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Francia

El uso creciente del 'gas hilarante' entre los jóvenes franceses preocupa a las autoridades

Cartuchos de óxido de nitrógeno, conocido como el 'gas hilarante'.
Cartuchos de óxido de nitrógeno, conocido como el 'gas hilarante'. WikimediaCommons/GreenZeb

Muy popular en los años 90, el “gas hilarante” parece estar de vuelta entre los jóvenes franceses. Varias alcaldías quieren prohibir la venta de los cartuchos de gas a los menores de edad.

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En Francia, si al caminar por la calle uno se encuentra con pequeños cartuchos de gas en el piso, se trata seguramente de óxido de nitrógeno. Más conocido como “gas hilarante” o “gas de la risa”, porque provoca un ataque de risa momentáneo, este gas seduce a cada vez más jóvenes.

Una o dos veces por mes, Julie inhala gas hilarante cuando sale con amigos. Durante unos segundos, entra en otro mundo: “Tienes la sensación de estar en una burbuja, de ‘sentir’ los sonidos… Estamos bien, relajados”, afirma la joven.

Los cartuchos se pueden encontrar en las cápsulas utilizadas en los sifones de crema chantillí, pero también en los supermercados o en línea por un precio módico. Los adolescentes lo inhalan usando un globo lo que permite obtener un efecto más rápido.

Antes de probar el gas, Paul y sus amigos hicieron una búsqueda en internet para ver sus efectos segundarios: “No somos asmáticos, entonces lo probamos. Al cabo de un rato te duele un poco la cabeza, pero aparte de esto, está bien”, comenta.

Preocupación de las autoridades

El informe anual del Observatorio Francés de la Droga y las Toxicomanías (OFDT), publicado en diciembre de 2018, ya señalaba el resurgimiento del uso del óxido de nitrógeno, especialmente entre los estudiantes de medicina en Burdeos, Lyon, París y Lille. Según una encuesta de la mutualidad estudiantil Smerep, es incluso la tercera droga más consumida por los estudiantes, después del cannabis y el popper.

Varios alcaldes del norte de Francia y la región parisina se muestran preocupados por el fenómeno. Cerca de Lille, los alcaldes de Wattrelos y La Madeleine prohibieron por ordenanza municipal la venta del gas a los menores de edad, y en la periferia de París, la Alcaldía de Aulnay-sous-Bois está en vías de publicar su propia ordenanza.

“Vimos que podía provocar pérdidas de memoria, trastornos del estado de ánimo con crisis de paranoia, alucinaciones visuales, etc. Entonces decidimos hacer muy rápidamente una campaña con carteles para alertar a los padres”, explica Sophie Maroun, adjunta del alcalde de Aulnay-sous-Bois.

Consecuencias en materia de salud

Además de las náuseas, los dolores de cabeza y vómitos que puede causar, el óxido de nitrógeno puede generar trastornos del ritmo cardíaco o tensión, y una deficiencia de vitamina B12.

Y si bien con “ocho gramos de protóxido por cartucho”, la toxicidad inmediata es “baja”, el producto tomado regularmente y en dosis altas puede causar “efectos neurotóxicos”, que van desde hormigueo hasta trastornos de la memoria o incluso la muerte, precisa al canal FranceInfo Rammy Azzouz, médico del centro de toxicología del Hospital Universitario de Lille.

Según reporta el canal de noticias LCI, fallecieron 17 personas en Inglaterra entre 2006 y 2012, y dos en Francia desde 2016, principalmente después de paros cardiacos debidos a un consumo excesivo del gas.

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