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Francia hoy

Crueldad en los mataderos franceses causa indignación

Audio 09:17
'Matadero Made in France', presentación de un video de L214.
'Matadero Made in France', presentación de un video de L214. L214

Los casos de maltrato animal en varios mataderos franceses causaron indignación en la opinión pública.

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"Una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales". Esta frase del Mahatma Gandhi resurge en Francia desde la difusión de cinco videos abrumadores sobre las prácticas de varios mataderos.

La polémica arrancó en octubre de 2015 con la publicación de extractos de videos que evidencian prácticas crueles contra los cerdos en un matadero del sur de Francia.

L214 es el nombre de la ONG francesa que recogió y difundió estos videos. Su extraño nombre viene de la ley francesa L214 que define el animal como un ser sensible que se debe respetar.

En las imágenes, insoportables, se puede ver cerdos chillando a la muerte, asfixiados con dióxido de carbono. Algunos sobreviven y son colgados vivos por las patas, y muestran evidentes señas de dolor.

Unos meses después, en febrero de 2016, la ONG reveló imágenes de un matadero certificado "orgánico" en las que se muestra a un empleado que intenta aturdir a un cordero con golpes contra la pared y descargas eléctricas. En vano: el animal es colgado vivo a un gancho antes de ser desangrado.

En marzo, un criadero de pollitos fue condenado a 19.000 euros de multa por maltrato. Imágenes de cámara oculta mostraban cómo decenas de pollitos eran asfixiados en bolsas o arrojados a trituradoras.

La semana pasada, la exactriz Brigitte Bardot, presidenta de una fundación epónima de defensa de los animales, dirigió una carta abierta al ministro de Agricultura Stéphane Le Foll. En esta misiva, Bardot exige poner fin a estas prácticas y tacha a Stéphane Le Foll de "ministro del sufrimiento".

En una entrevista con una radio francesa, el ministro contestó que tomó "decisiones legislativas para que el maltrato sea considerado un delito. No sólo para los empleados, que eventualmente pueden cometer errores, sino también para los responsables de mataderos. (…) Esta ley se votó en primera lectura. Me imagino que el Senado la votará también. Yo tengo un plan sobre el bienestar animal desde 2014. ¡No esperé las imágenes de la ONG L214! (…) Hay que decir la verdad: esa gente quiere que desaparezca la crianza de animales, quiere que dejemos de comer carne, ¡hay que decirlo! (…) Debemos arreglar este problema de sufrimiento animal, pero no debemos aceptar esta presión moral, y no acepto este correo en el que se me califica de ministro del sufrimiento".

Ante la indignación que suscitaron estos casos flagrantes de maltrato animal, el gobierno francés lanzó una serie de inspecciones en los 259 mataderos del país y cerró tres de ellos en abril de este año. Los inspectores concluyeron que 31% de los mataderos tienen estándares insuficientes en materia de prevención del sufrimiento animal.

Johanne Mielcarek, portavoz de la organización L214, explica que quieren "denunciar el sufrimiento de masa que se les inflija a los animales detrás de los muros de los mataderos. Queremos que los ciudadanos sepan lo que pasa, y que las autoridades reaccionen de verdad. (…) Nos parece bien que haya reacción: en el caso de la creación del delito de maltrato animal, la pregunta es ¿quién lo va a sancionar, quién lo va a controlar dentro de los mataderos? Porque hoy en día, hay un veterinario en cada matadero, pero no está presente en el puesto de la matanza, trabaja en el control de calidad de la carne y poco más".

Ante la multiplicación de los escándalos alimentarios en torno a la producción de carne, más de un tercio de los franceses se dice sensible a la temática del sufrimiento animal, según una encuesta de opinión realizada en octubre de 2015.

La cultura vegetariana está ganando adeptos, pero los carnívoros se resisten. Franck Ribière, director de documentales, es el autor de Steak Revolution, una película que explora la calidad de la carne en varios países, en busca del mejor bife del mundo. Según Ribière, los aficionados de la carne deben preocuparse por las condiciones de matanza de los animales: "Lo que nos dicen las ONG contra la violencia animal es que hay que tener cuidado, pero no podremos cambiar el sistema: para comer un animal, hay que matarlo. Pero se puede hacer correctamente. Y así pasa en casi todos los países y mataderos que pude visitar. Hoy es posible matar a un animal con un mínimo de sufrimiento. Sigue habiendo problemas de estrés, de transporte y hay gente idiota y mala que maltratan a los animales, pero nunca he visto a un criador feliz de llevar a su animal al matadero. Un animal que se va en buenas condiciones producirá buena carne".

En un país donde lo que tiene que ver con la alimentación y la gastronomía suscita apasionados debates, los escándalos en torno a la producción de carne preocupan a los políticos. Tras las revelaciones de casos de crueldad en los mataderos, una comisión de diputados investiga el sector y se espera un informe en septiembre. Una de las medidas preconizadas podría ser la generalización de la videovigilancia para evitar la tortura.
 

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