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¿Juega la abstención a favor de Le Pen?

Marine Le Pen y Emmanuel Macron en dos carteles electorales para la segunda vuelta
Marine Le Pen y Emmanuel Macron en dos carteles electorales para la segunda vuelta JEFF PACHOUD / AFP

Según las encuestas, que vaticinan todas la victoria de Macron, la abstención en el balotaje del domingo podría alcanzar al 30%. Por edades, la abstención afecta a dos segmentos: los de la tercera edad y los jóvenes. La elección presidencial goza desde 1965 de una movilización muy alta, con una abstención modesta, que ha oscilado entre el 15 y el 20 %.

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¿Puede ganar Marine Le Pen las elecciones presidenciales en Francia apoyándose en una fuerte abstención? Es la pregunta estrella que la demoscópica intenta responder desde hace días. Los sondeos hechos hasta ahora muestran que entre un 30 y un 40% de los electores que eligieron al conservador Fillon o al izquierdista Mélenchon en primera vuelta podrían caer el próximo domingo en la abstención. Dando como cierto que el miedo al Frente Nacional no moviliza como argumento a tantos electores como en citas pasadas, los expertos demoscópicos señalan que una alta abstención podría beneficiar a Marine Le Pen y estrechar la ventaja que dan a Macron las encuestas, que actualmente se sitúa en un 60% de intención de voto para el socioliberal, frente a un 40% para la candidata ultraderechista. 

Según las explicaciones que Jérôme Sainte-Marie, del instituto BVA, ha dado a la agencia France Presse,  "se trata de una abstención políticamente motivada, de un mensaje casi ético, los electores no quieren asociar su nombre a ninguno de los dos candidatos" Entre el programa social-liberal y proeuropeo del joven centrista Emmanuel Macron y el credo soberanista, antiinmigración y nacionalista de Le Pen, muchos prefieren simplemente no escoger.

Siguiendo los datos mostrados por las encuestas, que vaticinan todas la victoria de Macron, la abstención en el balotaje del domingo podría alcanzar al 30% del electorado, una cifra muy superior a la de anteriores comicios presidenciales, con excepción de los de 1969 (31,1%). Abstenerse "equivale a dar la mitad de su voto a Marine Le Pen, en la elección más emblemática en Francia en las últimas décadas", apunta el matemático Cédric Villani en las columnas del diario Libération.

La elección presidencial goza desde 1965 de una movilización muy alta, con una abstención modesta, que ha oscilado entre el 15 y el 20 %. Con la excepción de 2002, cuando la abstención alcanzó el 28,4 %, favoreciendo el paso de Jean-Marie Le Pen a la segunda vuelta, un precedente que confirmaría que la abstención beneficia al partido ultraderechista, de la que sin embargo se defienden en sus filas evocando las últimas elecciones municipales. Davy Rodríguez, de las juventudes del FN, ha señalado en nuestros micrófonos: "Las elecciones municipales demostraron que en ciudades donde el FN ganó como Hénin-Beaumont se produjo un aumento de la participación. Además, el abstencionista suele estar enfadado con el sistema y ese sistema está sobre todo representado en la figura de Macron". 

 

Factor edad

Por edades, la abstención afecta a dos segmentos: los de la tercera edad y los jóvenes. En las últimas presidenciales de 2012, casi uno de cada 5 inscritos menores de 25 años no votó (19%, con una tasa de abstención total de 13%).
En marzo, en el segmento de entre 18 y 25 años, uno de cada dos jóvenes no tenía previsto votar en las presidenciales del 23 de abril y el 7 de mayo.

"La desconfianza respecto al sistema político es apabullante", subraya la socióloga Anne Muxel para la agencia AFP, que ha correalizado la investigación europea "Generation What", según la cual el 87% no confía en la política y el 99% cree que los políticos son más o menos corruptos

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