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Salud y bienestar

¿Y si los adolescentes pudieran entrar más tarde a la escuela?

Audio 17:38
Los jóvenes necesitan dormir entre 8 y 10 horas por noche.
Los jóvenes necesitan dormir entre 8 y 10 horas por noche. iStock

En la ciudad de Seattle, en Estados Unidos se propuso que los adolescentes entraran a la escuela una hora más tarde, para adaptarse mejor a su ciclo natural biológico. Un estudio confirmó que este sencillo cambio ayuda a la concentración y de paso, a recuperar el sueño perdido de los jóvenes.

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Despertarse temprano para un chico es por lo general un suplicio. Pero ¿se ha preguntado por qué? Probablemente no es por simple capricho pero más bien por una razón biológica relacionada con la pubertad, el crecimiento y las hormonas....

La ciudad de Seattle en los Estados Unidos decidió tomar cartas en el asunto y hace dos años modificó los horarios de entrada de las escuelas para que los adolescentes pudieran comenzar una hora más tarde, de 7:50 am a las 8:45 am.

Un equipo de científicos de la ciudad estudió las repercusiones de este cambio. Los resultados de este estudio comparativo fueron publicados en la revista científica Sciences Advances, demostrando que los chicos mejoraban su concentración en los cursos, además de evitar retrasos y ausencias, sin olvidar que ganaron una hora de sueño, muy importante, tomando en cuenta que un joven debería dormir entre 8 y 10 horas por noche, pero que en la realidad tiene un serio déficit de horas de sueño.

Esto se debe a que en la adolescencia, el ritmo circadiano (ritmo biológico) se ve modificado y por ende el ciclo de sueño. En concreto, a los jóvenes les llega el sueño más tarde, cerca de la medianoche, y pedirles que se despierten temprano al día siguiente es casi misión imposible.

El ciclo de sueño se ve modificado cuando llega la adolescencia.
El ciclo de sueño se ve modificado cuando llega la adolescencia. Pixabay CC0 Wokandapix

Además del ritmo circadiano modificado en los adolescentes, el uso de pantallas y teléfonos inteligentes en la noche afecta el proceso del sueño, por la luz azul que emiten.

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Pero no sólo en Seattle se están modificando los horarios de entrada. En Francia, la presidenta de la región metropolitana de Ile de France, Valérie Pécresse, propuso recientemente al ministro de la educación, Jean Michel Blanquer, modificar los horarios escolares para los 500 mil estudiantes en bachillerato de la región, es decir, que comiencen más tarde las clases, a las 9 de la mañana en lugar de las 8:30 habituales.

Por el momento, es sólo una propuesta, pero algunos planteles de París, como el Liceo público Charlemagne, están llevando a cabo algunos cambios en este sentido, como es el caso de Rafael, del Lycée Charlemagne, estudiante en “Seconde”, que corresponde al primer año del liceo.

Entrevistados: Horacio de la Iglesia, profesor en el departamento de biología en la Universidad de Washington (Seattle), Rafael y Louise, estudiantes franceses de liceo.

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