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Turquía

[Reportaje] Estambul se prepara para nuevas elecciones

Ekrem Imamoglu ha denunciado repetidas veces la corrupción y el clientelismo del AKP.
Ekrem Imamoglu ha denunciado repetidas veces la corrupción y el clientelismo del AKP. REUTERS/Murad Sezer

Los ciudadanos de Estambul dirimirán este domingo si su nuevo alcalde es el islamista Binali Yıldırım, candidato del oficialismo, o por el contrario, el representante de la oposición socialdemócrata Ekrem Imamoglu.

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Con los corresponsales Andrés Mourenza y Anissa El-Jabri.

“Quien pierde el control de Estambul pierde el control de Turquía”, dijo Recep Tayyip Erdogan. Y es que no se trata únicamente de la ciudad donde lanzó su carrera política, y gobernada por su partido el AKP desde hace cerca de 25 años, también es el gran pulmón económico del país.

Este domingo, Ekrem Imamoglu, quien vio su victoria anulada por la comisión electoral por supuestas irregularidades, vuelve a presentar su candidatura ante el oficialista Binali Yıldırım. Imamoglu ha denunciado repetidas veces la corrupción y el clientelismo del AKP.

“Si las elecciones son limpias, estamos seguros de que ganaremos, y por más diferencia que la vez anterior. Porque los jóvenes se han dado cuenta de que puede haber una forma de gobernar diferente y que puede ganar”, dice Yüksel, que apoya a Imamoglu.

Su discurso en positivo, su crítica al despilfarro gubernamental y sus propuestas contra la pobreza han despertado la ilusión en una oposición acostumbrada a encajar derrota tras derrota frente a los islamistas, que dominan la política de Turquía desde hace 17 años.

En cambio, los partidarios del AKP, como Mehmet, confían en que esta segunda vuelta la ganen los suyos: “Han trabajado muy bien. Han hecho en quince años lo que no se había hecho en cien años. Y no es tan fácil que venga alguien tan bueno como ellos. Así que los apoyaré y, si Dios quiere, ganará Binali”.

Basta con levantar los ojos para verlas: las grúas están en todas partes en la ciudad. Se construyen puentes, escuelas… Y todo está en las manos de 31 empresas, que tienen el monopolio de los encargos públicos.

También tienen un papel muy particular, según Sefettin Gursel, profesor de Economía: “Estas compañías, propiedades de la municipalidad de Estambul, eran en realidad fuentes de financiamiento para diferentes fundaciones que fueron constituidas en los últimos años, y cuyo presidente es el hijo de Erdogan”.

En Estambul, se dice que estas fundaciones, vinculadas al primer círculo del poder, reciben dinero de las “ayudas sociales”, y que empleados de la municipalidad están a su servicio. Imamoglu también lo denunció en el poco tiempo que gobernó la ciudad.

Hoy, en el ámbito económico se sueña con otra gobernanza para la ciudad: “Los resultados de las elecciones serán importantes en la medida en que no tenemos un problema de transición como hace unos meses. Queremos que las elecciones ocurran normalmente”, explica Bahaderche Kalagessi, secretario general de la Tusaid, la asociación de las industrias y empresas de Turquía.

Ekrem Imamoglu levantó un tabú, pero Erdogan ya tiene preparado un decreto que pondría la gestión de los mercados públicos de Estambul bajo la tutela del gobierno.

Para este domingo, las encuestas prevén una victoria opositora pero, dado el estrecho margen que separa a los candidatos, nada estará dicho hasta que se cuente el último voto.

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