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Insatisfacción de los ‘chalecos amarillos’ tras los anuncios de Macron

"Chalecos amarillos" de Gaillon (norte de Francia) miran el discurso de Emmanuel Macron, el 10 de diciembre de 2018.
"Chalecos amarillos" de Gaillon (norte de Francia) miran el discurso de Emmanuel Macron, el 10 de diciembre de 2018. REUTERS/Philippe Wojazer

Las medidas anunciadas por el presidente francés en materia de poder no parecen aplacar la cólera del movimiento que tiene en vilo a Francia. Mientras algunos ven un tímido avance, una parte significativa de los activistas juzgan que las propuestas del presidente no están a la altura de los reclamos y llaman a nueva manifestación para el sábado.

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“Insuficiente”. Así puede resumirse el sentimiento que recorre el movimiento de los “chalecos amarillos” tras el esperado discurso del presidente francés Emmanuel Macron, quien en un discurso televisado buscó en la noche del lunes una salida para la profunda crisis que enfrenta su gobierno.

Ante la mirada de 21 millones de espectadores, el mandatario anunció una serie de medidas destinadas a mejorar el poder adquisitivo -principal reclamo de las protesta- que incluyen un aumento de 100 euros del salario mínimo, una exención de impuestos para algunos jubilados y una prima de fin de año en las empresas "que puedan".

Algunas voces, como Jacline Mouraud, iniciadoras del movimiento, reaccionaron sugiriendo “una tregua” al percibir “avances, una puerta abierta” del poder. “Ahora tenemos que salir de esta crisis”, ya que “no podemos pasar nuestra vida en la rotondas”, dijo la vocera del grupo “Chalecos Amarillos Libres”, un colectivo juzgado como moderado.

Esta visión contrasta fuertemente con otras reacciones de franco rechazo expresadas al discurso presidencial, que muchos prefirieron ni escuchar.

"Demasiado poco, demasiado tarde, después de demasiada violencia y desprecio. ¡Nos vemos el sábado!", reaccionó Eric Drouet, uno de los líderes de los chalecos amarillos en el grupo de Facebook “France en colère”, uno de los espacios en la red privilegiados por el movimiento.

En el mismo sentido, Pierre-Gaël Laveder, manifestante de Montceau-les-Mines, en el centro-este de Francia, aseguró que “Macron no ha tomado la dimensión de lo que pasa”. “Cada anuncio fue abucheado y la primera reacción fue: ‘Se nos ríe en la cara’, explicó tras seguir el discurso del presidente junto a unos 60 “chalecos amarillos”.

Priscillia Ludosky, otra de las referentes del movimiento, también se hizo eco de los anuncios en Facebook con una promesa de continuar las protestas. “¿Así que todo esto no servía de nada? Lo más importante está por llegar. Nosotros también mantenemos el rumbo”, escribía tras el discurso de Macron.

Entre las reacciones sindicales, la CGT expresó que Macron “no entendió nada de la cólera que se está expresando”. Para el gremio CFDT, más moderado, “tenemos respuestas a corto plazo, pero no ni a mediano ni largo plazo”.

En cuanto a los partidos de oposición, sólo los conservadores mostraron algo de satisfacción por los anuncios. Por su parte, el líder de la izquierda radical La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, llamó a acompañar al movimiento si persiste en manifestarse el sábado.

La ultraderechista Marine Le Pen estimó por su lado en Twitter que “ante la protesta, Macron renuncia a una parte de sus erráticas políticas fiscales, y mejor así, pero se niega a admitir que es lo que es rechazado es el modelo que lidera”.

Resta por ver si los anuncios del mandatario tienen un impacto en la opinión pública, que hasta la semana pasada apoyaba a los “chalecos amarillos” con un 68% de opiniones favorables al movimiento.

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