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Salud y bienestar

El ayuno, bueno para la salud y también para la espiritualidad

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El ayuno es una práctica propuesta por varias tradiciones religiosas y sus modalidades son variadas, tanto en lo que se permite ingerir como en su duración.
El ayuno es una práctica propuesta por varias tradiciones religiosas y sus modalidades son variadas, tanto en lo que se permite ingerir como en su duración. Creative Commons/pixabay

Este viernes 25 de marzo es viernes santo y en la tradición católica, es día de ayuno. Una práctica que empieza a tener más adeptos, por razones saludables, algunos nutricionistas lo aconsejan para desintoxicar el organismo. Pero muchas personas lo llevan a cabo también por razones espirituales. Los que lo practican, aseguran que facilita la meditación y el silencio interior.

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Pareciera que el ayuno es una nueva moda, de hecho la palabra se usa también para dietas muy ligeras con el objetivo de eliminar toxinas. Pero el ayuno no es una nueva moda, existe desde la antigüedad y más que una práctica dietética es sobre todo una práctica religiosa, tanto de oriente como de occidente.

El ayuno practicado por varias religiones

En la tradición católica, se ayuna al principio y al final de la cuaresma (miércoles de ceniza y viernes santo), los judíos ayunan varias veces al año y los musulmanes llevan a cabo el ramadán, un ayuno durante 40 días, privándose de alimento y agua durante las horas diurnas.

Cuando se ayuna, el aparato digestivo descansa y se concentra en eliminar las toxinas del cuerpo.

El ayuno ideal

Hay muchos tipos de ayuno, el ayuno estricto consiste en no tomar ningún tipo de alimento, sólo agua -incluso los musulmanes, se abstienen de tomar agua durante el día-. El ayuno antiguo de la tradición católica es un ayuno a pan y agua. Pero también hay ayunos que consisten en una dieta ligera, dejando las grasas y proteínas animales, como lo hacen los ortodoxos durante toda la cuaresma. Y en un plano más dietético, hay ayunos líquidos que consisten en zumos de frutas y verduras combinados con caldos vegetales.

Rubén Bravo, Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos da un ejemplo de un ayuno que ayuda a desintoxicar el cuerpo y también respeta las tradiciones religiosas: “En el desayuno (tomar) un zumo de naranja o de zanahoria, un poco de kéfir (producto lácteo fermentado) que ayuda a mejorar el tráfico intestinal, añadiendo un poco de miel para esa vitalidad que nos va a hacer falta. A media mañana podemos tomar otro zumo de naranja y un par de nueces. A la hora de la comida, un caldo con verduras depurativas como el apio, el perejil y la cebolla, añadiendo un poco de diente de león y luego en la merienda una infusión de azahar y añadir una onza de chocolate pues tiene triptófano (uno de los 20 aminoácidos) que ayuda a reducir la sensación de estrés y a que no bajen nuestros niveles de azúcar en la sangre. Y por la noche repetir con el caldo depurativo, se puede también tomar una copa de mosto tinto sin alcohol que aporta taninos y todos los beneficios del vino tinto, pero sin la aportación del alcohol”.

Ayuno y espiritualidad

El ayuno puede también facilitar la meditación y una mejor disposición para la espiritualidad. Rubén Bravo: “cualquiera que haya realizado un ayuno correcto, nota que uno se siente más liviano, más ligero, más calmado y de esta manera nos podemos centrar más en ese aspecto espiritual, de introversión”.

Por lo general, el ayuno más común es el que dura sólo un día y consiste en comer un poco menos de lo habitual. Pero también puede hacerse durante siete días, bajo vigilancia médica.

Los primeros días se puede sentir un pequeño dolor de cabeza debido a las toxinas que se están eliminando, pero a partir del cuarto día comienzan a sentirse efectos de bienestar y de ligereza mental.

Contraindicaciones

El ayuno no es recomendable en muchos casos, como en mujeres embarazadas o dando el pecho, personas con hipertensión o con hipoglucemia, por no citar solo algunos casos. En caso de experimentar sensación de debilidad, desmayos o temblor, debe interrumpirse el ayuno. En todo caso, si se piensa hacer un ayuno prolongado de más de 48 horas, es recomendable consultar a su médico.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

 

 

 

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