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Ante las críticas, Doha promete mejoras a sus leyes laborales

FIFA

  El rico emirato de Catar ha decidido reaccionar a las críticas por el trato que da a los trabajadores inmigrantes que participan en las obras del Mundial 2022. Las autoridades han anunciado a través de un comunicado una reforma al derecho laboral que entre otras medidas eliminará la "kafala", un sistema que convierte a los empleados prácticamente en esclavos de sus patrones.

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Hasta ahora un trabajador inmigrante que quiere salir de Catar debe pedir permiso a su empleador. También necesita su autorización si quiere cambiarse de trabajo. Es parte del sistema de apadrinamiento o "kafala", un trato esclavista al que están sometidos los extranjeros que laboran en el rico emirato gasista y que constituyen gran parte de la fuerza laboral del país. Se calcula que por cada trabajador local hay 10 extranjeros. Según el ministerio del Trabajo, Catar “debería anunciar esta nueva legislación antes del inicio del próximo año".

Entre las nuevas medidas se incluye también un sistema para que los inmigrantes reciban sus salarios en un plazo máximo de siete días y un aumento de las multas para las empresas que confiscan el pasaporte de sus trabajadores, una práctica habitual en el emirato. La ley regulará también la concesión de visados de salida del país.

El ministerio se comprometió además a construir "alojamientos de buena calidad" para los inmigrantes, la puesta en marcha de "un sistema electrónico para la presentación de demandas", así como el cierre o sanciones para las compañías que no respeten las medidas de seguridad o infrinjan los horarios de trabajo en las obras. "Como en todos los países del mundo, los cambios no se harán de un día para otro", dijeron las autoridades. "Pero tenemos la intención de aportar cambios significativos y duraderos en beneficio de todos aquellos que viven y trabajan en Catar".

Hace algunos días la ONG Amnistía Internacional tachó de "insuficientes" las medidas tomadas hasta ahora por Catar para limitar los abusos contra los trabajadores inmigrantes empleados en las obras del Mundial. Unas críticas que fueron rechazadas por Doha que se jacta de haber limitado ya a 72 horas el plazo de espera para un inmigrante que desea obtener un visado para abandonar el país.

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