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Francia hoy

París, ¿un ejemplo de ciudad verde?

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Sistema de bicicletas públicas parisinas Vélib'.
Sistema de bicicletas públicas parisinas Vélib'. Hugo Passarello Luna www.hugopassarello.com

Coincidiendo con la edición número 21 de la Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, conocida como COP21, la ciudad de París se sitúa en el punto de mira del ecologismo.Por Jordi Brescó. 

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Las medidas que se prevé que se tomen en la Conferencia son de ámbito mundial, pero… ¿y a nivel local? ¿Qué medidas se han implementado en París y en su región metropolitana? ¿La ciudad que acoge la reunión clave frente al cambio climático, es un buen ejemplo a seguir en materia de ecología y medio ambiente?

París, "un buen ejemplo en materia de ecología"

Según Célia Blauel, adjunta al ayuntamiento de París que se encarga de todas las cuestiones relativas al medio ambiente, “París es un buen ejemplo a seguir en materia de ecología. No acogemos la COP21 para simular que nos importa el medio ambiente, sino porque en París implementamos políticas para mejorar el clima con objetivos fuertes de cara a 2020: reducir las emisiones de gas en la ciudad, reducir nuestro consumo de energía, desarrollar energías renovables… También nos movilizamos con políticas públicas relacionadas con el transporte, el alojamiento, la alimentación… Llevamos haciendo muchas cosas desde hace 10 años”.

El ayuntamiento parisino puso hace años el acento en el asunto de la ecología. La actual alcaldesa Anne Hidalgo, en el cargo desde hace un año y medio, sigue con el trabajo que empezó su predecesor, Bertrand Delanoë, de quien Hidalgo fue primera adjunta, y que estuvo en el cargo entre 2001 y 2014. Bajo el mando de Delanoë, se instauró la línea del tranvía, aumentaron los carriles para ciclistas y se creó en 2007 el Vélib', el sistema de alquiler de bicicletas con el que ahora cuentan muchas ciudades europeas.

Además, París cuenta desde 1979 con un organismo independiente que controla los índices de contaminación en la calidad del aire en la ciudad: Airparif. Amélie Fritz, que trabaja como ingeniera en Airparif, explica su funcionamiento: “Si prevemos un pico de contaminación para los próximos días o semanas, informamos a las autoridades para que ellos puedan tomar las medidas necesarias de reducción de emisión para poder mejorar la situación. Somos un observatorio, nuestro rol es el de supervisar e informar, comprender y evaluar. Nosotros no tomamos las medidas de reducción. Esta tarea corresponde a las autoridades”.

Las medidas puntuales, ¿una buena solución?

No hace mucho tiempo, el pasado 18 de marzo, Airparif encendió todas las alarmas: París fue, ese día, la ciudad más contaminada del planeta, superando a los líderes habituales de esta tabla como Shanghái o Pequín. Ese episodio obligó al ayuntamiento a tomar medidas inmediatas: tres días después, el sábado 21 de marzo, el transporte público fue gratuito. 5 días después, el lunes 23, se instauró durante la jornada la circulación alternada. Sólo podían acceder a París los coches con matrículas impares.

Esas medidas puntuales tuvieron un impacto muy positivo en la calidad del aire parisino. Como también lo tuvo el Día anual sin coches en París, celebrado el 27 de septiembre, en el que los niveles de dióxido de nitrógeno bajaron hasta un 40%.

Sin embargo, “nuestra voluntad en París es la de no tener que reaccionar con urgencia, sino hacer una política que permita reducir a largo plazo la contaminación que proviene de los automóviles”, sostiene Célia Blauel. “Vamos a reducir las plazas de aparcamiento, dejando más espacio para las bicicletas, los coches eléctricos, los peatones… A finales de los 50 se escogió la opción política de diseñar la ciudad para los coches. Nosotros queremos hacer nuestra propia política de transporte a largo plazo”.

La necesidad de una mayor voluntad política y ciudadana

Las medidas puntuales tomadas tras el pico de contaminación contentaron a muchos, pero al mismo tiempo dejaron entrever que se podría haber evitado llegar a una situación tan extrema. Sébastien Barot, director de investigación del Instituto de Ciencias Ecológicas y del Medio Ambiente de París, se muestra crítico con la falta de concreción en el proyecto del ayuntamiento: “La impresión que tengo es que hay buenas ideas pero no funcionan bien, no siguen bien. Hay una parte de la gente que quiere cambiar las cosas, y hay una parte de la gente que no quiere cambiar las cosas”.

En una línea parecida se pronuncia Alice Barbe, activista y candidata de apertura del partido Ecologista – Los Verdes en la región d’ Île-de-France. Según Barbe, el problema es más profundo: “Tenemos que cambiar las costumbres de la gente cuando utilizan el coche para ir al trabajo. Tenemos que cambiar la manera que tiene la gente de pensar la circulación, antes de todo”.

Célia Blauel coincide con Barbe en la necesidad de un cambio de mentalidad en los parisinos. Desde el ayuntamiento de París lo tienen claro: si un parisino decide coger el coche es porque él quiere, no porque no tenga alternativas de transporte. “Hoy en día, en la gran mayoría de situaciones, cualquier parisino o parisina puede dejar el coche porque tenemos una oferta de transportes extremadamente importante entre el metro, el tranvía y el bus. Hemos aumentado enormemente otras vías de transporte, como el Vélib' o el Autolib'. También se puede andar por París, ¡de hecho es muy agradable! En resumen, las alternativas existen”, considera.

La mirada de los parisinos

Pero a todo esto, ¿que piensan los parisinos? Para conocer su opinión, nos desplazamos hasta la Plaza de la Ópera, uno de los puntos con más tráfico de la capital francesa. Allí, todos coinciden en que se ha hecho muchos esfuerzos para limitar la contaminación del aire y actuar por el medio ambiente.

Para Reda, “hacen muchos esfuerzos, sobre todo con el reciclaje. Veo que por diferentes sitios hay medidas por la reducción del consumo por calefacción, esto también es importante”, mientras que Anne-Sophie sostiene que “poco a poco han ido implementando medidas para reducir la circulación. Han creado la iniciativa del coche compartido, está también UBER, y el sistema Autolib’, dónde no hace falta comprar un coche para poder conducir uno”.

En general los habitantes de París parecen estar contentos, aunque seguramente no del todo. Al ser preguntados por los cambios que implementarían, todos coinciden: limitar la circulación de coches. No obstante, varios destacan que el medio ambiente no es una preocupación mayor para los parisinos.

París, hacia un compromiso con el medio ambiente

París cuenta con una situación geográfica que le da cierta ventaja en su lucha contra la contaminación, estima Sébastien Barot: “Cuando hay montañas alrededor, si hay polución en la ciudad, la contaminación no se puede ir. En París no es así. También tenemos la mayoría del tiempo vientos que vienen del mar, y entonces la contaminación atmosférica normalmente no se queda mucho”.

Para Airparif, París parece que va por buen camino: “Es verdad que hemos tenido muchos más episodios de contaminación este último período de tiempo, pero si observamos la evolución de la calidad del aire durante los últimos años, nos daremos cuenta que ésta ha mejorado. Estamos mejor hoy que hace 10 años”, concluye Amélie Fritz.

El 18 de marzo París centró todas las miradas del ecologismo por sus altos niveles de contaminación. Ahora volverá a centrarlas, pero lo hará como ciudad comprometida con el medio ambiente. Veremos cuál de estos dos perfiles definirán París en un futuro próximo.

Entrevistados: Célia Blauel, adjunta al ayuntamiento de París encargada de todas las cuestiones relativas al medio ambiente, Amélie Fritz, ingeniera en Airparif, Sébastien Barot, director de investigación del Instituto de Ciencias Ecológicas y del Medio Ambiente de París, y Alice Barbe, activista y candidata de apertura del partido Ecologista – Los Verdes en la región d’ Île-de-France.
 

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