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Enfoque Internacional

Los retornados del yihad, bajo la lupa de David Thomson

Audio 05:05
David Thomson ganó el Gran Premio de la Prensa Internacional 2016.
David Thomson ganó el Gran Premio de la Prensa Internacional 2016. RFI

Durante los últimos años, cientos de franceses se enlistaron en las filas del grupo Estado Islámico en Siria e Irak para combatir con los yihadistas. Pero con las derrotas del EI, muchos deciden retornar a su país de origen, algunos decepcionados pero no siempre arrepentidos, como lo muestra el libro Les Revenants (los retornados), del periodista de RFI David Thomson, ganador del Gran Premio de la Prensa Internacional 2016.

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Con las recientes derrotas de Daesh en Irak y Siria, la multiplicación de los bombardeos de la coalición internacional y el avance de los kurdos, muchos yihadistas franceses han optado por regresar a su país de origen.

Según cifras de los servicios de inteligencia franceses, cerca de 200 ciudadanos franceses han abandonado las filas del grupo yihadista Estado Islámico, 700 aún están en territorio de Daesh y podrían volver, mientras que alrededor de 200 murieron en el combate.

En su libro Les Revenants, que acaba de salir en Francia, el periodista de Radio Francia Internacional David Thomson, buen conocedor de las redes yihadistas, llama a estos franceses que vuelven a su país "los retornados". En los dos últimos años, nuestro colega realizó una treintena de entrevistas con franceses que volvían de Irak y de Siria, donde combatían con Daesh. Se trata tanto de hombres como de mujeres.

"Según las cifras del Ministerio del Interior francés, tomando en cuenta el margen de error de 10 o 15 por ciento, habría 700 ciudadanos franceses en Irak y Siria. A esta cifra hay que sumarles cerca de 400 niños de los cuales un tercio nació en territorio de Daesh. ¿Qué harán estos niños? Algunos no existen en el estado civil, y es inimaginable que vayan a clase con niños normales, porque algunos fueron criados para matar y ejecutaron a prisioneros. A los que llamo los ‘retornados’, consideramos que hay cerca de 210 desde 2012 y la misma cantidad ha muerto", explica David Thomson.

Entre estos 700 franceses que podrían volver a su país después de combatir en las filas de Daesh, casi la mitad son mujeres, cuyo papel ha sido subestimado por las autoridades francesas, según David Thomson: "Fue lo que llamé un sesgo de género. Casi sexista... Un prejuicio que afirma que por ser mujeres en el yihadismo, eran sumisas a la dominación masculina y no tenían su libre albedrío. Sin embargo lo que constaté con las entrevistas es que están en un radicalismo, una determinación, un fanatismo idéntico o a veces superior a los hombres. En algunas parejas, las mujeres son incluso el motor de la radicalización para cometer un atentado".

El retorno de los yihadistas europeos pone en alerta a los servicios de inteligencia de Francia desde que fue establecido que la mitad del comando de atacantes que mataron a 130 civiles en las calles de París el 13 de noviembre había pasado por Siria. Algunos se convirtieron en asesinos o en soldados experimentados, mientras que otros, lejos de arrepentirse, vuelven con la intención de perpetrar atentados.

En sus entrevistas con retornados, David Thomson constató que "la mayoría permanecen fieles a sus convicciones. Están decepcionados de la realidad que vivieron en el territorio de Daesh pero algunos conservan al menos un radicalismo religioso, no siempre violento, o sea que se declaran salafistas quietistas y ya no yihadistas, o apostados. Tengo el ejemplo de una mujer que estuvo menos de un año en Siria y que vivió las peores injusticias en el grupo Estado Islámico, y que vive ahora en Francia, en libertad. Ella me dijo ‘el día más bonito de mi vida fue el del atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo y sueño con que se cometan otros atentados, por mujeres y a nombre de Daesh’. Entonces se trata de gente decepcionada pero no arrepentida".

El primer ministro francés Manuel Valls calificó el retorno de los yihadistas en territorio francés de "primer tema de preocupación en los 5 o 10 años venideros". Y para anticipar el fenómeno, la pena por colaboración con Daesh pasó de 10 a 30 años de reclusión, mientras que el ministro de Justicia reservó un centenar de espacios en las cárceles de mujeres. Se prevé también que alrededor de 300 detenidos radicalizados podrían ser enviados a celdas aisladas.

Además de la respuesta represiva, las autoridades francesas han puesto en marcha un incipiente programa de desradicalización psicológica. Sin embargo, en una de las entrevistas con Thomson, Lena, una francesa de origen argelino y que combatió en Siria con Daesh, se burla de este programa que compara con la ayuda a los alcohólicos anónimos: "Siempre he tenido la sensación de ser inferior por ser musulmana" dice Lena, que no esconde su odio por Francia.

Entre los perfiles que se destacan a lo largo de las entrevistas en el libro de David Thomson, hay jóvenes de todas las clases sociales y orígenes, por lo que es difícil identificar las causas exactas y sistemáticas que llevan algunos individuos a convertirse en yihadistas. Eso constituye un reto aún más difícil para las autoridades francesas que buscan contrarrestar la radicalización de cierta parte de la población.
 

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