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Irak

Irak: Las razones de una crisis fuera de control

Protestas en Bagdad, el 28 de noviembre de 2019.
Protestas en Bagdad, el 28 de noviembre de 2019. REUTERS/Khalid al-Mousily

Irak vivió este 28 de noviembre una de las jornadas más sangrientas en dos meses de protestas contra el poder, con la muerte de al menos 37 manifestantes, principalmente en el sur del país. Una de las razones de este hartazgo popular es, según el investigador Pierre-Jean Luizard, el confesionalismo político que rige el sistema iraquí. El primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, anunció este viernes que va a presentar su renuncia al Parlamento.

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Las manifestaciones en el sur del país han alcanzado un nuevo nivel en los últimos días, tras el incendio nocturno de un consulado iraní en la ciudad santa de Nayaf. 

Nasiriya, de luto

Al menos 25 manifestantes fallecieron este jueves en Nasiriya, una ciudad que ahora está bajo toque de queda. "Hubo varios muertos y heridos entre los manifestantes e incluso entre las fuerzas del orden", dijo a RFI un suboficial del ejército iraquí que testificó anónimamente. "Los mercenarios están en la raíz de esta violencia. Son personas que atacan tanto a los manifestantes como a los servicios de seguridad para crear el caos y dividir a los iraquíes", explicó.

"Estos mercenarios que lanzan cócteles molotov en nuestras calles están a sueldo de los partidos políticos gobernantes que están al servicio de Irán. También disparan munición real al azar. Las provincias del sur de Irak son los bastiones de estos partidos políticos, que disponen de brazos armados. En el pasado, estos milicianos luchaban contra los yihadistas, pero hoy no tienen nada más que hacer que reprimir a los manifestantes. Las milicias de los partidos políticos están sobrearmadas y ése es el problema en Irak: el Estado no tiene ningún control sobre ellas", continuó el suboficial.

Miles de personas desafiaron el toque de queda y desfilaron en un cortejo fúnebre para enterrar a los muertos. El primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, que anunció este viernes su voluntad de renunciar, destituyó a un comandante militar que había sido encargado unas horas antes de restaurar el orden en la ciudad. Por último, el gobernador de la región dimitió el jueves por la noche. 

"¿Por qué todos estos jóvenes están muertos?"

En la capital Bagdad también, la situación es tensa, en particular en la céntrica calle Al-Rasheed. Allí, los manifestantes denuncian una violenta represión. "¡Las fuerzas de seguridad nos disparan con munición real! Y usan granadas de gas lacrimógeno, que normalmente están prohibidas", se exclama Ali, de 28 años. "Vinimos a participar en manifestaciones pacíficas, y desde el principio, casi 400 personas han muerto. ¿Por qué todos estos jóvenes están muertos? ¿Por qué?", le pregunta Ammar a la corresponsal de RFI Lucile Wasserman. 

A pesar de las numerosas víctimas, los manifestantes no se desmovilizan. Como muchos otros, Ibrahim, de 27 años, pide la intervención de la comunidad internacional: "Si no hacemos nada, el gobierno matará a todos y no perdonará a nadie. Sólo queremos la ayuda de la comunidad internacional". 

"No vemos a ningún responsable político o religioso que pueda encarnar una alternativa"

Los iraquíes reclaman una reforma profunda del sistema político y la renovación total de una clase dirigente que juzgan corrupta e inepta. Oficialmente, 410.000 millones de euros han sido desviados en 16 años, es decir, el PIB completo de dos años.

"Parece que los iraquíes están atrapados en la trampa del confesionalismo político. Es un sistema que preconiza cuotas confesionales y étnicas, y no posiciones políticas, para la atribución de las principales responsabilidades en el país. Hay un tríptico infernal que vincula ese sistema a la corrupción y la injerencia extranjera, y esto tiene como efecto privar de toda soberanía a las autoridades iraquíes. Es terrible porque actualmente no vemos a ningún responsable político o religioso que pueda encarnar una alternativa", estima el investigador especialista de Oriente Medio Pierre-Jean Luizard.

Los manifestantes también denuncian la influencia creciente de Irán. Según Luizard, "es una consecuencia del confesionalismo político de privar las autoridades iraquíes de toda soberanía en beneficio de actores extranjeros, el primero de ellos siendo Irán. Los manifestantes iraquíes chiitas lo hacen responsable, cuando históricamente consideran a Irán como su gran protector, pero esta vez ya no aguantan su influencia".

El primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, anunció el viernes que va a presentar su renuncia al Parlamento, horas después de que el ayatolá Sistani, máxima autoridad de los chiitas iraquíes, pidiera un cambio de gobierno.

En dos meses, las manifestaciones y violencias han dejado más de 380 muertos y 15.000 heridos, según un informe de la AFP.

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