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Irán

Teherán y las grandes potencias se reúnen en Viena para ultimar el acuerdo sobre el programa atómico

El canciller iraní Javad Zarif (d) se reunió con su par estadounidense John Kerry en Viena, el 27 de junio de 2015.
El canciller iraní Javad Zarif (d) se reunió con su par estadounidense John Kerry en Viena, el 27 de junio de 2015. REUTERS/Carlos Barria

Dos años después del inicio de las negociaciones, las grandes potencias y Teherán regresan a Viena para alcanzar un acuerdo sobre el espinoso expediente nuclear iraní. La fecha límite del 30 de junio para llegar a un compromiso no será respetada por lo que se descuenta un nuevo plazo. ¿Cuáles son los obstáculos? ¿Qué se puede esperar de esta última fase de las discusiones?

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Con Sami Boukhelifa, enviado especial a Viena

El expediente nuclear tiene una ventaja: los negociadores internacionales son diplomáticos de alto vuelo. Pero también tienen un obstáculo mayor: el respeto de los plazos. En Ginebra, Lausana o Viena, donde se han celebrado las discusiones, casi nunca se han respetado los calendarios que ellos mismos se habían fijado.

En su favor hay que reconocer que las negociaciones son tan complicadas que necesitan mucho tiempo para superar las diferencias. Y cuando aparece la oportunidad de prolongar la fecha límite, no la dejan pasar.

“En realidad, de manera más o menos tácita, los negociadores se han dado casi una semana suplementaria”, analiza François Géré, director del Instituto Francés de Análisis Estratégicos (IFAS). “La verdadera fecha límite para Estados Unidos, es que le ha impuesto el Congreso estadounidense, es decir el 8 de julio. En esta fecha, el Congreso debe volver a examinar su posición en cuanto a la cuestión de levantar las sanciones” a Irán, agregó.

En Francia, el canciller Laurent Fabius tiene la reputación de ser intransigente en este expediente. Es uno de los artífices del “Snap-Back”, un mecanismo que prevé una reactivación automática de las sanciones contra Irán en caso de que no cumpla con sus obligaciones. Después de haber firmado un acuerdo provisorio en Lausana en abril pasado, el jefe de la diplomacia francesa recordó que Irán no siempre fue transparente con la comunicad internacional. Restablecer la confianza llevará entonces un poco de tiempo.

“Si Irán no respeta sus compromisos, es necesario que puedan reactivarse las sanciones económicas que existen actualmente contra Irán. Y el mecanismo preciso aún no está completamente listo”, sostuvo Fabius. El ministro de Relaciones Exteriores considera que el acuerdo entre Estados es “positivo” pero que “aún queda trabajo por hacer antes de fines de junio. Es necesario recordar que desde hace mucho, mucho tiempo –este asunto data de 2002, 2003- Irán despertó legítimamente mucha desconfianza porque había escondido toda una serie de instalaciones. Ahora, posiblemente, es el inicio de un nuevo proceso. Vamos a tratar de avanzar pero no hemos llegado aún al final del camino”.

Desde esta declaración han pasado tres meses. Ha habido muchos progresos, pero quedan por resolver algunos puntos que los negociadores no logran superar, como la inspección de ciertos sitios militares iraníes.

Según el especialista Alí Vaez, investigador del International Crisis Group, sólo los ministros de Relaciones Exteriores de las grandes potencias y de Irán están en condiciones de superar estas dificultades. Su llegada a Viena este martes le dará un impulso final a las negociaciones que desembocarán seguramente en la firma de un acuerdo.

“La experiencia nos muestra que durante los dos últimos años, la mayor parte de los avances en los temas delicados que requieren decisiones políticas firmes se han realmente producido en los últimos días. No sólo a causa de las fechas límites, pero sobre todo por la presencia de los altos responsables políticos. Está la presencia de los cancilleres, del director de la AgenciaInternacional de la Energía Atómica (AIEA), de modo que la presión aumenta y hace que las cosas se muevan”.

Con la firma de un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, el próximo paso es la aplicación de este compromiso. Es una fase delicada porque durante esta etapa cada quien se asegurará de que no hay interpretaciones divergentes.

“Vamos a entrar en la fase de realización, de darse cuenta de lo que se ha firmado, que se está de acuerdo en los términos, para que no haya interpretaciones divergentes y que no exista un riesgo, que siempre puede ocurrir, de una ruptura del acuerdo firmado”, resume el director del IFAS, François Géré.

 

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