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El polémico proyecto de ley antivándalos se abre paso en Francia

Manifestación de los chalecos amarillos en la Plaza de la República, 2 de febrero de 2019.
Manifestación de los chalecos amarillos en la Plaza de la República, 2 de febrero de 2019. Zakaria ABDELKAFI/AFP

En la Asamblea Nacional fue aprobado en primera lectura el proyecto de ley antivándalos cuyo fin es prevenir la violencia protagonizada por una minoría de agitadores en las manifestaciones de los 'chalecos amarillos'. Abstención récord de medio centenar de parlamentarios oficialistas.

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Incluso después de algunos retoques, el polémico proyecto de ley aprobado en primera lectura en la Asamblea Nacional por 387 votos a favor y 92 en contra, sigue siendo objeto de numerosas criticas. Sus detractores estiman que es un texto que atenta contra la libertad de manifestar.

Prueba del malestar que genera el texto es que incluso en la mayoría oficialista se registraron 50 abstenciones y 16 diputados no participaron en el voto, lo cual es inédito desde la llegada al poder de Macron.

"Es mejor escuchar a su mayoría que a quienes protestan en las calles", advirtió el diputado oficialista LREM Jean-François Cesarini.

Según el proyecto de ley, los policías podrán, por orden del procurador, requisar a las personas y los autos en cercanías de una manifestación para buscar objetos susceptibles de ser utilizados como armas (martillos, bolas de acero, etc.). También fue adoptado el principio de que el "vándalo paga".

Prohibido manifestar

La disposición más criticada es la que autoriza a los prefectos a impedir que una persona participe en una manifestación. Es lo que se denomina "una prohibición preventiva de manifestar".

Ésta se hará a partir de lo que los prefectos consideren "razones serias de pensar que su comportamiento constituye una amenaza de una gravedad particular para el orden público". Quienes no la respeten, serán condenados a seis meses de prisión y 7.500 euros de multa.

Esta disposición concierne, según el propio ministro del Interior, a entre 50 y 100 individuos ultra violentos. Pero muchas voces alertan sobre lo que podría pasar si llegara al poder un gobierno extremista.

"Lo que es particularmente inquietante es que los prefectos no piensan por ellos mismos", advirtió al diario Le Monde el abogado y escritor François Sureau, cercano a Macron.

"El prefecto piensa lo que el gobierno le dice que piense. Ayer, los prefectos no veían con buenos ojos a los opositores al matrimonio homosexual. Hoy, no miran con buenos ojos a los ‘chalecos amarillos’. Mañana, cuando la extrema derecha llegue al poder, no mirarán con buenos ojos a los macronistas, a los socialistas, etc.", agregó.

De ahí que el mismo Sureau la califique de "ley del miedo" mientras que otro abogado, también cercano a Macron, Jean-Pierre Mignard, afirma que se trata de "la respuesta de un poder que actúa bajo presión y urgencia". Para el ex diputado europeo Daniel Cohn-Bendit, igualmente cercano a Macron, "esta ley no sirve para nada" y es "dramáticamente estúpida".

A comienzos de marzo este proyecto de ley regresará al Senado para una segunda lectura y se espera que, teniendo en cuenta las abstenciones, ciertas disposiciones evolucionarán atendiendo a las numerosas llamadas de alerta.

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