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Yemen

La milicia chiíta de los hutíes se niega a ceder el poder

Los rebeldes hutíes en Saná, la capital yemenita, el 10 de febrero de 2015.
Los rebeldes hutíes en Saná, la capital yemenita, el 10 de febrero de 2015. REUTERS/Khaled Abdullah

A pocas horas de un voto en la ONU sobre una resolución que blande la amenaza de sanciones, el portavoz de los hutíes, Mohamed Abdesalam, aseguró que “el pueblo yemení no cederá ante ninguna amenaza", y afirmó que su milicia ha emprendido "un proceso de autodeterminación, al abrigo de cualquier tutela" extranjera. 

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Las seis monarquías del Golfo pidieron medidas coercitivas inmediatas contra los hutíes bajo el capítulo 7 de la Carta de la ONU, que permite ejercer presiones económicas y militares para la aplicación de las decisiones del Consejo de Seguridad.

El Consejo de Seguridad adoptará este domingo una resolución que insta a la
milicia a retirarse de las instituciones que controla, a liberar a los miembros del gobierno detenidos y a negociar, según fuentes diplomáticas.

El proyecto de resolución agita la amenaza de sanciones, pero no llega a las medidas coercitivas reclamadas por las monarquías del Golfo.

Los milicianos chiítas deben, según este borrador, "implicarse con buena fe en las negociaciones" de paz auspiciadas por el emisario de la ONU, Jamal Benomar. También pide "la liberación del presidente (Abd Rabbo Mansur) Hadi, de su primer ministro y de los miembros del gabinete", que se encuentran bajo arresto domiciliario desde que la milicia se hizo con el poder.

Manifestantes heridos

Según diplomáticos occidentales, Rusia es reticente a votar a favor del texto al verse ella misma sometida a sanciones estadounidenses y europeas tras la anexión de Crimea y su presunta participación en el conflicto en el este de Ucrania.

Las monarquías del Golfo, dirigidas por dinastías sunitas, recurrieron a la ONU por el miedo al caos tras el "golpe de Estado" de los hutíes en Yemen, donde Al Qaida ha echado raíces y una corriente separatista ha resurgido en el sur.

Los milicianos chiítas esperan imponer su autoridad en todo el país, incluidas las provincias del sur y sudeste que todavía no controla. En su empeño, la milicia usa la fuerza contra los manifestantes y detiene a opositores. Uno de ellos falleció el viernes después de haber sido torturado, según su familia.

Varios manifestantes resultaron heridos el domingo en Ibb (centro) cuando los milicianos chiítas dispararon al aire para dispersar a cientos de personas que reclamaban la liberación del activista Ahmed Hazaa, contaron testigos.

Frente a la creciente inseguridad, nueve países occidentales y árabes, entre ellos Estados Unidos y Arabia Saudita, cerraron sus embajadas en Saná y evacuaron a su personal diplomático, aislando aún más a la milicia en el poder.

El portavoz de los hutíes denunció un "chantaje provocador" y estimó que las embajadas cerradas "defendían los intereses de sus países y no los del pueblo" yemení.

El emisario de la ONU advirtió el jueves que el país puede "sumirse en una guerra civil". Este domingo por la noche prevé reunirse de nuevo con las fuerzas políticas, incluidos los hutíes, en busca de una salida a la crisis, afirman fuentes de su entorno.

Yemen está sumido en el caos desde que a finales de enero los hutíes se apoderaron de edificios oficiales y forzaron la renuncia del jefe del Estado y del primer ministro, actualmente bajo arresto domiciliario.

Fuente: Jamal AL-JABIRI/AFP

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