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Francia hoy

París inaugura su catedral ortodoxa en medio de tensiones con Rusia

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La Catedral de la Santa Trinidad y la Torre Eiffel en el fondo, en París, el pasado 12 de octubre de 2016.
La Catedral de la Santa Trinidad y la Torre Eiffel en el fondo, en París, el pasado 12 de octubre de 2016. AFP

Los roces entre Francia y Rusia han llegado al paroxismo en los últimos días. Después de intentar recomponer una relación con altos y bajos, la guerra en Siria acabó con estos viejos conocidos, otra vez enemistados. Esta vez, el disgusto causado por los bombardeos de Rusia en Alepo, que el mandatario francés calificó de crímenes de guerra, llevó a que Putin cancelará su participación en el evento del año: la inauguración, este 19 de octubre, de la nueva catedral ortodoxa rusa, que abrirá sus puertas casi al lado de la Torre Eiffel en París.

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La Catedral de la Santa Trinidad se quedó sin la inauguración de Putin, pero igualmente abrirá sus puertas tras una construcción que no fue exenta de polémicas.

En una cruzada por recuperar símbolos del desaparecido imperio ruso, Vladimir Putin se lanzó en la construcción de una nueva catedral rusa en París la década pasada. En la capital francesa ya existía una, la catedral Alexandre Nevsky, consagrada en 1861 y construida con el apoyo del zar Alejandro III.

La construcción se ideó en plena orilla del Sena, en el emblemático Quai Branly, en la antigua sede del Instituto de Meteorología de Francia. El mismo patriarca ruso Alexis II vino hasta París a explicarle al exmandatario Nicolas Sarkozy la importancia de un proyecto como ése para los 200 mil fieles rusos de la capital francesa. Para Moscú la catedral se convirtió en prioritaria y para la embajada rusa el proyecto se transformó en central.

Se trata de un proyecto arquitectónico elaborado por el arquitecto francés Jean-Michel Willmote, quien también ha estado a cargo de propuestas faraónicas en Rusia. Esta nueva catedral tendrá líneas modernas, discretas. Las tradicionales cúpulas, siempre en color oro para simbolizar la unión entre el cielo y la tierra, son en este nuevo templo de un oro mate. Una simbología bastante alejada del estilo bizantino moscovita con el que han sido construidas varias de las iglesias ortodoxas francesas.

Una herramienta de propaganda, un satélite del Kremlin. Esas son algunas de las críticas que se le hacen a este proyecto, aunque no todos los ortodoxos parisinos estén de acuerdo.

La política se mezcló en su construcción y el proyecto quedó en el limbo luego del fin de la administración Sarkozy. El nuevo gobierno de François Hollande demoró la puesta en marcha de las obras y la catedral debió incluso cambiar de cabeza de proyecto. La luz verde definitiva llegó en enero de 2014 y entonces las cosas se aceleraron.

Rusia ha vuelto a París y esta vez lo hace a las orillas del río Sena. Para los expertos el hecho de que un Estado laico como el ruso financie una catedral ortodoxa es por lo menos contradictorio, y aunque la relación Moscú-iglesia no es para nada la misma que la de los tiempos del zar, para muchos es innegable que entre el Kremlin y la iglesia ortodoxa existe una conexión.

La flamante catedral rusa al lado de la Torre Eiffel ya es un hecho. Que Putin no pueda venir a inaugurarla es sólo una pequeña sombra en las enormes cúpulas doradas que ahora decoran el cielo parisino.

Entrevistados: Michel Eltchaminoff, filósofo y redactor en jefe de la revista Philosophie, Daniel Struve, profesor de la Universidad París VIII y miembro de la comunidad ortodoxa de Francia, y ortodoxos parisinos.
 

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