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Francia:

Francois Fillon deja fuera de la carrera presidencial a Nicolas Sarkozy

Fillon celebra su victoria en la primera vuelta rodeado de sus seguidores en el local de su campaña del Boulverad Saint Germain en París
Fillon celebra su victoria en la primera vuelta rodeado de sus seguidores en el local de su campaña del Boulverad Saint Germain en París reuters

En unas elecciones primarias de la derecha francesa con récord de participación, el ex primer ministro del gobierno Sarkozy, François Fillon, obtiene un inesperado primer lugar, seguido del alcalde de Burdeos Alain Juppé. Nicolás Sarkozy, en tercer puesto con algo más del 20%, queda fuera del balotaje. 

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"Francois Fillon es el que mejor entendió los desafíos que se presentan a Francia. Entonces votaré por él en la segunda vuelta". Así reaccionaba Nicolás Sarkozy, ex Presidente francés, al reconocer su inesperada derrota en las primarias de la derecha francesa de caras a las presidenciales del 2017. Unas primarias con récord de participación: casi cuatro millones de personas votaron en estos comicios a los que se presentaban siete candidatos. 

"Votaré por Fraçois Fillon porque es el único que no tiene una investigación por corrupción" reconocía temprano a RFI uno de esos votantes en el sur de París. Las causas judiciales de Nicolás Sarkozy por el financiamiento de su candidatura en el 2007, fueron protagonistas de la campaña que duró dos meses. De hecho, los medios locales aseguraron que  muchos votantes, incluso de izquierda, pagaron los dos euros de inscripción a este proceso y sufragaron para evitar una nueva candidatura del ex Presidente. Otros, votaron pensando en el mejor candidato para hacer frente a Marine Le Pen en la segunda vuelta de las presidenciales de mayo de 2017 porque según los sondeos la derecha tiene muchas posibilidades de disputar el balotaje contra el ultraderechista Frente Nacional: "voté por François Fillon para que la derecha pase a la segunda vuelta y evite que Le Pen sea Presidenta. Fillon y Juppé pueden hacerlo, si Sarkozy se enfrenta a Marine Le Pen, es posible que ella gane", declaraba a RFI otro elector.

Pasadas las ocho de la noche, y pese a la alta participación, los organizadores de esta primaria entregaban una primera estimación que luego se confirmaría con el paso de las horas: Fillon, se ubicó en primer lugar con algo más del 40%. Su rival el próximo fin de semana será el alcalde de Burdeos, Alain Juppé, con poco más de un 24%. Y aunque se rumoreó que este último de 71 años podría bajarse de la carrera, fue él mismo quien aclaró que continúa gracias además al apoyo de Nathalie Kosciusko-Morizet, cuarta con un 2,6% de las preferencias.

"Mis compatriotas me expresaron sus ganas de cambiar frente a un sistema burocrático que les absorbe la energía. Me expresaron su voluntad de autoridad, su voluntad de ser respetados como franceses. Mi proyecto traerá una nueva esperanza. Conmigo están los electores de derecha y de centro que quieren la victoria de sus valores", proclamó Fillon en su discurso de victoria.

Victoria inesperada

Durante los dos meses que se extendió esta campaña Alain Juppé y Nicolas Sarkozy marcharon casi paralelos en los sondeos en torno a un 30% de las preferencias. Pero hace dos semanas y coincidiendo con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, Fillon emergió de manera extraordinaria, remontando 12 puntos.

Fillon, visto siempre como el segundo de Sarkozy, es extremadamente conservador desde el punto de vista de sociedad, un católico reconocido liberal en cambio en su arriesgado programa económico:  propuso un alza de dos puntos del IVA hasta el 22%, una reducción de 500 mil puestos en la administración y el regreso a las 39 horas de trabajo semanal en el sector público en contraste con las 35 actuales. A diferencia de Sarkozy, Fillon no trató especialmente en los debates los temas migratorios, aunque tiene medidas tan duras como la creación de cuotas de acogida y la restricción de las prestaciones sociales sólo a los extranjeros con residencia legal de más de dos años. En cambio, calificó de excesiva la propuesta del ex mandatario de detener a las personas con ficha S, es decir calificadas como un peligro para la seguridad del Estado: "no queremos un Guantánamo a la francesa" respondió frente a esta idea.

 

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