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Enfoque Internacional

¿Por qué Francia se lleva tan bien con los países del Golfo?

Audio 04:38
El presidente francés y el emir de Qatar, Cheikh Tamim bin Hamad al-Thani, en Doha, el 4 de mayo de 2015.
El presidente francés y el emir de Qatar, Cheikh Tamim bin Hamad al-Thani, en Doha, el 4 de mayo de 2015. REUTERS/Christophe Ena/Pool

Con la compra multimillonaria de aviones de caza Rafale a Francia, y la invitación a la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo, las petromonarquías celebraron una alianza diplomática con Francia. François Hollande se ubica así como uno de los principales aliados occidentales de los países del Golfo Pérsico, pese a la situación de los derechos humanos en algunos de ellos.

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Las seis naciones agrupadas en el Consejo de Cooperacion del Golfo (Arabia Saudita, Barein, Emiratos árabes Unidos, Koweit, Qatar y Oman) abrieron una cumbre extraordinaria, con François Hollande como invitado de honor. Con esta invitación sin precendentes para un jefe de estado occidental, Francia y las monarquías sunitas de la región celebran una luna de miel diplomática, que se inició cuando Francia mostró su intransigencia contra el régimen de Bashar Al assad, enemigo de los países sunitas.

"Francia y Arabia Saudí comparten mucho en cuanto a los asuntos del mundo árabe en general: sobre la lucha contra el EI en Irak, la situación en Yemen, así como el papel del Hezbollah libanés en Siria. Y la diplomacia francesa comparte una gran parte de la vision saudí sobre el papel de Irán, y la necesidad de limitar los avances iraníes", observa Barah Mikail, investigador especialista del mundo árabe en la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (Fride).

Contratos multimillonarios

Antes de la cumbre, el presidente francés firmó dos importantes contratos con Qatar: uno

El presidente francés fue invitado de honor del las monarquías petroleras del Consejo de Coordinación del Golfo en Ryad, el 5 de mayo.
El presidente francés fue invitado de honor del las monarquías petroleras del Consejo de Coordinación del Golfo en Ryad, el 5 de mayo. REUTERS/Christophe Ena/Pool

para la venta de 24 aviones de combate franceses Rafale, por un valor de 6,300 millones de euros. Y otro, confidencial, para formar a pilotos y agentes de inteligencia.
Francia se posiciona así como uno de los principales aliados occidentales de la región, que temen el avance de Irán en Irak y en Yemen.

Sin embargo, los vínculos diplomáticos y militares cada vez más estrechos entre Francia y los países del Golfo parecen poco compatibles con los derechos humanos. La reciente condena a 10 años de cárcel y 1000 latigazos de un bloguero saudí por insulto al islam, por ejemplo, no fue un ostáculo para que Francia aceptara una invitación de honor.
Según Barah Mikail, investigador del Fride, al colocar los intereses comerciales por encima de los derechos humanos, François Hollande no hace más que perpetuar una "tradición francesa basada en la realpolitik". Y recuerda la contradicción entre "un discurso que dice que Francia va a seguir apoyando a la sociedades civiles que están luchando para obtener más derechos, y el papel de Francia como actor militar que además vende muchas armas a países que no son democráticos".

Con cientos de millones de petrodólares de reservas y una población creciente, el gigante saudí representa un mercado potencial para las empresas francesas, en busca de mercados para la exportación. Y la intervención armada de Arabia Saudita para replegar a los rebeldes chiítas hutíes en el vecino Yemen representa una oportunidad para las empresas de armamento francés.

Entrevistados: Alejandra Galindo, investigadora de la Universidad de Monterrey, especialista en Arabia Saudita; Barah Mikail, investigador especialista en el mundo árabe, Fundacion para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (Fride).

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