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FRANCIA

Camelia, amenazada de expulsión de Francia: 'Hay una tortura psicológica'

Camelia con su pancarta y escudo, en la Plaza de la República.
Camelia con su pancarta y escudo, en la Plaza de la República. © Hélène Adamo

Camelia, una joven marroquí-española que vive en Francia desde hace 17 años, está amenazada de expulsión y de prohibición de circular en el territorio francés, tras haber sido detenida cuando iba camino a una manifestación el 1 de mayo en París. RFI conversó con ella.

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"Tengo 34 años, soy marroquí-española, nací en Marruecos y nunca viví en España. Vivo en Francia desde 2002, trabajo aquí, estudié aquí, en fin, mi vida es aquí. Mi compañero es francés y aunque es cierto que estaba embarazada en el momento de mi detención, ya no lo estoy por decisión personal. Quiero insistir en esto: no es por estar embarazada que me protegía, claramente no se necesita estar embarazada para querer protegerse y cuidar su integridad física."

Así empieza la charla con Camelia, una joven militante que participa en el movimiento de los chalecos amarillos y que fue detenida el pasado 1 de mayo.

RFI: ¿Qué pasó el 1 de mayo?

Camelia: Estaba yendo a una manifestación, un picnic por el clima que debía seguir con la gran marcha del 1 de mayo. Estaba con un amigo, que me sigue desde el Acto 9 [del movimiento de los chalecos amarillos], que me apoya y lleva mi pancarta y escudo cuando estoy cansada. Ese día, le pedí que los llevará inmediatamente porque estaba muy débil físicamente debido al inicio del proceso de aborto, y al pasar los controles, un policía se dio cuenta de que tenía un escudo y nos apartó. Nos pidió vaciar la mochila y ahí vio mi máscara anti-gas, que se parece mucho a las de la policía. Ahí, nos esposaron y nos llevaron a la comisaría para la detención preventiva.

Fotografía de Camelia, en un tuit del Collectif Droits de Femmes.
Fotografía de Camelia, en un tuit del Collectif Droits de Femmes. Twitter/@coldroitsfemmes

¿Qué razones te dieron por lo que estaba pasando?

Reagrupamiento con vistas a violencias y deterioros, y tenencia de armas prohibidas. Es el caso de toda la gente que detienen en el movimiento, que seas pacífico o no. Basta con que tengas gafas de natación para que te consideren como una amenaza.

En tu escudo está escrito “Soy una utopista pacífica, esto sólo sirve para protegerme, no los atacaré”…

Sí pero no se toman el tiempo de leer. Siguen las directivas, ordenes sin fundamento, intentan aumentar sus cifras y presionar a la gente para que tenga miedo y ya no vaya a manifestar. Si todo el mundo teme poner su vida en peligro, ya no habrá nadie en las manifestaciones. Lo que no entienden, es que lo que no te mata te hace más fuerte. Hay una fraternidad tan grande en el movimiento… Cuando cae uno, lo levantan 1.000. Somos muy unidos.

Y entonces te ponen en detención preventiva…

Cuando nos dijeron nuestros derechos, una hora y media después, recurrí enseguida a mi derecho a tener un abogado, a ver a un médico, y a contactar a una persona, en este caso mi compañero. Por la mañana había visto pasar los nombres de los abogados disponibles ese día, y pude dar el nombre de un abogado especializado en las manifestaciones. Hay todo un equipo legal que es maravilloso y nos apoya mucho. Me mandaron a una celda, y vi a mi abogado más tarde, quien me aconsejó guardar silencio en cuanto a los hechos para poder defenderme mejor, y en cambio contestar a las preguntas administrativas (nombre, situación, etc.). Así lo hice, y él redactó una nota confirmando que me lo había aconsejado.

Segundo día de detención…

El segundo día, me informan de que mi detención es prolongada, quieren interrogarme de nuevo, al principio me niego sin la presencia de mi abogado, pero cuando éste me dice que es sólo para aclarar mi situación administrativa, acepto, así como que me tomen mis huellas digitales, algo que finalmente no hicieron en el momento. Contesto a todas las preguntas, por qué estoy en Francia, mi trabajo, etc. Al final del interrogatorio, el policía me dice, en árabe: “Te vamos a volver loca”. Hay una tortura psicológica, una presión inmensa, te hacen creer que no sirve esperar a tu abogado, te hacen preguntas viciosas, te presionan para que aceptes dar tus huellas digitales y tu ADN. Esto seguido de una amonestación y un periodo de prueba en el que si te arrestan de nuevo, serás juzgado más severamente porque será una reincidencia.

Al final de tus dos días de detención, te mandan a un centro de retención.

Hacia las 20:30 me vienen a decir que cerraron el caso y que mi detención está por acabar. ¡Ahí siento una alegría inmensa! Pero añaden que viene acompañado por una Obligación de Dejar el Territorio Francés [OQTF] y una prohibición de circular en el territorio durante 24 meses, y que me van a llevar enseguida a un Centro de Retención Administrativa [CRA] con vistas a mi expulsión hacia España. No me lo podía creer, pensé ¿dónde está la cámara? A las 23:30, tres policías me llevan al CRA, a toda velocidad y sirenas encendidas. Cuando llegué, era otra cosa: la policía de las fronteras no tiene nada que ver, me tranquilizaron, me dijeron que no había razones para que estuviera allí. También estaba más cómoda, con un cuarto doble para mí sola, un colchón de verdad y una manta. Al otro día me fui a ver a la asociación CIMADE, independiente del Estado y la policía, y un tipo amoroso, Marco, me dio el nombre de una abogada especializada en derechos de los extranjeros [Dra. Norma Jullien Cravotta]. Pude ver a mi compañero quien me dijo que tenía muchos apoyos, amigos y gente con la que me había cruzado en las marchas. Y pude comprarme un teléfono, lo cual fue una pequeña libertad recobrada.

Camelia sale del centro de retención

Y fuiste liberada el domingo.

Sí, el domingo por la mañana fuimos al Tribunal de Gran Instancia de Meaux, y pude ver al juez de las Libertades y la Detención, quien sentenció que el procedimiento penal era caduco y ordenó mi liberación inmediata. El fiscal hubiera podido apelar la decisión pero no lo hizo. Hacia las 17:30, había recobrado mi libertad.

¿Crees que la OQTF y la prohibición de pisar el territorio, contra las que interpusieron un recurso ante el Tribunal Administrativo, se va a aplicar?

No. Un ciudadano europeo puede ser expulsado de un país que pertenece al espacio Schengen si representa un peligro para el orden público –y claramente no soy una terrorista– o si representa una carga excesiva para el Estado, lo cual tampoco es mi caso puesto que tengo un contrato fijo y soy autosuficiente. No veo cómo podrían aplicarse.

¿Volverás pronto a manifestar?

¡Pues claro!

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