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Francia hoy

Las mujeres también golean

Audio 15:31
Una joven aficionada en el Mundial de Rusia 2019. Muchas niñas decidieron inscribirse en un club de fútbol después de la victoria de los Bleus en la Copa del Mundo 2018.
Una joven aficionada en el Mundial de Rusia 2019. Muchas niñas decidieron inscribirse en un club de fútbol después de la victoria de los Bleus en la Copa del Mundo 2018. Johannes EISELE / AFP

La inédita mediatización de la que se beneficia el Mundial de fútbol femenino 2019 echa luz sobre una disciplina deportiva acaparada hasta ahora por los hombres. Más de 140 mil mujeres practican fútbol en las canchas francesas. Es mucho más que hace unos años, a pesar de las dificultades y de los estereotipos que enfrentan. Reportaje con estas mujeres y niñas apasionadas por el balón.

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>> Para escuchar el reportaje, haga clic en la fotografía. Realización técnica a cargo de Pierre Zanutto y selección musical a cargo de Paula Estañol.

En el pasto sintético del estadio de Issy-les-Moulineaux, muy cerca de París, una decena de niñas de 6 a 11 años, rodean la ex jugadora profesional del París Saint-Germain, Christine Aubère. Tumbadas, en cuclillas, con aros en los brazos o pelotas arriba de las piernas, Lila, Maïssam, Cholé y sus compañeras de la escuela de fútbol, revisan, con su entrenadora, las páginas del álbum Panini del Mundial femenino 2019. Llevan camisetas rojas, blancas o negras de futbolistas. Han estirado sus calcetines hasta sus flacas rodillas. Y mientras se abrochan bien las zapatillas, cuentan con entusiasmo lo que les gusta en el fútbol.

"Me gusta correr, hacer deporte", explica Daphné. "Me gusta mucho el fútbol porque me enseña a usar no solo mis manos, sino mis pies también." A su lado, la más pequeña señala: "transpiramos, a veces, cuando corremos". Se llama Edith, tiene 6 años y le gusta ser portera. "Un día tapé el arco y me dolió mucho pero resistí y se me pasó", confiesa. Julianne, que pronto cumplirá 9 años, apunta: "cuando los chicos juegan contra las chicas, a nosotras nos gustaría ganar. Todo el mundo dice que los niños son más fuertes pero en realidad no. Cada uno puede ser fuerte en el fútbol."

Como estas niñas, cada vez más mujeres practican el fútbol amateur en Francia. Un entusiasmo que ha constatado Christine Aubère, también presidenta del Club Femenino de Issy-les-Moulineaux. "Este año, tuvimos mucha demanda en las distintas categorías de jóvenes. Un 15% más. Corresponde más o menos al aumento que se registró a nivel nacional después del Mundial masculino. Yo creo mucho en el carácter mixto del deporte y pienso que va a seguir aumentando en el futuro", afirma Aubère.

Un "aumento espectacular"

Brigitte Henriques, vice-presidenta de la Federación Francesa de Fútbol, confirma esta tendencia a nivel nacional. "Se trata de una revolución. Hoy, hemos superado el umbral de las 180 mil mujeres federadas, entre ellas 140 mil jugadoras. Es fenomenal ya que en 2011 sólo teníamos a 53 mil mujeres afiliadas. El aumento es espectacular. Hemos pasado de 1.500 a 3.000 educadoras capacitadas. Y pronto alcanzaremos las mil mujeres árbitras, contra 600 en el pasado".

La nación europea con la mayor cantidad de mujeres jugando fútbol es Alemania, con 250.000 mujeres afiliadas, precisa Henriques. "Francia se encuentra entre los 4 países europeos donde hay más mujeres jugando fútbol, y eso, ¡es una muy buena noticia!", se felicita Henriques.

Un efecto de la victoria de los Bleus en el Mundial 2018, sin duda. Pero no solo. La expansión actual del fútbol femenino en Francia también tiene que ver con la política voluntarista que puso en marcha la federación a partir de 2011 para feminizar el deporte rey.

Dificil acceso a instalaciones

"Tenemos suerte aquí en Francia, el presidente de la Federación Francesa de Fútbol es un hombre convencido. Desde 2011 se ha implementado un plan de feminización del fútbol y hoy vemos que ha funcionado", afirma. Pero aún queda mucho trabajo por hacer, por ejemplo en el acceso de las mujeres a las instalaciones deportivas.

"Nosotras, en el deporte femenino, llegamos después de décadas de infraestructuras deportivas para los hombres. Entonces sin voluntad política de las municipalidades para dejar a las mujeres el espacio para practicar el deporte que sea, no lograremos desarrollar el deporte femenino. A nosotras, aquí en Issy-les-Moulineaux, nos va bien con eso, pero sé que es mucho más difícil conseguir espacios en otras comunas", relata Christine Aubère.

Resistencia de las instancias del fútbol

Durante décadas, el fútbol femenino vivió la exclusión y creció en la sombra. En 1917 se registra el primer partido con chicas en Francia. El fútbol femenino se empieza a desarrollar en los años 20 pero se desvanece al llegar la Segunda Guerra Mundial. El régimen de Vichy, que colaboró con los nazis, lo prohíbe incluso, considerándolo como “nocivo” para las mujeres. “Peligroso e indecente”, dirán muchos durante muchos años.

En los años 60, la práctica del fútbol para las mujeres se libera gracias al movimiento feminista… Pero las instancias del fútbol, como la Federación francesa o la FIFA, dominadas por hombres, resisten. La primera Eurocopa femenina recién tiene lugar en 1984 y el primer Mundial Femenino recién en 1991… ¡es decir sesenta y un año después del primer Mundial de fútbol de hombres!

Hoy, las burlas, el paternalismo y la desconfianza, que durante décadas cercaron al fútbol femenino, han desaparecido en gran parte. Pero en este “feudo de la virilidad”, como lo llamaban en 1994 los sociólogos Norbert Elias y Eric Dunning, se sigue, en 2019, rindiendo tributo a los campeones y no a las campeonas.

Hacerse respetar

Valérie es profesora, tiene 44 años y juega fútbol desde la Universidad. Hoy participa en el equipo femenino de ocio en la ciudad de Issy. Con Seina, Leïla y las otras del grupo, se entrena todos los martes a las nueve de la noche. "Que el fútbol femenino es para lesbianas, que es para las niñas que parecen chicos... Escuchamos todo tipo de comentarios, todavía hay muchos estereotipos", lamenta Valérie. "Y no hay dinero para las chicas ! Hay plata para los chicos pero no para las chicas porque las chicas no son interesantes..."

Hay mucha hipocresia, opina Valérie. "Hablan de fútbol femenino, hablan del equipo de Francia ahora, pero no tenemos medios para practicar. Las jugadoras profesionales ganan una miseria en comparación con los jugadores hombres. Muchas de ellas no pueden vivir del fútbol, tienen que tener un trabajo a parte. Y esta hipocresia, no tenemos otra opción que aceptarla, porque es un mundo de hombres, dominado por los hombres... Nos dan migajas, algunos derechos, de vez en cuando. El fútbol es como el resto de la sociedad, tenemos el lugar que nos dejan y ademas nos dicen que tenemos que estar contentas con eso!"»

El equipo victorioso en el Mundial Femenino 2019 obtiene 4 millones de dólares, diez veces menos que el premio para los hombres en el Mundial de Rusia de 2018.

"Esta mirada ha cambiado un poquito", considera por su parte Mercedes Mellado, quien creó el club de Issy-les-Moulineaux a finales de los años 90 para favorecer la integración de las inmigrantes latino-americanas. Hoy, esta madre de 46 años juega en el equipo femenino de ocio.

"Hay que hacerse respetar... En mi caso personal, cuando me dicen 'usted es una mamá que debería estar en su casa y en la noche está afuera jugando fútbol', les digo que los niños están con su papá, con mi esposo. Mi pasión es el fútbol, me gusta jugar, prueba de ello sigo aquí en la cancha a mis 46 años jugando con chicas de 20 o 30 años."

Reticencia de los padres

¿Qué esperan de este Mundial 2019? Que la atención mediática y ciudadana, de la que se beneficia su deporte de forma inédita en esta ocasión, les permita reclutar más mujeres y obtener más recursos para ojalá mañana, jugar fútbol en iguales condiciones que los hombres.

"Lo que espero es que, con el Mundial, haya menos reticencia por parte de los padres", comenta la presidenta del club de Issy, Christine Aubère. "Hace un rato, recibí a una mamá... Su hija tiene 11 años y lleva dos años con ganas de jugar fútbol. Sus padres pensaban que se le iba a pasar pero no. Entonces finalmente se decidieron y parece que la van a inscribir para el año que viene", relata. "Tiene que volverse algo natural, para que las niñas pueden pedir hacer fútbol como piden hacer gimnasia, esgrima, danza o natación. Tiene que ser sencillo para todos. No hay tabú.»

Afuera de la cancha, Cécile, empleada en el sector bancario, asistió al entrenamiento de su hija. Cuando cuenta a sus amigos o a sus colegas que su hija practica fútbol, "se ríen", dice, "pero sin ser malos". "Se lo toman con sorpresa y luego con alegría y originalidad", asegura. Desde que su hija va a los entrenamientos, tiene "mucho más espíritu de equipo, aprendió a defenderse, y le aportó mucho en motricidad", asevera.

"A veces mejor que los hombres"

"¿Ve como juegan? Han progresado mucho... Pases pecisos... Ahora hicieron una pared entre dos jugadoras...", nos dice Saadi Naak. El sexagenario lleva cerca de 20 años entrenando a chicos en las afueras de París y ahora lleva tres años como técnico del equipo femenino de ocio de Issy.

"Cuando miras el juego del equipo nacional, de los equipos de liga, francamente, ¡hay buenas jugadoras! A veces -y no digo estupideces- juegan mejor que los hombres. Hay controles, juego de cabeza, voleas... Los tiros, la velocidad... Claro que existe una diferencia en el físico, en el impacto... Es normal, los hombres y mujeres son diferentes. Pero sinceramente, ¡el fútbol femenino ha evolucionado un montón! ¡Un montón! Ahora todos los clubes cuentan con su equipo femenino."

Como Seina, Leïla o Valérie, se ven cada vez más mujeres en las canchas de fútbol francesas… El desafío ahora es que también estén más representadas a la cabeza de los clubes, en la dirigencia deportiva. ¿Cómo el deporte más popular del planeta, reflejo de la sociedad, se olvidó durante tanto tiempo de la mitad de la humanidad?

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