China "no puede ocultar" la realidad uigur tras represalias contra Arsenal, dice EEUU

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Washington (AFP)

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, denunció el martes a China por sus duras medidas contra el club inglés de fútbol Arsenal por el apoyo de su astro Mesut Ozil a la minoría de los uigures y sus integrantes encarcelados, asegurando que Pekín no puede ocultar la realidad.

Arsenal se distanció de Ozil, pero Pekín dejó de emitir transmisiones en la televisión estatal del partido del domingo del club de la Premier League inglesa, una medida que podría tener importantes ramificaciones comerciales en el lucrativo mercado chino.

"Los medios de propaganda del Partido Comunista de China (PCCh) pueden censurar los juegos de @ MesutOzil1088 y @ Arsenal durante toda la temporada, pero la verdad prevalecerá", escribió Pompeo en su cuenta de Twittter.

"El PCCh no puede ocultar sus graves violaciones de Derechos Humanos perpetradas contra los uigures y otras religiones del mundo", dijo.

Ozil, un ciudadano alemán de origen turco, había señalado en las redes sociales que el mundo musulmán ha guardado silencio sobre la difícil situación de los uigures en un mensaje escrito sobre la bandera del "Turquestán Oriental", como los separatistas uigures llaman a la región occidental china de Xinjiang.

El internacional alemán había condenado en Twitter e Instagram la represión de China contra la minoría musulmana: "Se queman Coranes... Hay mezquitas destruidas... Se prohíben escuelas islámicas... Intelectuales religiosos asesinados unos tras otros... Hermanos enviados por la fuerza a campos" de trabajo y reeducación, se indignó el jugador.

La disputa se produce poco después de que China actuara para castigar a los Houston Rockets de la liga de baloncesto NBA después de que su gerente general, Daryl Morey, tuiteara su apoyo a los manifestantes prodemocráticos de Hong Kong.

China se ha enfrentado a una creciente condena internacional por establecer una vasta red de campamentos en Xinjiang, que según los críticos tienen como objetivo homogeneizar a la población uigur para reflejar la supremacía cultural Han, mayoritaria del país.

Grupos de derechos humanos y expertos dicen que más de un millón de uigures y personas de otras minorías étnicas, en su mayoría musulmanas, han sido enviadas a los campamentos en la región fuertemente controlada.