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Enfoque Internacional

En el infierno de las cárceles sirias

Audio 04:33
En las cárceles sirias, como la de Saydnaya, reinan la tortura y la barbarie.
En las cárceles sirias, como la de Saydnaya, reinan la tortura y la barbarie. © Amnesty International/Forensic Architecture

Lejos de las cámaras de televisión y de los observadores, miles de presos sirios viven un verdadero infierno. Según un informe de la ONG Amnistía Internacional, desde el inicio de la guerra unos 18.000 presos fueron ejecutados en el penal de Saydnaya, una de las cárceles más temidas.

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Electrocuciones, quemaduras con agua hirviendo, violaciones: este es el trato de los detenidos en las cárceles de Siria. El régimen ha recurrido a la tortura "a gran escala" en sus cárceles. Desde que se inició la guerra, hace cinco años atrás, más de 17.700 reclusos han muerto, es decir un promedio de 300 por mes.

Estas cifras figuran en un informe de la ONG Amnistía Internacional, que recogió 65 relatos de ex detenidos que lograron salir vivos de una de las peores cárceles del mundo, el penal militar de Saydnaya, situado a unos 30 kilómetros de la capital Siria, Damasco.

Esteban Beltrán Director de Amnistía Intencional describe las condiciones de detención como el "infierno de Dante" y acusa las autoridades sirias de cometer crímenes contra la humanidad en toda impunidad, en plena oscuridad de los subterráneos de la prisión y en secreto.

Este jueves, la ONG defensora de los derechos humanos, lanzó una campaña con el fin de denunciar las condiciones de detención de los que el régimen considera como opositores. El informe se acompaña de una reconstitución virtual en tercera dimensión de la Cárcel de Saydnaya, con el apoyo de un equipo de arquitectos de la organización Forensic Architecture. El recinto fue construido para poder eliminar a un máximo de personas y para torturar hasta unos 20.000 presos políticos. Esteban Beltrán le pide a Washington y a Moscú que presionen a Damasco para que el régimen sirio deje entrar observadores internacionales a sus cárceles.

Entre los 65 testimonios, Salam Amado y Jamal ayudaron a reconstituir el ambiente y la estructura architectural de la cárcel de Saydnaya. “Era terrorífico, los insultos los golpes en todas partes, en todo el cuerpo y se sentía ese olor extraño: era el olor de la muerte. Había mucha sangre.”

“No tienes derecho a hablar normalmente, hay que susurrar todo el tiempo sino te pegan", cuenta uno de ellos. "Gracias al oído comprendes lo que está pasando. Si el ruido de los golpes se repite en todas las celdas, ya sabes que viene tu turno.” “La gente debe saber lo que está pasando aquí, cuánta gente murió, cuantos han sido torturados. Yo perdí 5 años de mi vida encerrado entre esos muros. Allí me dí cuenta de cómo el régimen gobernaba mi país.”

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