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Francia hoy

La cerveza artesanal parisina

Audio 14:50
brasserie-la-baleine.com

Esta semana se celebra en París la segunda edición de la semana de la cerveza. Un evento que nació con la reciente apertura de mini fabricas de cerveza artesanal en el propio centro de la capital francesa. 

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Francia es, para muchos, la patria por excelencia del vino  - del buen y también del mal vino - pero bajo tanta viña se esconde una segunda pasión de los franceses: la cerveza. En el país se consumen, de media al año, 30 litros por persona, que en su mayoría es producida de manera industrial.

Pero desde hace unos años, un público más exigente pide la vuelta de los productos artesanales, fabricados con mejores ingredientes y prestando más atención a la producción. Bajo esta enseña renacieron las micro fabricas de cerveza, un fenómeno que surgió hace dos años en París, donde el precio del metro cuadrado alcanza precios astronómicos, donde ya casi nada se fabrica.

Unos pocos apasionados de la cerveza decidieron instalarse en los barrios norte de la capital, menos onerosos. Fotógrafo reconvertido en cervecero, Bruno Torres fue uno de los primeros, con su marca, 'La Baleine'. Oficia en un pequeño local de un popular barrio al nordeste de París, que parece más un garaje que una fábrica de cerveza. A la entrada de este improvisado taller están las reservas de cereales: "la cebada es el ingrediente principal y después están los diferentes tipos de lúpulo, que se escogen según su grado de amargor. Todos estos ingredientes se mezclan con el agua y los ponemos a cocer en una gran olla ... añadimos el lúpulo y otras plantas que darán un sabor diferente a la mezcla. Después la enfriamos con ayuda de un aparato refrigerador y transferimos el jugo resultante, una especie de mosto de la cerveza, a fermentadores. Añadimos la levadura escogida para el proceso y dejamos fermentar durante dos o tres semanas", explica Bruno Torres.

Y aproximadamente un mes después de empezar todo el proceso, la cerveza está lista para ser embotellada. Se fabrican cuatro tipos de cerveza, alejados de la produccion y los sabores industriales, que indican a lo que quiere llegar esta nueva hornada de fabricantes artesanales.

Jean Barthélemy Chancel ha sido uno de los últimos en instalar una pequeña fábrica de cerveza en París, en pleno impulso de renovación de las llamadas brasseries: "había 2.600 fábricas de cerveza artesanal en Francia hace un siglo. Más que en Alemania y Bélgica juntas. En París, había 66...Todo se olvidó. Hoy en día, hay la misma diferencia entre una cerveza artesanal y una industrial que entre un vino de mesa y una gran cosecha de Burdeos, que cuesta 300 euros".

Con 'La Parisienne', el fundador de la marca, Jean Barthélemy Chancel, se dirige a los paladares más exquisitos, los de París: "el mercado es mucho más sofisticado, hay más extranjeros, los parisinos viajan, tienen mucho más dinero ...personas que tienen la sensibilidad necesaria para apreciar las nuevas cervezas artesanales".

Y es que, más alla de una fabricación más cuidada de las cervezas tradicionales, estos nuevos cerveceros se atreven con nuevos sabores y mezclas, que pueden resultar demasiado osados en un principio. De vuelta a los cuarteles de La Baleine, con Bruno Torres, que nos muestra sus cervezas más especiales, como la tinta de calamar y la clorofila. Dos recetas casi únicas y seguramente no aptas para todos los paladares. En 'La Parisienne' también se multiplican las mezclas y aromas.

¿Cuánto hay de moda pasajera en esta aparente renovación de la cerveza?

Se lo preguntamos a Jean Barthélemy Chancel: "Sí, se han creado demasiadas fábricas de cerveza artesanal en Francia, es una moda, muchas personas se instalan sin conocer el oficio, por razones financieras y de marketing".

¿Y cuánto hay también de marketing en esta explosión de mini fábricas de cerveza en París?

"Es verdad que el nombre de "La Parisienne" está funcionando bastante bien, hemos encontrado bastantes bodegueros y restauradores interesados en comprarla. Hacer un buen producto está bien, pero si nadie lo compra, no funciona ... evidentemente hay una parte de marketing en la producción de cerveza artesanal", observa Chancel.

Mas alla del marketing, de la experimentación con sabores, olores y colores está el consumo de estas cervezas. Según algunos consumidores parisinos, no es fácil acostumbrarse a los nuevos sabores, pero "hay que probar" lo nuevo.

Así que ya saben, si vienen a Francia, no se limiten a probar los tradicionales vinos, sigan quizás la pista de las cervezas artesanales, que les pueden deparar buenas sorpresas.

Entrevistados: Bruno Torres, fabricante de la marca, 'La Baleine'; Jean Barthélemy Chancel, fabricante de 'La Parisienne'; parisinos.

 

 

 

 

 

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