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Francia hoy

París abre un refugio para los migrantes

Audio 09:36
El centro de acogida para los migrantes, cerca de la Puerta de la Chapelle, abrió el 10 de noviembre de 2016.
El centro de acogida para los migrantes, cerca de la Puerta de la Chapelle, abrió el 10 de noviembre de 2016. CHRISTOPHE ARCHAMBAULT / POOL / AFP

Ante la ola de refugiados procedentes de África y Medio Oriente, la capital francesa abrió su primer centro de acogida. Visitamos las instalaciones.

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La ayuda a los migrantes es un tema que divide Francia: los partidos de derecha y de extrema derecha abogan por una política restrictiva. En los últimos meses, tres centros de acogida fueron incendiados en otras ciudades francesas.

Otros sectores sin embargo abogan por más solidaridad. Ante la presencia duradera y masiva de cientos de refugiados en las calles de París en los últimos meses, la alcaldía y el Estado francés decidieron finalmente desembolsar unos siete millones de euros para instalar con premura un centro de acogida de urgencia de los migrantes para luego redirigir a los solicitantes de asilo a otras ciudades de Francia.

10.000 metros cuadrados, 500 voluntarios y 120 empleados

El primer albergue de urgencia para los migrantes ha abierto sus puertas en París. Es un recinto de más de 10.000 metros cuadrados en la periferia norte de la capital francesa. El lugar, un antiguo depósito de material ferroviario, está fuertemente custodiado, y rodeado por rejas para evitar agresiones desde el exterior.

>Podcast: Hacer clic en la imagen arriba para escuchar la versión audio del reportaje.

En tan sólo dos semanas de apertura, el centro se llenó completamente. En este centro, gestionado por la ONG de lucha contra la pobreza Emmaüs, trabajan 500 voluntarios y 120 empleados.

Livia Trevejo, de origen cubano, es una de las empleadas permanentes: “Mi función en sí es auxiliar socioeducativa. Somos los primeros en acoger a los inmigrantes cuando llegan. Les conducimos a sus camas, les damos ‘kits’ de baño, de habitación, etc., y también trabajamos con ellos en la comida, el desayuno, que no les falte nada”.

Sentado en uno de los comedores del centro, Abdallah está almorzando cerca de un televisor con las noticias en árabe.

Nos cuenta que viene de Sudán y lleva cinco días en París: “Dejé mi país hace un mes y cinco días. Atravesé Libia, Italia y luego Francia. Quiero quedarme aquí. Es un buen país. En Sudán desconfiamos de todo, hay guerras, matan a gente, algunos de nosotros perdieron a su familia, tuvimos que huir. Estoy aquí con varios amigos. Cuando llegué tuve que dar mis huellas dactilares en la prefectura para entrar al refugio. También me preguntaron muchas cosas, les di toda la información. Hay gente que dicen que nos van a transferir a otros centros, pero no sé dónde exactamente. Tengo 25 años, en Sudán era chofer, no había terminado la universidad y estudié para ser analista en computación. Mi sueño aquí en Francia es aprender el idioma y luego buscar un trabajo”.

Buenas condiciones de estadía

Por el momento, Abdallah no puede trabajar. Para quedarse en Francia, debe tramitar una solicitud de asilo, un proceso largo e incierto, pero obligatorio para recibir ayuda del Estado francés. Según las autoridades francesas, cerca del 80% de los migrantes que llegan a Francia actualmente vienen de países en guerra, y por lo tanto, deben recibir un permiso de residencia.

El centro fue abierto después de que la policía dispersara a cerca de 3.000 migrantes que dormían en las calles de la ciudad, y se llenó inmediatamente. Bruno Morel, director de Emmaüs Solidarité, la ONG que dirige el lugar, explica que desde el 10 de noviembre, día de la apertura, “han transitado 1.100 personas aquí, 100 al día. Al día de hoy, 574 hombres fueron albergados aquí. Es mucho. Y significa que nuestra capacidad funciona bien. Llegamos casi a una tasa de 90, 95% de ocupación de las camas. Las quinientas personas restantes fueron enviadas a otros centros: los menores aislados o las familias. Estas cifras corresponden a lo que habíamos previsto”.

La trabajadora social Livia Trevejo considera que “las condiciones en este centro son buenas. Es un centro que se hizo rápido, para que ningún refugiado estuviera en la calle pasando frío y hambre, expuesto a violaciones, a agresiones. Tienen todas las condiciones aquí, las habitaciones tienen calefacción, hay buena comida y bebidas calientes, se les lava la ropa, se les da ropa y zapatos si necesitan…”

El voluntario Ivan Leray añade que “la ropa viene de las donaciones de las personas que viven en Francia: hicimos colectas en Bretaña, París, Lille, Nantes, en diferentes ciudades del país”.

RFI

En el puesto de distribución de ropa, conocimos a Sadiq, un joven afgano que tiene el pie vendado: “Es mi primer día en París. Mi tío vive en Inglaterra, me dijo que viniera a vivir con él pero es muy difícil llegar allá. Cuando logre entrar en contacto con él, me dirá qué hacer. Primero intentaré ir a Londres. Si no lo consigo, me quedaré aquí”.

Una atención médica completa

Además de habitaciones, baños y comedores, el centro cuenta con mesas de ping pong y máquinas para hacer ejercicio. Y lo más importante: un centro de salud acondicionado en cabañas prefabricadas.

“El objetivo es que cualquier persona que tenga un problema médico pueda tener una consulta. Hay tres tipos de actos médicos aquí: hay consultas médicas y con enfermeras, luego hay un servicio para las lesiones menores y tercer punto importante: es la atención a problemas psicológicos. Se imaginarán que con el exilio, los migrantes se enfrentan a veces con traumas y necesitan una atención. Desde la apertura hubo 255 actos médicos, en promedio acuden 20 personas al día”, nos explica Bruno Morel.

El ambiente pacífico del refugio para migrantes de París contrasta con la constante represión que sufrieron los migrantes instalados en campamentos improvisados a cielo abierto en varios puntos de la ciudad este año.

En París, los migrantes y refugiados parecen haber encontrado por fin, un lugar de tranquilidad, aunque sea temporal ya que dentro de 18 meses, este refugio será desmantelado para dejar el terreno donde se construirá una universidad. A principios de año, otro centro, destinado a recibir las mujeres, los menores y las familias, abrirá sus puertas en el sur de la capital.

Entrevistados: Livia Trevejo, empleada del albergue de migrantes de París, Abdallah, migrante oriundo de Sudán, Sadiq Malagzai, migrante oriundo de Afganistán, Benoît Morel, presidente de la ONG Emmaüs Solidaridad, e Ivan Leray, voluntario en el albergue.
 

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