que actúan como intermediarios y obtienen ganancias con tal actividad.

Lo cierto es que, por el momento, el negocio es extremadamente rentable. La plataforma Airbnb cobra 3%  a quienes proponen el alquiler de sus viviendas, total o parcialmente, y entre 6 % y  12% de comisión al visitante. En agosto de 2014, la empresa estaba valorada en 7.500 millones de euros. Casi lo mismo que el grupo Accor, líder mundial en hotelería.

Entrevistados: Jean-François Martin, alcaldía de París; Nicolás Ferrary, gerente de Airbnb en Francia; usuarios del sistema.

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