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Líbano

Escenarios posibles en Líbano tras la dimisión de Saad Hariri

Saad Hariri después de la conferencia de prensa en la que anunció su renuncia, el 29 de octubre de 2019 en Beirut.
Saad Hariri después de la conferencia de prensa en la que anunció su renuncia, el 29 de octubre de 2019 en Beirut. REUTERS/Mohamed Azakir

El primer ministro libanés Saad Hariri dimitió este martes, 13 días después del inicio del movimiento de protesta popular que puso a decenas de miles de personas en las calles. Un anuncio que intervino unas horas después de violentos enfrentamientos entre manifestantes y contra-manifestantes.

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La dimisión del Gobierno era una de las principales demandas de los manifestantes y el presidente Michel Aoun debe convocar ahora consultas parlamentarias vinculantes para nombrar a un nuevo primer ministro, probablemente esta semana para evitar un vacío de poder demasiado largo.

"Es sólo el primer paso. Tenemos varias demandas, es la primera, ahora esperamos lo que sigue", reaccionó una manifestante. Para otro, "Saad Hariri dimitió porque no le era posible realizar todas nuestras exigencias. Nos vamos a quedar aquí hasta obtener la renuncia del jefe del Parlamento y del presidente. Queremos que todos renuncien, no sólo él".

El Parlamento está dominado por los partidos políticos que los manifestantes consideran responsables de los males que acechan al Líbano, pero son estos mismos partidos los que finalmente elegirán al futuro premier.

Dos escenarios posibles

Ahora son posibles dos escenarios. O bien Saad Hariri vuelve a ser nombrado primer ministro, pero las negociaciones para la formación del futuro gabinete serán difíciles, sobre todo porque tendrán lugar bajo la estrecha supervisión de los manifestantes. O bien Michel Aoun, Hezbolá y sus aliados –que son mayoría en el Parlamento– eligen a otro candidato, lo que no será del gusto de los sunitas puesto que el premier siempre proviene de esta comunidad, y abrirá una nueva dimensión en la crisis.

En cualquier caso, en este enfrentamiento entre la calle y el poder, los perdedores son por ahora Michel Aoun y Hezbolá, que no querían que Saad Hariri dimitiera sin compensaciones políticas.

"¿Por qué está estallando la crisis hoy? Hay menos dinero para distribuir y el Estado libanés está en quiebra, prácticamente en bancarrota. Por ejemplo, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, que daban bastante dinero, especialmente a parte de la comunidad sunita encarnada por Saad Hariri, ya no quieren poner dinero en el Líbano porque creen que Hariri no está en condiciones de contrarrestar la influencia de Hezbolá, apoyado por Irán y enemigo jurado de los sauditas", explica Agnès Levallois, investigadora principal de la Fundación para la Investigación Estratégica, vicepresidenta del Instituto de Investigación y Estudios Mediterráneos sobre Oriente Medio.

Un cambio de sistema

Por lo tanto, todavía es demasiado pronto para indicar a los ganadores. En todo caso, los manifestantes, que exigen un cambio del sistema confesional, basado en una distribución de los poderes entre las comunidades, de momento no obtendrán satisfacción.

"La revuelta popular trasciende las comunidades y regiones. Y la clase política en su conjunto no entendió, no vio venir esta revuelta. Y está desarmada, no sabe qué hacer. El único que habla hoy es el líder de Hezbolá, que pronto hará su tercer discurso en menos de dos semanas sobre esta crisis. Su objetivo es mantener el statu quo, es decir un Estado que lo proteja, mientras el Estado real, la decisión real, está en manos de Hezbolá que es el brazo armado de Irán en el Mediterráneo", analiza Antoine Basbous, politólogo y director del Observatorio de Países Árabes.

"Lo que los manifestantes piden hoy es salir de este sistema, ya que la naturaleza misma de este sistema lleva finalmente al impasse en el que se encuentra la clase política. Este sistema de alianza entre diferentes comunidades conduce a una negociación permanente entre estos líderes comunitarios para compartir el pastel", continúa Agnès Levallois.

Lo cierto es que será necesario esperar la composición del futuro gabinete para ver si se tomaron en cuenta algunas de sus peticiones relativas a la lucha contra la corrupción.

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