Saltar al contenido principal
Vida en el Planeta

El impacto del cambio climático en los viñedos bordeleses

Audio 18:05
Un racimo de uvas de la cepa Touriga Nacional. Viñedo de estudio sobre cambio climático del INRA. Burdeos, 1 de octubre de 2019.
Un racimo de uvas de la cepa Touriga Nacional. Viñedo de estudio sobre cambio climático del INRA. Burdeos, 1 de octubre de 2019. ®SilviaCeli/RFI

La región bordelesa, al oeste de Francia, posee el mayor territorio vitícola de denominaciones de origen controlado del país. Su producción es muy variada con una oferta de vinos tintos, blancos secos, blancos suaves y licorosos, rosados, claretes, Crémant de Burdeos y Fine de Burdeos. Como el resto del planeta, esta región también observa el impacto que el cambio climático puede tener sobre sus viñedos.

Anuncios

Para escuchar el audio haga clic sobre la flecha.

“El impacto ha sido más bien razonable porque, globalmente en Burdeos el clima tiene mucha influencia oceánica. Si comparamos con los años 2003 o 2005, las condiciones climáticas extremas de esa época son similares a las que tenemos ahora. Es difícil decir si hoy en día el impacto  es negativo porque la verdad es que es más bien favorable. Yo produzco vino desde hace 25 años y por ahora salimos ganadores, aunque no debería decir eso. Lo que nos gustaría, como a todo el mundo, es que el clima sea estable, pero el impacto sobre la calidad es más bien favorable en Burdeos. Por otro lado satisface observar que los viticultores están conscientes del problema climático. Yo practico la viticultura bio, fue la opción moral que adoptamos en este viñedo, pero los demás viticultores están entrando por esa vía. En todo caso, todos hacen esfuerzos”, explica François-Thomas Bon, propietario de Château La Grâce Fonrazade y co presidente del Consejo Interprofesional de Vinos de Burdeos (CIVB).

Una selección de botellas del Château la Grâce Fonrazade de François-Thomas Bon. Burdeos, 30 de septeimbre de 2019.
Una selección de botellas del Château la Grâce Fonrazade de François-Thomas Bon. Burdeos, 30 de septeimbre de 2019. ®SilviaCeli/RFI

Para bodegas como Château D’Yquem, vino licoroso de la región de Sauternes, en la parte meridional del viñedo de Burdeos, y uno de los más reputados en el mundo, el aumento de las temperaturas es una ventaja porque la uva resulta más dulce, señala Pierre Lurton responsable de Chateau D’Yquem:

“Aquí el cambio climático lo percibimos desde hace algún tiempo porque hemos tenido años muy calientes, variaciones térmicas y tormentas que nos indican que hay irregularidades. Sin embargo, en la región de Sauternes, en donde vivimos corriendo detrás de una concentración de azúcar, el sol y las temperaturas nos ayudan a lograr esa concentración. Yo siento más el cambio climático en otras zonas de la región bordelesa que en Sauternes. En esas zonas tendremos que adaptarnos a espacios de cultivo más pequeños, porta injertos y cepas más tardíos, por ejemplo en Cheval Blanc podríamos sembrar más Cabernet Franc que Merlot”.

Pierre Lurton, reponsable de Château D'Yquem y de Cheval Blanc. Château D'Yquem, 1 de octubre de 2019.
Pierre Lurton, reponsable de Château D'Yquem y de Cheval Blanc. Château D'Yquem, 1 de octubre de 2019. ®SilviaCeli/RFI

Por ahora el cambio climático ha sido más bien clemente para la región, confirma a la vez que subraya que las cosas pueden cambiar, Kees Van Leeuwen, profesor de viticultura en la Universidad Agronómica de Burdeos e investigador en el Instituto de Ciencias de la Viña y del Vino (ISVV):

“La viña es muy sensible al clima. El cambio climático puede manifestarse con más calor y más sequía, entonces puede modificar el funcionamiento de la viña y el gusto del vino. En la región bordelesa, por ahora, el impacto ha sido más bien positivo porque aquí cultivamos cepas, como el Cabernet Sauvignon, que madura un poco tarde para el clima de la región, pero con el calor madura cada vez mejor y como tenemos un clima lluvioso, un poco de sequía no nos cae mal para la calidad de la uva. De manera que el cambio climático has sido más bien bueno para los vinos de Burdeos. Claro que eso puede cambiar porque si la temperatura aumenta excesivamente y se incrementa la sequía vamos a tener un impacto negativo. Por eso investigamos para conseguir vías de adaptación a esas condiciones climáticas que a largo plazo podrían tener consecuencias negativas".

Parcela de estudio sobre cambio climático del Instituto de Investigaciones Agronómicas (INRA). Burdeos, 1 de octubre de 2019.
Parcela de estudio sobre cambio climático del Instituto de Investigaciones Agronómicas (INRA). Burdeos, 1 de octubre de 2019. ®SilviaCeli/RFI

El tipo de vid también cuenta en el impacto del clima, según el viticultor Philippe Bardet:

“No podemos decir que las cepas sufran con el cambio climático, pero cuando el nivel de las temperaturas aumenta el funcionamiento de las cepas varía. En esta región tenemos la suerte de tener cepas muy precoces y otras un poco más tardías, de manera que la cepa más precoz, es decir el Merlot, disminuirá un poco. Pero bueno, tendremos Merlot durante mucho tiempo”.

“Hay que saber que en esta región el clima cambia todos los años. Es lo que llamamos el efecto milésimo, así que estamos acostumbrados a adaptarnos todos los años. Entonces un cambio climático variado y a largo plazo no nos da miedo porque estamos acostumbrados a manejar ese cambio”, añade.

Precisamente el Instituto de Ciencias de la Viña y del Vino, conjuntamente con el Instituto Nacional de Investigaciones Agricolas (INRA), investiga sobre el uso de cepas que maduren más tarde para hacer frente al cambio climático, explica el investigador Kees Van Leeuwen:

“El riesgo con el alza de la temperatura es que la uva madurará demasiado temprano para la estación y aumentará el grado de alcohol del vino. Con aromas que produce una maduración extrema, lo que no es muy bueno para la calidad. Entonces una forma de adaptarse es retardar la maduración con cepas más tardías”.

A lo que sí temen los viticultores del bordelés es a los accidentes climáticos, comenta Philippe Hebrard, director de la Cave de Rauzan:

“El recalentamiento climático en esta región se manifiesta más a través de los accidentes climáticos, es decir, episodios con heladas durante la primavera que dañan la viña cuando está comenzando a crecer; el granizo, que si destruye las hojas y las uvas no hay cosecha; las canículas extremas, durante períodos del año que no son particularmente calientes, provocan sequías. Pero también podemos tener lluvias excesivas y humedad, como ocurrió en 2018 o en 2013 cuando tuvimos lluvia y frío en pleno mes de junio. De manera que lo malo son esos accidentes climáticos, es decir, un clima anormal en un período que no corresponde al clima de la e estación”.

¿Cómo recuperar las perdidas en caso de accidentes climáticos? Existen seguros?

“El sistema de seguro clásico más utilizado es el que se aplica a las cosechas, pero con la multiplicación de accidentes climáticos que se traducen por una pérdida de cosechas, los seguros son cada vez más caros y protegen cada vez menos. Así que estamos llegando al límite del sistema actual de seguros contra el cambio climático”, responde Herard.

El cambio climático no es el único inconveniente en la viticultura, señala por su lado el viticultor Philippe Bardet::

“Desde mi punto de vista, lo que más afecta a los suelos es ararlos profundamente y usar abonos químicos en exceso. Un ejemplo para ilustrarlo es lo que le sucede al cuerpo humano cuando está bajo perfusión, el tubo digestivo no trabaja y entonces las bacterias que proporcionan elementos complejos que el cuerpo necesita ya no los absorbe. Eso es lo que le sucede a los suelos”.

La región se prepara desde hace tiempo, no solo para enfrentar el cambio climático. Un ejemplo es el proyecto de Responsabilidad Social de las Empresas (RSE) que, además del fenómeno climático, contempla otros aspectos, precisó Marie-Catherine Dufour, directora del servicio técnico del Consejo Interprofesional de Vinos de Burdeos, un consejo interprofesional que tiene como fin promover los vinos de esa región, en Francia y en el extranjero:

“Se trata de orientar a las empresas sobre la responsabilidad hacia la sociedad. Es un proyecto transversal del sector, que permitirá abordar los problemas ambientales y sociales en el caso de empresas que, evidentemente, deben ser viables. Se desarrollará a través de diferentes ejes. Por ejemplo: el patrimonio cultural histórico pero enfocado hacia el futuro. Allí trabajaremos sobre el cambio climático. El proyecto debe permitir mantener los empleos existentes en la Gironda. Aquí tenemos 32.000 empleos directos generados por el sector vitícola y un número muy importante de empleos indirectos. Sin embargo, tenemos un gran problema de empleo en la región y trabajamos actualmente para que la viticultura sea atractiva. Estimamos que faltan unos cinco mil empleos en el sector vitícola de la región de Burdeos”.

Un aspecto que han integrado en sus viñedos los esposos Bonnet, propietarios de Château de Respide:

“Nosotros consideramos que si disociamos el medio ambiente del humano, las cosas no podrán funcionar. Todo tiene que evolucionar al mismo tiempo y en la dirección correcta”.

La familia Bonnet ha invertido, entre otras cosas, en dormitorios para que los obreros descansen durante la jornada laboral, en material de protección e incluso en tractores sofisticados con asientos ergonómicos.

Bodega del Chateau de Respide, propiedad de la familia Bonnet. Burdeos, 1 de octubre de 2019.
Bodega del Chateau de Respide, propiedad de la familia Bonnet. Burdeos, 1 de octubre de 2019. ®SilviaCeli/RFI

Desde hace años los viticultores de la región han entrado por el aro verde, ya sea con viñedos Bio o reduciendo significativamente el uso de abonos y de pesticidas químicos. Philippe Carille del Château Poupille, viticultor 100 % Bio compartió su visión sobre el futuro de los viñedos bordeleses:

“Lo primero que evolucionarán son los productos, luego se utilizará menos el tractor, no digo que se descartará, pero se reducirán las horas. Tampoco digo que volveremos a usar caballos porque eso es puro folklore, apartando algunos viñedos que están realmente enfocados en eso, y lo respeto. También habrá una evolución climática, quizás incluso una evolución de las cepas, algunas quizás emigren hacia el norte, pienso en particular en el Merlot, aunque con el tipo de tierra calcárea que tenemos podemos conservar un cierto frescor y cierta acidez. Pero la verdad es que necesitaríamos una bola de cristal para saber cómo serán nuestros viñedos dentro de diez años, lo que pasará con el Merlot, no sé. Yo era una gran fan del Merlot pero ahora sembramos algo de Cabernet Sauvignon. No estoy encantado pero con el Cabernet Franc sí, porque se adapta mejor al cambio climático”.

Pero ser viticultor Bio tiene riesgos y es muy difícil. Marie Catherine Dufour, explica las razones:

“No es para nada simple practicar la viticultura Bio en Burdeos porque tenemos un clima oceánico, lluvioso, sobre todo durante el período en el que crece la viña. Eso no significa que sea imposible, pero hay que entender que cuando uno se implica en ese tipo de cultivo tendrá cosechas más o menos productivas en función de la presión parasitaria. Eso significa que algunos viticultores tendrán que vivir con una producción menor porque la presión parasitaria habrá sido importante, y por ende, la cosecha es menos abundante”.

Pero cuando Francia pretende ser líder mundial en la lucha contra el cambio climático, ¿por qué no protege a los viticuoltores Bio?

“Podemos apoyar ese tipo de producción, pero el cambio climático no concierne solamente a la viticultura Bio y actualmente invertimos mucho en la anticipación del cambio climático, en particular trabajando mucho con material vegetal duradero y resistente a las principales enfermedades de la viña. Esto significa que no estaremos obligados a tratar las cepas, o solo de vez en cuando. Por otra parte invertimos en cepas que resistirán mejor al clima del futuro y en los porta injertos, es decir patrones de vid que es la parte sobre la que va injertada la variedad que se va a cultivar. Se utilizan por ser resistentes a la filoxera y por adaptarse mejor a las condiciones del suelo. Esas cepas serán menos sensibles al estrés hídrico. Esos son tres ejemplos, hay muchos más, pero la idea es tener muchas opciones diferentes que permitirán adaptarse al cambio climático y atenuar el impacto de la agricultura en el clima, porque no es suficiente adaptarse, también hay que atenuar”.

El ahorro energético también es una prioridad, pese a los obstáculos que impone figurar en la lista de patrimonio mundial de la Unesco. En Saint Emilion por ejemplo, está prohibido instalar placas solares o torres eólicas. Pero a los bordeleses no les falta imaginación. Francois Thomas Bon, del Chàteau la Grâce Fonrazade encontró la solución.

“Por ahora, en este viñedo, hemos solucionado el tema de la calefacción. Con la colaboración de un constructor desarrollamos un procedimiento para reciclar nuestros desechos vitícolas. Todos los años tenemos viñas que mueren, entonces cuando las arrancamos las reciclamos, eso es lo que se llama carbón natural. Con ese constructor elaboramos un sistema que nos permite calentar, de manera autónoma y sin energía fósil, todas las estructuras y la producción de vino. Calentamos los vinos cuando hay que hacerlo con la madera de la propiedad y somos autónomos porque ni siquiera necesitamos comprar madera. Después tenemos el Pozo canadiense para refrescar las habitaciones durante el verano. Es un método que transforma el aire caliente en aire frío, pasa por el suelo y sale a una temperatura baja. Con eso también limitamos el impacto. Pero aún falta mucho por hacer”.

Cuna de famosas bodegas, la región bordelesa no se dejará atrapar por el cambio climático y promete seguir produciendo, para Francia y para el mundo, sus mejores vino.

Una vista del Château D'Yquem, gran vino de la región bordelesa. 1 de octubre de 2019.
Una vista del Château D'Yquem, gran vino de la región bordelesa. 1 de octubre de 2019. ®SilviaCeli/RFI

Este reportaje fue realizado gracias a la Asociación de Periodistas de Medio Ambiente (AJE), que organizó una viaje de estudio sobre el impacto del cambio climático en los viñedos bordeleses.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.