España inicia consultas para una investidura que Sánchez no tiene garantizada

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Madrid (AFP)

Un mes después de las elecciones legislativas, el socialista Pedro Sánchez sigue sin obtener el apoyo indispensable de los independentistas catalanes mientras el rey español inicia este martes una ronda de consultas destinada a encargarle la formación de un gobierno.

Ganador de los comicios aunque lejos de la mayoría absoluta, el actual jefe de gobierno en funciones del PSOE cuenta con la izquierda radical de Podemos y otras formaciones regionales pero depende del partido independentista catalán Izquierda Republicana (ERC).

Después de semanas de negociaciones, representantes de PSOE y ERC se reunieron este martes en Barcelona en la que constataron "avances en la definición de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político".

Aun así, desde la formación catalana advierten en que el acuerdo "todavía está lejos". "No creemos que esta investidura pueda ser antes de Navidad (...) Tendrá que ir en enero", dijo el lunes la portavoz de ERC, Marta Vilalta.

Después de más de siete meses de bloqueo político, con dos elecciones legislativas entre medio, el PSOE deseaba poder celebrar la sesión de investidura en el Congreso antes de final de año.

Los trámites se pusieron en marcha este mismo martes con el comienzo de la ronda de consultas del rey Felipe VI que debe culminar con la designación de un candidato para formar gobierno.

En su residencia del Palacio de la Zarzuela en Madrid, el monarca recibirá en dos días a los representantes de los diferentes partidos para conocer quién dispone de más posibilidades de abordar con éxito una investidura.

- Críticas a la negociación -

A priori este debería ser Pedro Sánchez. Jefe de gobierno desde junio de 2018, cuando desbancó con una moción de censura al conservador Mariano Rajoy, el socialista ganó las elecciones de abril y su repetición en noviembre, pero lejos de la mayoría absoluta en un Congreso muy fragmentado.

En abril, sus desavenencias con Podemos para formar un gobierno de coalición le llevaron a una investidura fracasada y terminaron provocando la repetición electoral.

Tras los nuevos comicios, que debilitaron a la izquierda e impulsaron especialmente a la extrema derecha de Vox (tercera fuerza), ambas formaciones tardaron apenas dos días en firmar un preacuerdo de coalición.

Con 155 diputados (120 PSOE y 35 Podemos), lejos de los 176 que marcan la mayoría absoluta en el Congreso, el pacto necesita de otras fuerzas minoritarias y regionales para prosperar.

El más espinoso es el de ERC, que reclama la formación de una mesa de negociación para resolver el conflicto catalán donde se aborde la autodeterminación de la región, extremo descartado por el PSOE.

Cataluña fue el foco de la campaña electoral tras las protestas estalladas a mediados de octubre, algunas violentas, por la condena a prisión de nueve dirigentes separatistas por el intento de secesión de 2017.

El principal condenado fue el presidente de ERC y ex vicepresidente regional, Oriol Junqueras, con una pena de 13 años de cárcel.

En los próximos días, el gobierno regional, dominado por los separatistas y con competencias sobre las instituciones penitenciarias, puede otorgar un régimen de semilibertad para los encarcelados.

Una eventual decisión podría ser recurrida por la fiscalía y ocasionar un nuevo pulso judicial entre las autoridades regionales y la justicia española que tense las conversaciones para la investidura.

Estas negociaciones son duramente criticadas desde la oposición de derechas, que desde la llegada al poder del socialista le recrimina su presunta proximidad con los separatistas.

Tampoco están siendo bien recibidas desde el independentismo más radical. Este martes, la sede de ERC en Barcelona amaneció con la pintada: "la autodeterminación no se negocia".

Algunas asociaciones empresariales mostraron sus recelos ante la presunta inestabilidad de un gobierno sostenido por Podemos y los separatistas a quienes, meses atrás, el PSOE calificaba de poco fiables.

Sin embargo, la alternativa de una alianza entre las dos grandes formaciones españolas, PSOE y Partido Popular (conservador), no parece estar encima la mesa.