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DIPLOMACIA

China y Estados Unidos dispuestos a trabajar por un acercamiento

El secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson y el presidente chino Xi Jinping, 19 de marzo de 2017.eijing, China. REUTERS/
El secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson y el presidente chino Xi Jinping, 19 de marzo de 2017.eijing, China. REUTERS/ Reuters/路透社

El presidente Xi Jinping y el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, se comprometieron el domingo en Pekín a estrechar los lazos sus países, tras una nueva provocación de Corea del Norte. La relación entre Pekín y Washington se había tensionado recientemente, pero Tillerson mostró en su visita un tono conciliador.

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La reunión de los funcionarios se dio horas después del anuncio de la prueba de un nuevo motor de cohete que hizo Corea del Norte, país que quiere dotarse de misiles intercontinentales capaces de llegar a territorio de Estados Unidos.

"El mundo se dará cuenta muy pronto de la importancia de la victoria histórica que hemos firmado hoy", dijo el líder Kim Jong-un respecto a ese ensayo, según KCNA, la agencia de prensa norcoreana.

Los motores de cohetes pueden ser fácilmente reutilizados para propulsar misiles, y observadores externos afirman que el programa espacial de Pyongyang en materia de lanzamiento de satélites es en realidad una pantalla de pruebas con propósitos militares.

La prueba del motor de cohete realizada este sábado habría sido programada para coincidir con la llegada a Pekín de Tillerson. Antes, Tillerson estuvo en Tokio y en Seúl, donde insistió que Estados Unidos no seguiría con su política de "paciencia estratégica" ante Pyongyang, y señaló que la opción militar estaba "sobre la mesa" frente a las amenazas de Corea del Norte.

Sin embargo, China, único aliado de Corea del Norte, pide un diálogo con el régimen comunista norcoreano.

La relación entre Pekín y Washington se tensionó recientemente por el despliegue por parte de Estados Unidos de un escudo antimisiles en Corea del Sur, que China considera como una amenaza a su propia soberanía.

China estuvo en el punto de mira de Donald Trump durante su campaña electoral, pues acusó a Pekín de haber "robado" millones de empleos a Estados Unidos, y amenazó con imponer derechos de aduana a las importaciones de productos chinos.

No obstante, Tillerson adoptó en Pekín un tono mucho más conciliador. "Sabemos que, a través del diálogo, llegaremos a una mejor comprensión que conducirá a un refuerzo de los lazos entre China y Estados Unidos y marcará el tono de nuestra futura relación de cooperación."

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