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Tour de Francia: la canícula pone a prueba la salud de los ciclistas

Las temperaturas en la etapa 16 cerca de Nimes podrán alcanzar los 37°C.
Las temperaturas en la etapa 16 cerca de Nimes podrán alcanzar los 37°C. REUTERS/Gonzalo Fuentes

En Francia y en el resto de Europa, las temperaturas vuelven a aumentar drásticamente. Un desafío más que deberán enfrentar los ciclistas del Tour de Francia y sus médicos.

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La etapa 16 del Tour de France tiene lugar este martes en la región de Nimes, en el sur de Francia, donde se esperan temperaturas de hasta 37°C. Para los ciclistas, que llevan pedaleando dos semanas, la presión que ejerce el calor en el cuerpo será amplificada por los 177 kilómetros de recorrido en esta zona con poca sombra y poco relieve.

Hay que limitar la hipertermia de los deportistas, y para ello los médicos tienen que encontrar un equilibrio entre medicamentos, agua y aportes minerales.

En general, un ciclista puede perder cerca de un kilo en condiciones normales, teniendo en cuenta que come poco y suda mucho. "Pero en momentos de canícula, puede perder hasta 3 kilos", explica Hubert Long, doctor del equipo francés Total Direct Energie, entrevistado por la prensa francesa. 

Ciclistas y motociclistas

Por lo tanto, los médicos mantienen a los ciclistas tomando agua a unos 20 grados y agregan uno o dos gramos de medicamentos antitérmicos como el paracetamol.

Otras víctimas posibles del calor, que también deberán vigilar, son los motociclistas que siguen la trayectoria del pelotón. A diferencia de los ciclistas, ellos se visten con gruesas capas de protección sin ventilación.

Una parte de los deportistas ya ha tenido que enfrentarse a la canícula este año. A finales de junio, los ciclistas del Campeonato de Francia tuvieron que competir en la carrera contrarreloj bajo 40°C.

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