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El sushi asesino

El fotógrafo estadounidense Spencer Tunick come sushi sobre el cuerpo desnudo de una modelo en Sidney, Australia, el 23 de febrero.
El fotógrafo estadounidense Spencer Tunick come sushi sobre el cuerpo desnudo de una modelo en Sidney, Australia, el 23 de febrero. ©Reuters

La Unión Europea intenta en Doha salvar de la extinción al atún rojo, víctima del auge del sushi, a través de la prohibición de su comercio internacional.En la reunión, que dura dos semanas y reúne a 175 países, los 27 se enfrentarán con la voracidad de los nipones, que no parecen dispuestos a renunciar a un manjar por el que están dispuestos a pagar hasta 120.000 euros la unidad.

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El atún rojo se ha convertido en un fashion victim de la gastronomía mundial a causa del auge del Sushi. Para salvarlo de la extinción, el Consejo de Ministros de la Unión Europea (UE) aprobó el viernes el comercio internacional de este pez en la reunión que se celebra en Doha del 13 al 25 de marzo.

La propuesta europea, presentada por el principado de Mónaco, quiere incluir al Atún rojo del Océano Atlántico y el Mediterráneo en el Anexo I de la Convención sobre el Comercio
Internacional de Especies de Fauna y Flora Salvajes en Peligro de Extinción (CITES, por sus siglas en inglés), cuyos Estados signatarios se reúnen a partir de este sábado en Qatar.

De adoptarse la propuesta, las exportaciones e importaciones de Thunnus thynnus, su nombre latín serían totalmente prohibidas hasta que se verificase una reconstitución de las poblaciones.

"Todos los científicos están de acuerdo en afirmar que si en Doha se prohibiera el comercio internacional, el atún tendría una posibilidad de reconstituirse. Pero que si se espera dos años, o cinco, sería demasiado tarde. Esto no quiere decir que el atún desaparecerá, sino que ya no habrá pescaderías viables", sostiene Sue Lieberman, directora de política internacional de Pew Environment Group.

La UE prevé sin embargo que la prohibición, que debería entrar en vigor por lo menos en 2011, no se aplique a embarcaciones de pesca artesanales, que podría seguir vendiendo el atún al mercado europeo.

Por otro lado, los 27 contemplan compensaciones económicas para las pérdidas del sector pesquero.

Tras los pasos del elefante

Antes del atún, la CITES resolvió perdonarle la vida al tigre y el elefante. Esta vez se trata imponerle una restricción a la industria pesquera, que se ha mostrado incapaz de autorregularse. Esta dificultad se entiende, teniendo en cuenta que este pescado llega a venderse a 120.000 euros la unidad en el mercado japonés.

Mónaco justifica su propuesta por la desaparición de los dos tercios de las reservas en el Mediterráneo entre 1957 y 2007, y del 82% en el Atlántico occidental entre 1970 y 2007.

Sin embargo, los nipones no parecen dispuestos a bajar los palitos: Japón, que compra 80% del atún rojo pescado en el mundo, lanzó un maratón diplomático en todas las capitales y hará todo lo que esté a su alcance para bloquear la propuesta de Mónaco.

"El objetivo de la CITES es proteger a las especies en peligro e impedir su extinción, pero no creo que el atún rojo entre en esa categoría", afirmó el jueves el portavoz del gobierno japonés.
 

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