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Francia

Los partidos políticos históricos se fragmentan tras la victoria de Macron

Pierre René-Worms/RFI

El Partido Socialista, Los Republicanos, el Frente Nacional y el Partido Comunista Francés atraviesan crisis existenciales tras su derrota en las urnas. Para la batalla de las legislativas, deberán superar la lucha de poder interna entre las facciones.

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La irrupción de Emmanuel Macron y su asalto al poder con un nuevo movimiento dejó al descubierto la lucha intestina en las históricas formaciones que han marcado la política francesa de las últimas décadas.

Este miércoles, Benoît Hamon, el fallido candidato presidencial del Partido Socialista, anunció que el primero de julio lanzaría un movimiento “amplio, transpartidario” para “reconstruir la izquierda” tras una derrota histórica.

Un día antes, ex primer ministro socialista Manuel Valls declaraba “muerto” al Partido Socialista y hacía pública su voluntad de unirse al movimiento del presidente electo Emmanuel Macron para librar la batalla de las legislativas. El problema para él es que En Marche La République –nuevo nombre del partido de Macron- estima que Valls hoy no reúne los criterios para recibir una investidura, dejando en el aire su futuro político. Entretanto, el secretario general del PS hizo saber que un procedimiento de exclusión del Valls del partido estaba en marcha.

Esta fractura del Partido Socialista no obedece sólo a las ambiciones personales de sus dirigentes. La victoria de Hamon en las internas del partido fue la del ala izquierda de la formación, mientras que Valls representa una facción liberal en lo económico y más laicista que se reconoce hoy en el discurso de Macron.

La crisis poselectoral sacude también al Frente Nacional. La joven diputada Marion Le Pen anunció en las últimas horas que se retiraba temporalmente de la vida política para consagrarse a al trabajo en el sector privado y su familia. Lo cierto es que la nieta de Marine Le Pen, quien encarna la línea tradicionalista del partido de extrema derecha y es vista como la verdadera heredera ideológica de Jean-Marie Le Pen, no ocultaba ya sus diferencias con Marine Le Pen, quien pretendió ganar la presidencia con un intento de modernización de la imagen del FN.

La lucha interna atraviesa también el campo conservador. Los Republicanos dudan entre respaldar a Macron con condiciones, colaborar puntualmente y una oposición frontal. El ex primer ministro y frustrado candidato presidencial Alain Juppé pidió no incurrir en una “oposición sistemática”, mientras uno de sus allegados, el alcalde de Le Havre (norte), Edouard Philippe es una de las personalidades que se barajan para el puesto de primer ministro de Emmanuel Macron.

La fuga de los tenores conservadores más moderados hacia el macronismo plantea un riesgo de fractura. El jefe de Los Republicanos (LR), François Baroin, advirtió que “cualquier miembro de LR que se sume a otro movimiento o partido se situaría solo fuera de nuestra familia política”.

La extrema izquierda tampoco se libra de esta batalla interna. El partido de Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon y el Partido Comunista Francés fracasaron a la hora de llegar a un acuerdo para librar juntos la batalla de las legislativas. El secretario del PCF Pierre Laurent dijo lamentar “el rechazo” de Francia Insumisa para tejer una alianza, mientras Mélenchon acusó a este último de “mentir”. En realidad, las dos formaciones que representa el pasado y el futuro de la izquierda combativa ya se habían dividido una semana atrás, cuando el PCF llamó a votar por Macron para frenar al Frente Nacional y Francia Insumisa no quiso compartir la consigna de voto.

 

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