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Siria

Un falso ataque pone de manifiesto la emboscada israelo-iraní en Siria

Captura de imagen de un video realizado el 21 de marzo de 2018 que muestra un objetivo cerca de Deir al-Zor, en el este de Siria, antes y después del ataque israelí.
Captura de imagen de un video realizado el 21 de marzo de 2018 que muestra un objetivo cerca de Deir al-Zor, en el este de Siria, antes y después del ataque israelí. IDF/Handout via Reuters TV

Golpe a golpe. Irán e Israel se libran una guerra aparte en terreno sirio que pone en manifiesto una desenfrenada carrera militar para controlar ese devastado país.

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Con información de nuestro corresponsal en Israel, Daniel Blumenthal, y la agencia AFP

De boca a boca, de insulto a insulto y de misil contra misil. La relación israelo-iraní experimenta sus tumbos más álgidos para coger la ficha más caliente del tablero: Siria. La reciente falsa alarma de un bombardeo en Homs sacó del armario los problemas entre ambas naciones.

Tras el anuncio de una supuesta interceptación de misiles en los cielos de Homs, los ojos giraron hacia Israel, los Estados Unidos y sus aliados. Contactado por la AFP, un portavoz de la Armada de Israel indicó “no estar al corriente de tal incidente”. Enseguida, el departamento de Defensa de los Estados Unidos negó cualquier ataque bajo su autoría o la de sus aliados, Francia y el Reino Unido.

Horas después, la televisión oficial siria tuvo que informar que se trató de una falsa alarma. Sin embargo, la suspicacia sobre Israel estaba abierta, a escasas horas del último ataque contra varios centros de investigación de armas químicas comandado por los Estados Unidos.

De ese modo, los ataques andan a la orden de día. La semana pasada, horas previas a la intervención del presidente Donald Trump para rociar fuego sobre Siria, el ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, informó que su país “no aceptaría la presencia iraní en territorio sirio, a tan sólo pocos kilómetros de nuestra frontera”.

Las palabras de Avigdor Lieberman no eran casuales, pues acaba de producirse un aparente ataque militar israelí contra una base iraní en Siria donde fallecieron siete soldados del régimen de Bashar Al Asad y siete militares iraníes. .

La cólera de las fuerzas iraníes precipitó a un álgido intercambio de duras acusaciones respaldadas por sus socios, Rusia y Siria. Las autoridades iraníes indicaron que Israel había ingresado en espacio aéreo libanés desde el mar y dispararon contra Siria hacia una base de drones administradas por Irán. Y este ataque es uno de los tantos generados en la guerra que se libra en Siria.

En agosto de 2017, el ex general israelí Amir Eshel, reconoció que desde 2012 se ejecutaron más de un centenar de operaciones militares, especialmente a convoyes de armas enviados desde Irán hasta el Líbano. La respuesta en ese entonces la dio el mismísimo primer ministro Benjamín Netanyahu quien afirmó que “a quien nos pretende atacar, nosotros les atacamos primero”.

Y básicamente esta declaración concentra el núcleo del problema entre Irán e Israel. La nación judía pretende sofocar todos los progresos militares de los iraníes en la zona. Si algún día Israel ejecuta la mayúscula idea de bombardear a Irán, cualquier base en suya en Siria supondría un verdadero problema. Y detrás del lío figura Estados Unidos, aliado de Israel y Rusia, socio de Irán.

Para los intereses de Benjamín Netanyahu, la presencia de la armada de los Estados Unidos es capital. Pero, esto se tambalea ya que su homólogo estadounidense, Donald Trump, insiste en retirar sus tropas de la región. Entonces, allí entraría Rusia a jugar un rol protagónico. Y, en definitiva, el conflicto israelo-iraní cambiaría completamente.

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