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Enfoque Internacional

Dos tercios del mundo vivirán en "estrés hídrico" en 2025

Audio 02:39
Sequía en el planeta
Sequía en el planeta © Pixabay

Durante esta semana y la que viene se celebra en Nueva Delhi la Conferencia Internacional contra la desertificación (COP14) bajo el auspicio de la ONU. Representantes de casi 200 países y numerosas ONGs buscan soluciones a escala global de un problema que se ha intensificado con los efectos del cambio climático.En 2025, dos tercios del mundo vivirán en condiciones de “estrés hídrico” con 1.800 millones de personas que experimentarán una escasez absoluta de agua.

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Cada año, el mundo pierde 24.000 millones de toneladas de suelo fértil, un problema que aborda la Conferencia contra la Desertificación que se celebra hasta el 13 de septiembre en India. La degradación de las tierras secas reduce el producto interno nacional de los países en desarrollo hasta en un 8% anual. La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación se adoptó en París en 1994 y desde 2001 los Estados signatarios se reúnen cada dos años en conferencias como la que se celebrará en Nueva Delhi.
Lo cierto es que los esfuerzos internacionales para combatir este problema arrancaron hace 25 años, junto con la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación, el único acuerdo internacional jurídicamente obligatorio. Pero, ¿por qué no ha funcionado?

Patricio García-Payos, director del centro de investigaciones de desertificación en España explica para Radio Francia Internacional que "La mayor parte de estas pérdidas se da en áreas de cultivo y el problema es que muchas de estras políticas entran en conflicto con las políticas de lucha contra el hambre.  Hay que armonizarla, pero no se acaba de conseguir. La COP y la FAO trabajan en misiones distintas. Entiendo que la FAO esté interesada en que no haya erosión, pero sobre todo está interesada en erradicar el hambre".  Esta falta de armonización en objetivos está en la base del problema.

 

 

En 2025, dos tercios del mundo vivirán en condiciones de “estrés hídrico” con 1.800 millones de personas que experimentarán una escasez absoluta de agua. El estrés hídrico sucede cuando la demanda de agua es mayor que la cantidad disponible en un periodo determinado de tiempo. También puede darse cuando su uso se ve restringido por su baja calidad. El resultado es un deterioro de los recursos de agua en términos de cantidad (acuíferos sobreexplotados, ríos secos, lagos contaminados) y de calidad (eutrofización, contaminación de la materia orgánica, intrusión salina).  Los cultivos son especialmente sensibles al estrés hídrico que sufra la región en la que se ubican. La cantidad de agua que contiene la planta es el resultado del balance interno entre el agua absorbida por las raíces y el agua que se pierde por transpiración. Así lo ha explicado para RFI, Patricio García-Payos.

 

Es probable que la migración aumente como resultado de la desertificación, y se estima que, para 2045, será responsable del desplazamiento de unos 135 millones de personas

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