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Educación

Educación: la falta de inversión sale cara

Un aula Kolofata, Camerún.
Un aula Kolofata, Camerún. RFI/Nicolas Champeaux

Revertir los malos resultados escolares tiene un costo, pero destinar recursos a la educación de los jóvenes es rentable a largo plazo, indica un informe de la OCDE publicado este miércoles. Si de aquí a 2030 cada alumno de quince años lograra "adquirir un bagaje mínimo de competencias fundamentales" en literatura y matemáticas, esto podría significar un aumento de 1,5 veces en el PIB actual de estos países, asegura el trabajo.

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Luchar contra los malos resultados escolares, que conciernen al 28% de los alumnos de quince años, es costoso pero rentable a largo plazo, estima el miércoles un informe de la OCDE, que insta a los Estados a seguir esa vía.

Más de una cuarta parte de los alumnos de quince años tienen malas notas en matemáticas, en comprensión de la escritura y/o en ciencias, según Pisa, la investigación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, cuya última edición data de 2012.

Los datos recabados ese año sirvieron de base para este nuevo informe.
El estudio concierne a 13 millones de alumnos con malos resultados al menos en una asignatura en 64 países. En algunos de estos, la proporción sobrepasa el 50%.

Los malos resultados escolares "tienen consecuencias a largo plazo" con "alto riesgo" de abandono escolar de esos jóvenes y un crecimiento económico inferior. Algunos países se encuentran incluso en un "estado de recesión permanente", advierte el informe.

Los beneficios de la lucha contra ese fenómeno "superan de lejos los costos de la mejora", estima la organización.

Si de aquí a 2030 cada alumno de quince años lograra "adquirir un bagaje mínimo de competencias fundamentales" en literatura y matemáticas en los países de alto ingreso de la OCDE, los beneficios a largo plazo para la economía de dichos países podrían alcanzar "aproximadamente 1,5 veces sus PIB actuales", afirma la OCDE.

Entre 2003 y 2012, la OCDE censó nueve países que lograron reducir su proporción de alumnos con malos resultados en matemáticas: Alemania, Brasil, Rusia, Italia, México, Polonia, Portugal, Túnez y Turquía.

Como entre ellos no hay gran cosa en común, la organización llega a la conclusión de que "todos los países pueden mejorar los resultados de sus alumnos" si deciden que es una "prioridad de su política educativa" y le asignan recursos suplementarios.

Habría que "implicar a los padres y a las colectividades locales, alentar a los alumnos a aprovechar las posibilidades de educación que se les ofrecen, identificar a los alumnos con malos resultados y aportar un apoyo" a los alumnos, a los establecimientos y a las familias.

La OCDE aboga asimismo en favor de "programas específicos para los alumnos inmigrados, que hablen una lengua minoritaria o que vivan en zona rural, luchar contra los estereotipos de género, reducir las desigualdades de acceso a la educación" y "limitar el recurso a la selección de los alumnos".

Factores de riesgo

Varios factores pueden contribuir a que los alumnos tengan malos resultados: la probabilidad de estar en esa situación es 2,5 veces mayor para los jóvenes procedentes de la inmigración y que no hablan en la casa la misma lengua que en la escuela.

El riesgo es también mayor cuando se vive en el campo o en una familia monoparental.

Cuando se acumulan varios factores de riesgo, la posibilidad de tener malos resultados en matemáticas culmina en 76% para una niña procedente de la inmigración, que habla en casa otra lengua que en la escuela, que vive en una familia monoparental y en zona rural.

No solamente los factores de riesgo son más numerosos para los alumnos de sectores sociales desfavorecidos, sino que además estos "tienen una incidencia más fuerte en sus resultados".

Como media, más de un tercio de la diferencia de resultados en matemáticas entre alumnos es atribuible a diferencias entre los establecimientos escolares.

Finalmente, los alumnos con malas calificaciones faltan más a los cursos que los otros, tienen menos perseverancia y menos confianza en sí mismos, lo que no es sorprendente.

En cambio, lo que sí sorprende es que a menudo esos alumnos "consagran un tiempo equivalente a ciertas actividades" vinculadas con las matemáticas, como la programación informática o el ajedrez.
 

Con AFP.-
 

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