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Francia hoy

El despertar de un nuevo movimiento antirracista en Francia

Audio 16:31
Manifestación contra el racismo policial en Francia el 13 de junio de 2013.
Manifestación contra el racismo policial en Francia el 13 de junio de 2013. REUTERS - Benoit Tessier

La muerte de George Floyd en Estados Unidos dio un impulso sin precedentes al activismo antirracista en Francia. Assa Traoré, hermana de un joven que murió tras un control policial, se convirtió en la figura de esta lucha que denuncia el racismo policial. RFI habló con los que lo sufren a diario en Francia.

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Por @raphamoran

‘Sin justicia no hay paz’, clamaron miles de personas a mediados de junio en la plaza de la República de París para denunciar las discriminaciones racistas en Francia. Los nombres de Lamine Dieng, Angelo Garand, Zyed Benna, Bouna Traoré y Theo Luhaka, víctimas presuntas o comprobadas de la violencia policial, surgen en las  pancartas y las camisetas de los manifestantes.

El impacto de la muerte de George Floyd, un afroamericano asfixiado por un policía estadounidense blanco, se hizo sentir hasta aquí y dio un nuevo impulso a la lucha de Assa Traoré, una mujer de 35 años que se ha convertido en la figura del movimiento francés contra el racismo policial.

Con un colectivo que se distingue por sus camisetas negras en memoria a Adama Traoré, Assa pide justicia para su hermano, que murió tras un control policial en 2016: “El mundo entero se quedó indignado por la muerte de George Floyd. ¡Sepan que mi hermano Adama murió exactamente de la misma manera!”, declaró en apertura de la manifestación del 13 de junio que reunió a decenas de miles de personas pese a la prohibición de reunirse que regía aún en Francia por motivos sanitarios.

La activista antirracista y contra la violencia policiaca, Assa Traoré el 13 de junio en París.
La activista antirracista y contra la violencia policiaca, Assa Traoré el 13 de junio en París. AFP - THOMAS SAMSON

Lo que debía ser una marcha en el centro de París fue finalmente una concentración. Y desde un camión, Assa Traoré llamó a “revertir esta maquinaria mortífera” de la violencia policial,  para volver a tener una Francia buena, unida, que nos permita vivir juntos y tranquilos”, dijo, aclamada por una multitud compuesta de muchas personas “racisées”, es decir ‘racializadas’, víctimas del racismo, según un neologismo a cada vez más utilizado en el activismo antirracista.

Después de su despertar en los años 80 el movimiento antirracista francés permaneció en segundo plano durante décadas. Pero desde la muerte de Floyd, decenas de miles de personas, sobre todo jóvenes, se han juntado cada semana en varias ciudades francesas. La movilización más importante tuvo lugar el 13 de junio, convocada por el comité de apoyo de la familia Traoré que pide esclarecer las causas exactas de la muerte del joven, que pese a varios peritajes, aun no quedan claras.

Hoy nos hemos juntado para denunciar la denegación de justicia, contra la violencia policial, la violencia social, la violencia racial. Desde el 2 de junio, Francia reconoce que hay racismo en la policía y la gendarmería. Es una victoria que se reconozca ese fenómeno. Y que mayoritariamente las personas que mueren a mano de la policía son personas no blancas, negros, árabes”, agregó Assa Traoré.

A la indignación sobre la violencia policial, que ya había surgido durante la crisis de los chalecos amarillos que dejo decenas de manifestantes mutilados, se sumó la cuestión del racismo. “No ser blanco en Francia implica desventajas para conseguir una casa, un trabaja o durante los contactos con la policía”, recuerda el sociólogo Didier Fassin, en París VIII, y que confirma la existencia en Francia de “privilegios” para las personas blancas. El académico analiza el racismo latente de la sociedad francesa como una consecuencia del pasado colonial de país, mezclado con un “neoliberalismo autoritario”.

Lea también: 'Francia: se multiplican las denuncias por violencia policial'

Es notable que los casos de muertes o de brutalidad policial implican muchas veces a franceses de origen extranjero, o victimas de discriminación por su color de piel. Una realidad que nos comparten muchos manifestantes con los que RFI habló ese 13 de junio.

Moussa lleva una camiseta con la silueta de Lamine Diengo, otro joven que fue víctima de brutalidad policial.

Moussa Niakaté 28 años:“Yo llegué a Francia a los 13 años y sí he vivido la violencia policial. Viví en un suburbio, en Saint-Ouen y pude ver gente abatida por la policía. Y cuando yo salía para hacer compras, me detenían. Un día un policía vestido de civil corrió detrás de mí y me pegó contra la pared para preguntarme por qué corría. No me creía. Pero luego vio tarjeta de identidad y me soltó. El racismo, es algo que he vivido en carne propia en la escuela: los chicos me decían que era demasiado negro, que era el rey del petróleo. Yo me arrinconaba y lloraba. Por eso salgo a manifestarme cada vez que hay una manifestación contra el racismo”.

Ossema, 23 años: “La violencia policial ocurren también en Francia. En mi caso, todas las veces que la policía me revisó, las cosas han acabado mal. ¿Por qué cada vez que uno está dentro de una patrulla, tiene miedo? ¿Por qué son agresivos con nosotros, los que somos hijos de migrantes? A mí, la policía y siempre me ha tratado de forma despectiva. La última vez que la policía me controló, fue en el Bosque de Boulogne, me humillaron, y luego me pidieron mis documentos de identidad. Me dijeron cosas racistas que empiezan con la palabra N, como dicen en Estados Unidos. ¡No es normal! Luego intenté conocer la identidad de los agentes pero se protegieron”.

Kevin, 26 años, parisino: “Se han acumulado muchas cosas últimamente: la manera como trataron a los negros durante la epidemia de coronavirus en China, el caso George Floyd… Es como si la vida de los negros no valiera gran cosa. Por eso tenemos que movilizarnos y actuar de forma civilizada. Les voy a contar una experiencia personal: fui al restaurante con un amigo blanco. Nos sentamos, nos tomaron la orden, y finalmente cambiamos de opinión y decidimos irnos. Cambiamos de opinión, pero la mesera nos dijo que era demasiado tarde, que el pedido ya estaba hecho. Aun así, salimos del restaurante, y no caminamos ni siquiera 10 metros cuando dos furgones de policía llegaron. Un policía me dijo: “contigo no hablo”. Y cuando intenté dar explicaciones, me dijeron: ‘aquí no estás en tu país, contigo no hablamos, solo hablamos con tu amigo’.

Kelly, manifestante: “Vine aquí porque me reconozco en las causas que defienden: todos nos merecemos la verdad. Adama Traoré hubiera podido ser mi hermano. Dado mi color de piel, sé de lo que estoy hablando. Hay muchos blancos que nos apoyan, pero es importante que nos movilicemos los que vivimos esa realidad. Acaso los blancos tienen que advertirles a sus hermanos que no se vistan de tal manera cuando salgan, que no vayan a tal lugar, que se lleven su documento de identidad?  Un día mi hermano por ejemplo salió a jugar futbol. Habían reportado un robo en los alrededores. Y las primeras personas que la policía agarró fueron personas negras ¿Por qué? Por qué supuestamente los ladrones eran negros. El hecho de ser un hombre, negro y de vivir en un suburbio en Francia, les condena casi automáticamente. ¡No es normal!”

Negros y árabes, blancos de los controles policiales

Según una investigación del año 2016 con 5.000 personas por IPSOS para la Defensoría francesa de los derechos, las personas negras o con rasgos árabes tienen efectivamente 20 veces más de probabilidad de ser controladas por la policía francesa. Y la reciente revelación por la prensa de la existencia de dos grupos de Facebook que contenían burlas racistas de parte de cientos de agentes de la policía, presionó aún más al ejecutivo de Macron. El ministro anunció también la suspensión automática de los policías en caso corroborado de racismo, un fenómeno que denuncia la organización civil SOS Racismo, dirigida por Dominique Sopo.

Manifestation contre la violencia policial en Tolosa el 10 de junio.
Manifestation contre la violencia policial en Tolosa el 10 de junio. REMY GABALDA / AFP

 “Hay un problema masivo de racismo en Francia en el seno de la policía”, alerta Sopo, en conversación con RFI. “Es un cuerpo que votó a más de 50% por la extrema derecha en las elecciones presidenciales de 2017. Además, la policía revisa a la gente con base a su color de piel, es algo que fue documentado por varias investigaciones. Y se reveló que miles de policías publican regularmente comentarios racistas en Facebook. Eso muestra que no se trata solo de unos casos individuales. El Estado no se ocupó de la deriva del cuerpo policial en los últimos años y es su responsabilidad poner fin a esta deriva. Lo sabemos: cuando el estado carece de vigilancia contra el racismo, esto se convierte en un flagelo”, dijo a RFI el activista.

La controvertida táctica del estrangulamiento

La muerte por asfixia de George Floyd en Estados Unidos reactivó también el debate sobre la controvertida táctica de estrangulación usada por la policía francesa para inmovilizar a los sospechosos. El gobierno francés, que hacia oídos sordos a las protestas, finalmente cambió de tono. El ministro Castaner, titular de la cartera del Interior anunció que se pondrá fin a la técnica de estrangulamiento, un método para inmovilizar a los detenidos pero criticado por la ONG Amnistía Internacional y que varias ciudades y países abandonaron por ser demasiado peligroso.

Pero los recientes gestos del gobierno de Macron para responder a las exigencias de los manifestantes suscitaron la indignación de los policías que manifestaron a su vez su descontento. Grégory Joron, portavoz del principal sindicato de la fuerza pública SGP Police FO pidió al ministro del Interior “poder seguir usando métodos de estrangulamiento”.

Joron precisa a RFI que “aunque nosotros lo llamamos así, hablamos de control de cabeza, nos permite sujetar las partes superiores del cuerpo para poner a la persona en el suelo y esposarla. Es el método más usado y no necesita ser un experto en artes marciales. El ministro dijo que las pistolas táser deberían reemplazar este método pero no queremos. No tenemos suficiente experiencia con esta arma, no es anodino usarla, hay que experimentarla primero. Y le recordamos también que los policías no son ciudadanos de segunda categoría y que tienen derecho a la presunción de inocencia en materia penal y administrativa.”

El descontento policial llevó unos días más tarde al ministro a dar marcha atrás. Castaner anunció que lanzará un grupo de estudios sobre el método de estrangulamiento.

¿Impunidad policial?

El tercer recurrente de los activistas antirracistas es la aplicación de penas más severas para los policías culpables de brutalidad y de racismo. “La razón por la cual se puede hablar de racismo sistémico es que los policías racistas no corren riesgo. Hay un problema en la institución policial”, apunta el sociólogo Didier Fassin, profesor de la Universidad París VIII.

En 2019, se  abrieron un récord de 868 investigaciones judiciales por abusos policiales. Pero solo 39 agentes fueron separados de su cargo.  Y en los últimos casos nunca se ha aplicado una pena de cárcel firma.  “Hay un rechazo en Francia en querer reformar la policial de manera más estructural. Hace años en Francia que la policía pone el énfasis en la detención y los arrestos y no en la protección de la población. Y esa política de arrestos apunta sobre todo a algunos barrios, de ciertas poblaciones, lo que favorece los abusos. Además, los cuerpos de inspección son internos a la policía. Entonces las sanciones administrativas por racismo casi no existen. Hay una serie de fallas y esperamos respuestas claras del ministro del Interior y del gobierno”, denuncia Dominique Sopo de SOS Racismo.

Para poner fin a los controles policiales abusivos y basados en el color de piel, un grupo de diputados de izquierda propuso instaurar un sistema de comprobantes para cada persona que la policía controla. También se pide generalizar las cámaras de video y facilitar la identificación del nombre de los agentes. Medidas que sin embargo, el gobierno francés no parece dispuesto a aplicar.

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