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FRANCIA

La ENA, fábrica de las élites francesas, tiene sus días contados

La Escuela Nacional de Administración (ENA), en Estrasburgo, Francia.
La Escuela Nacional de Administración (ENA), en Estrasburgo, Francia. Facebook

Este 25 de abril en la conferencia de prensa que dio en el Palacio del Elíseo, el presidente francés confirmó su deseo de cerrar la Escuela Nacional de Administración (ENA), un vivero de presidentes franceses que según sus críticos forma a una clase dirigente desconectada del pueblo.

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La Escuela Nacional de Administración (ENA) de Francia, vivero de las élites del país, tiene sus días contados. El presidente francés dijo este jueves que quiere cerrarla, al anunciar una serie de medidas para intentar calmar la cólera de los chalecos amarillos.

"Creo que para hacer la reforma [de los servicios públicos] hay que suprimir, entre otros, la ENA", explicó Emmanuel Macron. Es el cuarto de los últimos seis presidentes franceses que han pasado por las aulas de este prestigioso establecimiento, después de Valéry Giscard d'Estaing, Jacques Chirac y François Hollande.

Los graduados de la ENA, conocidos como "enarques" en Francia, forman una red de influencia que se extiende por los más altos niveles de la política y los negocios, y que se ha convertido en un blanco para los críticos de la clase dirigente francesa durante décadas.

Su éxito en la formación de administradores públicos altamente cualificados, la mayoría de los cuales ocupan puestos de responsabilidad en ministerios u organismos públicos, ha hecho que otros países, como Rusia, traten de imitarlo.

Una clase desconectada del pueblo

Según sus críticos, esta escuela ha creado una clase dirigente desconectada del pueblo, arrogante, y que reproduce un pensamiento único. Paradójicamente, fue creada en 1945 precisamente para democratizar el acceso a la alta función pública.

Inicialmente, logró abrir la administración pública a personas de diferentes orígenes, en lugar de la antigua aristocracia que tradicionalmente gestionaba el Estado francés. Pero en las últimas décadas, los estudios han demostrado que su admisión se reduce cada vez más a los hijos de familias adineradas, a pesar de un examen de ingreso abierto a todos. El actual director de la escuela, Patrick Gerard, reconoció el miércoles que sólo el 19% de los estudiantes actuales tienen un padre de origen obrero.

Este jueves, tras calificarse como "profundamente vinculado al modelo meritocrático, a un elitismo republicano", el presidente evocó la necesidad de "cambios (...), en términos de reclutamiento primero", porque el alto servicio civil "no mira" a la sociedad.

En varias ocasiones, el presidente había sin embargo defendido la escuela que lo formó, diciendo que había ganado un lugar allí trabajando duro, y no gracias a conexiones. Sus padres eran médicos en la Francia provincial.

Con AFP

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