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Salud y bienestar

Desdramatizar la epilepsia para enfrentarla mejor

Audio 14:49
Paciente con electrodos para llevar a cabo un electroencefalograma (EEG) y localizar el foco epiléptico.
Paciente con electrodos para llevar a cabo un electroencefalograma (EEG) y localizar el foco epiléptico. CreativeCommons

La epilepsia es una enfermedad mucho más común de lo que se pudiera pensar, se calcula que en el mundo hay 50 millones de personas que sufren esta enfermedad. Sin embargo, es una enfermedad que puede tener un diagnóstico difícil: a veces puede tomar hasta diez años diagnosticarla ya que en ocasiones se manifiesta de manera menos impresionante que las temidas convulsiones.

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Famosos que padecieron epilepsia

¿Qué tienen en común el escritor ruso Dostoievski, Santa Teresa de Jesús o Napoleón? Pues que todos sufrían de epilepsia. Así también Juana de Arco, Julio César y Albert Einstein, entre otros.

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que se caracteriza por convulsiones recurrentes. Estas convulsiones son episodios breves de movimientos involuntarios que pueden afectar a una parte del cuerpo o a su totalidad y se deben a descargas eléctricas excesivas de células cerebrales.

Su frecuencia puede variar, desde menos de una al año hasta varias al día. Es uno de los trastornos reconocidos más antiguos del mundo, pero durante siglos el temor, la incomprensión, la discriminación y la estigmatización han rodeado a esta enfermedad.

Aunque la epilepsia no tenga cura, existen tratamientos muy eficaces para disminuir o incluso detener las crisis. En casos extremos, la cirugía es una alternativa cuando fallan los fármacos.

Consejos para ayudar a una persona que sufre una crisis epiléptica

El Doctor Javier López González, secretario del grupo de epilepsia de la Sociedad Española de Neurología, da algunos consejos básicos para ayudar a una persona que sufra una crisis epiléptica: “Lo fundamental es permanecer tranquilos a pesar de que sea tan aparatoso, evitar que la persona se dañe la cabeza, protegerla con un jersey o abrigo para evitar que la cabeza se golpee contra el suelo, tratar de poner a la persona de lado, no meter nada en la boca… Antes había la creencia errónea de que se tenía que meter algo en la boca para evitar que se mordiera la lengua, pero esto ocasionaba más problemas. Y esperar a que la crisis desaparezca”.
 

Por lo general, una crisis epiléptica dura entre uno y dos minutos y en la mayoría de los casos, la persona que la padece no se acuerda de nada después.

Entrevistado: Doctor Javier López González, secretario del grupo de epilepsia de la Sociedad Española de Neurología.

 

 

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