Saltar al contenido principal
Enfoque Internacional

Polémica en Francia tras el anuncio del cierre de Alstom en Belfort

Audio 04:27
Un empleado de Alstom trabaja en un tren Euroduplex TGV, en la planta de Aytré, en el suroeste de Francia, el pasado 31 de agosto de 2016.
Un empleado de Alstom trabaja en un tren Euroduplex TGV, en la planta de Aytré, en el suroeste de Francia, el pasado 31 de agosto de 2016. Reuters

La noticia cayó como un balde de agua fría: la empresa francesa Alstom, uno de los pesos pesados mundiales de la construcción de trenes, anunció sorpresivamente el cierre de su planta productiva de Belfort.

Anuncios

La cesación de actividades en esta fábrica que produce trenes para la empresa ferroviaria nacional francesa se debe, según la dirección, a la falta de pedidos en Francia. Sin embargo, la noticia causó estupor entre los asalariados y en la clase política francesa, por dos razones.

La primera es que Alstom es una empresa económicamente saludable. Ganó recientemente una licitación histórica para construir 28 trenes bala entre Washington y Boston, y sus éxitos comerciales en otros países como Alemania, Panamá o India, le trajeron pedidos por 6.900 millones de euros en 2015-2016.

El otro motivo de indignación es que el Estado francés es accionista de la empresa. Florian Bouquet, el presidente regional de la agrupación de municipios de Belfort, reaccionó al micrófono de RFI: "Partimos del principio que el Estado francés es accionista en 20% del capital de Alstom, que esta empresa genera ganancias, y que Belfort es la cuna de la empresa. Fabricamos trenes desde hace 130 años. No concebimos Belfort sin Alstom. Hay 400 empleos directamente amenazados en la producción industrial, hay también cerca de 400 empleos de empresas subcontratistas. Y 400 otros empleos indirectos. Cerca de 1.200 personas podrían estar afectadas por esta decisión. No podemos admitir el impacto de esta decisión. Y queremos que el grupo Alstom cambie de decisión. Queremos incitar el Estado francés y el presidente de la República a comprometerse".

Este martes el presidente Hollande se comprometió a garantizar el futuro de la fábrica de trenes de Alstom pero descartó que el Estado aumente su participación en el capital de la empresa. El mandatario francés pidió a su gobierno movilizarse para aumentar los pedidos públicos de construcción de locomotoras de trenes de alta velocidad y trenes suburbanos, principal actividad de la planta de Belfort. Hasta ahora, el Estado se comprometió a comprar 30 trenes adicionales para la compañía nacional ferroviaria.

El anuncio no convence a algunos sindicatos: la Confederación General del Trabajo (CGT) pide que la construcción de trenes para la empresa ferroviaria alemana se haga en Belfort. Frédéric Sánchez, dirigente sindical de la Federación de Metalurgia de la CGT, explica que "lo increíble es que quieren cerrar una planta que está en capacidad de absorber el pedido que han pasado hasta el horizonte 2020, y al lado están haciendo reventar de trabajo la fábrica de Polonia. Hasta los sindicatos poloneses dicen que no están en capacidad de responder al pedido. La finalidad de esta situación es como siempre: los trabajadores en Francia tienen una competitividad menor que en algunos países a nivel europeo y mundial, por eso justifican que tienen que trasladar la fabricación para preservar la competitividad del grupo Alstom".

El grupo promete que la transferencia de la producción de locomotoras de Belfort a Alemania se hará sin despidos y que los 400 empleados de la fábrica serán enviados a otros sitios en Francia.

No es la primera vez que el gobierno francés enfrenta el cierre de una fábrica con alto valor simbólico. El caso Alstom recuerda el del grupo siderúrgico Arcelor Mittal que cerró los altos hornos de Florange en 2013, pese a la promesa del Estado de mantener la actividad en el sitio. Este fracaso fue percibido como un abandono de los obreros por el gobierno socialista de François Hollande.

Entrevistados: Florian Bouquet, presidente regional de la agrupación de municipios de Belfort (por RFI), y Frédéric Sánchez, dirigente sindical de la Federación de Metalurgia de la CGT.
 

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.