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Francia hoy

La doggy bag y la campaña contra el desperdicio de comida

Audio 10:39
Doggy Bag ideada por la startup de Lyon Take Away.
Doggy Bag ideada por la startup de Lyon Take Away. takeaway

A través de los siglos se ha forjado una imagen de fastuosidad, abundancia y refinamiento en torno a la gastronomía de Francia, incluyendo el estilo de servir la mesa y de comer. Hoy, ante ante un escenario de escasez de recursos e incluso de hambre en una buena parte del mundo, semejante lujo puede constituir una afrenta para muchos. Aun así es difícil vencer la arraigada cultura culinaria francesa en ciertos casos.

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¿Pero a qué nos referimos? Pues a algo tan cotidiano como los restos de comida que dejamos en los platos cuando comemos en un restaurante. Mientras en Inglaterra, Estados Unidos o algunos países de Latinoamérica es común pedir los restos para llevar, en Francia la costumbre es casi inexistente.

Para enfrentar ese importante desperdicio de alimentos, el Ministerio de Agricultura y la Unión de Oficios y de Industrias de la Hotelería han emprendido una campaña para que se extienda el uso de la llamada Doggy Bag; es decir, de un recipiente para llevar a casa las sobras.

Según una encuesta nacional realizada por la DRAFF, entidad regional francesa encargada de la alimentación y la agricultura, el 59 % de los consumidores no termina su plato de comida. El 8 % de ellos lo hace porque no les gustó la comida y el 92 % porque no pudo terminarla. El 70 % de los consultados nunca ha pedido un contenedor para llevar los restos; unos estiman que simplemente eso no se hace, a otros no se les ocurrió, y hay quien tiene vergüenza de hacerlo.

Las entidades del Estado francés y algunas organizaciones profesionales piensan que incentivar el uso de la Doggy Bag es una buena idea. En junio de 2013, el Ministerio de Agricultura lanzó un plan con el objetivo de reducir el desperdicio alimentario de aquí al año 2025.

Podría parecer extraño que un gesto de este tipo haya tenido que debatirse en esas instancias para ser considerado necesario, pero no lo es tanto cuando se sabe que cada francés tira a la basura alrededor de 20 kg de alimentos al año.

Para incentivar la idea de que llevar a casa las sobras de una comida en un restaurante, diversas empresas han ideado envases adecuados para hacerlo. Previamente, restauradores e industriales concluyeron que, en el fondo, el problema reside en una suerte de incomodidad, de vergüenza,  que frena la iniciativa de llevarse a casa los restos de comida.

Sin embargo, la iniciativa todavía resulta marginal, tomando en cuenta la cantidad de restaurantes en Francia. Actualmente, solo 50 restaurantes participan en este proyecto, que partió de la ciudad de Lyon y que ahora busca hacerse nacional. 

Algunos restauradores ya habían intentado introducir esta idea en los años 90 y luego en los 2000, pero nunca llegó a funcionar. Hay consumidores que zanjan el asunto apegándose a una suerte de excepción francesa un poco radical.

Por otra parte, hay quienes creen que el término inglés Doggy Bag pesa en la adopción de esta costumbre importada de los países anglosajones.

Entrevistados: Victor Marostegan, responsable de comunicación de Take Away; clientes de algunos restaurantes.

 

 

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