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Enfoque Internacional

Enqelab, una avenida marcada por la Revolución y los cambios

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En la avenida Enqelab, para el 34° aniversario de la Revolución.
En la avenida Enqelab, para el 34° aniversario de la Revolución. WikimediaCommons/MarjanShiva

Si hay un lugar donde se puede recordar la Revolución de 1979 en Irán, es en una avenida conocida como la avenida Enqelab (Revolución), que en el pasado se conocía como la avenida Shah Reza. Aquí fue donde se realizaron las mayores manifestaciones de los años 1978 y 1979 que llevaron a la victoria de la Revolución. Esta avenida está hoy llena de vida, de jóvenes y de gente que transita por las calles.Por nuestra corresponsal Catalina Gómez.

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La famosa avenida Enqelab, donde se encuentran grandes librerías, el teatro y la Universidad de Teherán, es el mejor ejemplo del cambio cultural, económico y social del país.

“Me gusta venir a esta calle primero por los nuevos cafés que han abierto, que son muy buenos al igual que las librerías. La mayoría de las personas que vienen aquí son estudiantes que buscan los libros o artículos que necesitan. En general todo es bueno, los jóvenes le dan una gran energía y hace que uno quiera pasar el tiempo aquí”, explica Melina, de 18 años.

Esta avenida también se ha convertido en una opción para una cantidad de vendedores ambulantes que tratan de ganarse la vida, especialmente en estos momentos de crisis económica.

Un vendedor ambulante en la avenida Enqelab.
Un vendedor ambulante en la avenida Enqelab. Flickr/KamyarAdl

Einola formó parte de las personas que estuvieron en la calle luchando por la Revolución: “En ese momento la gente estaba muy brava, grandes masas se reunían a protestar aquí”, recuerda.

Uno de los almacenes que estaban aquí cuando sucedió la Revolución es una papelería muy famosa cerca de la Universidad de Teherán. Allí, Mani no sólo fue testigo de la Revolución sino también de decenas de eventos que han sucedido en estas calles después de 1979: “Entre los años 1980 y 1983 muchos jóvenes que pertenecían a grupos opositores fueron asesinados en estas calles, eran buenos muchachos. Los cogían, les pegaban y los eliminaban. Nosotros nos escapamos con suerte, la generación joven en ese momento fue la que más sufrió”.

En 2009, estas calles también se llenaron con millones de personas para protestar contra la reelección de Mahmoud Ahmadineyad y se creó ese “movimiento verde” que tanto marcó al país en su momento.

“Este lugar se llenó de gente como pasa habitualmente en días congestionados, pero de repente fueron más y más para sorpresa de nosotros. Eran como hormigas que llegan juntas al mismo tiempo. Recuerdo que fui herido en ese momento con una munición que parecen baterías grandes pero que cuando son disparadas, lanzan entre 150 y 200 pequeños balines. Eso me pasó cuando trataba de levantar a una mujer. Ella tenía mucho miedo porque habían lanzado gases lacrimógenos. Más tarde terminé en el hospital”, cuenta Mani.

Una mujer esperando delante de una librería, en la avenida Enqelab.
Una mujer esperando delante de una librería, en la avenida Enqelab. Flickr/KamyarAdl

Hace exactamente un año, varias mujeres decidieron subirse a una torre de energía, izar su velo (hiyab) como un símbolo de protesta contra su imposición que ocurrió después de la Revolución de 1979.

“Definitivamente este acto tuvo un gran sentido para estas mujeres que decidieron venir a hacer lo que hicieron, pero personalmente pienso que este reclamo no encabeza nuestras prioridades actualmente. Hay asuntos mucho más profundos que tenemos que solucionar antes que este tema”, estima una vecina.

En el cruce de la avenida Enqelab y la avenida Valiasr, la calle más larga de Teherán, se encuentra el teatro de la ciudad, el teatro Shahr, un lugar de encuentro de jóvenes y de viejos.

“Sí, yo formaba parte de ese grupo que solía venir a la plazoleta de Enqelab a protestar y a cantar los eslóganes, pero lo hacía a escondidas de mi padre que tenía miedo. En ese momento Jomeini estaba viviendo su vida lejos, pero luego lo trajeron y después de 40 años éste es el país que tenemos. Todo el mundo está desempleado”, explica Mahmoud.

En una de las vías que baja desde la mítica plazoleta Enqelab, hay un bazar dedicado a vender toda clase de objetos de la República Islámica y la Revolución, y todos los símbolos que traen con ellas, como banderas que dicen “Muerte a América”.

Para el señor Moim, sin embargo, “la gran atención que está despertando el aniversario 40 de la Revolución es por el número, y nada tiene que ver con la situación política”. Los 40 años son sinónimo de madurez y tienen una simbólica muy fuerte en el mundo musulmán: fue a los 40 que Mahoma recibió la revelación divina y empezó a trasmitir el Corán.

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