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Enfoque Internacional

El controvertido empresario que llama a la protesta en Egipto ¿líder popular u oportunista?

Audio 06:49
Cientos de manifestantes gritan slogans anti-Sissi en El Cairo, el 21 septiembre 2019.
Cientos de manifestantes gritan slogans anti-Sissi en El Cairo, el 21 septiembre 2019. REUTERS/Amr Abdallah Dalsh

Por primera vez, los egipcios superan el terror y desafían al régimen de Abdel Fatah Al Sisi, el mariscal que hace seis años llegó al poder por un golpe militar sangriento contra el electo presidente electo, Morsi. La movilización hace eco al llamado desde el exilio de un empresario egipcio. 

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>> Para escuchar la entrevista al investigador Eduar Soler, haga "click" en el icono play de la foto >>

 

A través de videos publicados en las redes sociales, el empresario egipcio de la construcción, Mohamed Ali, llama a rebelarse contra el mariscal en el poder y los militares. El hombre de negocios denuncia la corrupción y haber llevado a cabo proyectos con las Fuerzas Armadas de los que aún le deben millonarias sumas.

Para el investigador del CIDOB especialista en medio Oriente, Eduar Soler, “lo novedoso de estas protestas es que el llamado a la movilización lo hace alguien que no pertenece a las clases populares. Se trata de un contratista que ha hecho negocios con los militares y que ahora dice basta”.

“Erhal Sisi, Fuera Sisi” es el grito que desafía en las calles a un régimen que prohíbe toda manifestación, recurre a la tortura, las detenciones arbitrarias, la desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales y estrangula a su gente con medidas draconianas de austeridad.

Según Soler, existe una acumulación de frustraciones durante la última década que puede explicar la movilización de estos últimos días. Pero, el investigador estima que las protestas pueden también ser el resultado de una maniobra del empresario para producir un golpe dentro del propio sistema contra Al Sisi. En ese sentido, afirma el experto, el peligro para el poder no viene solo de la calle sino de las tensiones del propio sistema.

“Eso lo contempla desde hace tiempo Al-Sisi, por ello ha depurado a las fuerzas armadas y a los servicios de inteligencia egipcios. Al Sisi no le teme tanto a la calle sino a los sectores que se han sentido marginados u oportunistas dentro del poder intenten utilizar la calle para librarse de él, afirma Soler.

1400 personas arrestadas en apenas ocho días.

A diferencia de las tres semanas de revuelta ciudadana que en febrero de 2011 llevaron a renunciar a Hosni Mubarak, aferrado durante tres décadas al poder, las protestas de la última semana no han movilizado de manera tan importante a la gente. Pero el saldo represivo de estos ocho días tiene la envergadura que caracteriza al régimen de Al-Sisi: 1400 personas arrestadas en apenas ocho días. Y, según el experto, la ola de detenciones y de purgas se intensificaran en la medida en que se fortalezcan las protestas.

El especialista alerta sobre el peligro que representa para la movilización ciudadanía en Egipto, el clima de impunidad que se ha venido generalizando en el mundo respecto a la represión. “Los regímenes políticos, y en especial en esta región el mundo, son capaces de ir hasta el fondo porque saben que después de una semanas las cosas vuelven a su cauce como si nada hubiera pasado”. 

Impunidad mundial

Para derrocar en 2013, al presidente Mohamed Morsi, el único electo democráticamente en la historia de Egipto, el mariscal Abdel Fattah Al-Sisi agencia una sangrienta represión a los seguidores de Mursi y opositores al golpe.

En El Cairo, los Hermanos Musulmanes, formación política del derrocado mandatario, y sus adeptos, se instalaron de forma pacífica en dos plazas: Rabaa al Adawiya y Al Nahda. El 14 de agosto, las fuerzas egipcias entraron a sangre y fuego a las plazas y mataron a más de 1000 personas. Ningún policía ha sido imputado, pero en cambio, fueron arrestadas y encarceladas 739 personas, entre ellas varios líderes de los Hermanos Musulmanes que se enfrentan a una posible pena de muerte. El Gobierno declaró terrorista a la Hermandad a finales del 2013 y Mursi y el resto de líderes islamistas han sido sentenciados a cadena perpetua o a muerte.

Al-Sisi, ha logrado deshacerse de todos sus rivales. En cinco años ha mandado a la cárcel a más de 65.000 opositores. En abril pasado su mandato a través de una reforma constitucional aprobada por referéndum, aunque la oposición denuncia la compra de votos en esta consulta. Con esta reforma Al-Sisi reinará en Egipto hasta 2024 y puede, además, presentarse a un tercer mandato que le permitiría permanecer en el poder hasta 2030. Y ser reconocido por la actualidad internacional como el presidente de Egipto.

Entrevistado:

Eduar Soler, investigador del Centro para asuntos internacionales con sede en Barcelona CIDOB.

 

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