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Francia

Los padres de un niño con malformaciones demandarán a Monsanto

Protesta en la Torre Eiffel.
Protesta en la Torre Eiffel. REUTERS/Mal Langsdon

Los padres de un niño de 10 años con graves malformaciones congénitas anunciaron que demandarán a los fabricantes de herbicidas que utilizan glifosato, entre ellos a Monsanto, a los que señalan como responsables de la invalidez de su hijo. Francia anunció que prohibirá todos los usos del glifosato.

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Dentro de unas dos semanas, los padres de Théo, una pareja de franceses que viven cerca de Lyon, van a demandar al gigante Monsanto por las graves malformaciones congénitas de su hijo.

Thomas Grataloup, el padre del niño de 10 años, ha dicho que será la primera demanda en Francia por este tipo de patología.

La querella, cuyo arbitraje entre civil y penal está en curso de evaluación, tiene como propósito establecer la “responsabilidad respectiva” de los fabricantes acusados de las “malformaciones congénitas” del esófago y de la laringe de Théo, explicaron los abogados de la familia.

“Si la atresia del esófago (que padece Théo) es una malformación considerada hasta el momento como rara, su aparición luego de una exposición al glifosato no es inédita ni aislada”, precisaron los abogados, que citan en particular un caso similar “ya conocido en Argentina”.

Los abogados buscan que la justicia reconozca una “relación de causalidad” entre la exposición al herbicida y las malformaciones”.

En agosto de 2006, la madre de Théo, Sabine, que estaba en ese momento embarazada de unos cuatro meses, sin saberlo, estuvo expuesta al glifosato durante el deshierbe químico de una pista de equitación propiedad de la pareja. El producto que utilizó, sin utilizar ninguna protección, era el herbicida Glyper, un genérico del Roundup de Monsanto.

La exposición de la madre al glifosato habría ocurrido en el momento cuando, “precisamente, la tráquea y el esófago se separan del feto”, indicó Grataloup. A causa de estas malformaciones, Théo respira desde su nacimiento por un “hueco en la garganta” después de habérsele practicado una traqueotomía.

Este caso emblemático coincide con la renovación de la licencia en la Unión Europea (UE) del glifosato, uno de los herbicidas más usados en el mundo, lo cual está en el centro de una dura batalla en Bruselas, máxime cuando la actual autorización expira a finales de diciembre.

El comité de expertos encargados del asunto, del que forman parte representantes de los 28 países del bloque, se reúnen jueves y viernes en Bruselas, pero no se espera ninguna votación al respecto visto que algunos países todavía no fijaron su posición.

Francia es uno de los pocos países, junto a Austria, que han hecho pública su postura, anunciando que se opondrá a la propuesta de la Comisión de renovar durante diez años la licencia del producto.

Pero el gobierno francés no cerró del todo la puerta, al asegurar que está abierto a un período de autorización menor, de cinco o siete años por ejemplo.

Desde hace dos años, en un contexto de debates sobre la peligrosidad del glifosato para la salud, los países del bloque no han logrado alcanzar ninguna mayoría ni a favor ni en contra de una nueva autorización.

En la primavera de 2016, para intentar desbloquear la situación y evitar un vacío jurídico, la Comisión prolongó durante 18 meses la licencia del glifosato que expiraba entonces y pidió a su vez a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) un nuevo informe científico.

La EFSA concluyó que no existían motivos para catalogar el glifosato como una sustancia cancerígena, lo que condujo a la Comisión a proponer de nuevo renovar la licencia durante 10 años.

Pero el informe no apaciguó el debate político sobre este herbicida común que se halla en los productos estrella de gigantes del sector agroquímico como Monsanto (RoundUp), pero también de Syngenta o de Barclay Chemicals.

“La Comisión intenta hallar una solución que cuente con el mayor apoyo posible de los Estados miembros”, explicó una portavoz a pocos días de la reunión de octubre.

De los 28 países del bloque contactados por la AFP a través de sus representaciones ante la UE, poco menos de la mitad respondieron, en su mayoría para indicar que todavía no habían decidido su voto. Cinco señalaron en cambio que apoyarán la propuesta de la Comisión.

En un país como Alemania, que según fuentes coincidentes se abstuvo hasta el momento, el gobierno está dividido. Y frente a los retrasos de los 28, el ejecutivo comunitario endureció su mensaje.

El comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukaitis, lamentó una “situación de bloqueo institucional”, apuntando a la ambigüedad de los países "que buscan inducir a la Comisión a tomar una decisión en su lugar", según el acta de una reunión del ejecutivo comunitario de junio de 2016.

En Francia, por ejemplo, su uso por las administraciones locales en los espacios abiertos al público está prohibido desde el 1 de enero de 2017 y su empleo por particulares se suspenderá a partir de 2019.

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