¿Volver a casa? El plazo para que los emigrantes norcoreanos regresen se acerca a su fin

Seúl (AFP) –

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A la mesera de un restaurante norcoreano de Pekín le trae sin cuidado el plazo que impuso Pyongyang para que los trabajadores de Corea del Norte que residan en el extranjero regresen a su país, como máximo, este fin de semana. "Iré a casa por vacaciones", asegura. "Pero luego, regresaré".

Durante mucho tiempo, las remesas enviadas por los emigrantes, la mayoría desde Rusia y China, pero también desde Europa, Oriente Medio y África, han sido una importante fuente de recursos para la economía de Corea del Norte.

Pero hace dos años, el Consejo de Seguridad de la ONU ordenó a los países de acogida que expulsen a los norcoreanos antes de finales de 2019 -el plazo expira este domingo-, en un intento de presionar a Pyongyang para que pusiera fin a su programa de misiles balísticos.

Sin embargo, varios analistas apuntan que China y Rusia estarían eludiendo la medida otorgando a los trabajadores norcoreanos otro tipo de visados para que puedan seguir aportando mano de obra barata.

Aliados tradicionales de Corea del Norte, ambos países pidieron esta semana que se alivien las sanciones -incluyendo la orden de expulsión de trabajadores norcoreanos-, mientras que las negociaciones iniciadas por Pyongyang y Washington sobre el programa nuclear del Norte siguen en punto muerto.

Cuando el Consejo de Seguridad adoptó la resolución, se calculaba que China albergaba a unos 50.000 trabajadores norcoreanos, aunque según informes y testigos, los ciudadanos de ese país han seguido llegando al gigante asiático en estos dos últimos años para trabajar en las fábricas de las regiones fronterizas.

En Unban, un restaurante norcoreano cercano a la embajada de Corea del Norte en Pekín, una camarera explicó a la AFP que lleva cuatro años empleada allí y que espera continuar.

"Nadie nos ha dicho que el restaurante vaya a cerrar", agregó. "Tenemos dos nuevos compañeros que llegaron el mes pasado".

La portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, indicó la semana pasada que China aplica "seriamente" todas las resoluciones de la ONU pero no quiso decir cuántos norcoreanos trabajan en el país.

Por supuesto, el embajador ruso para Corea del Norte, Alexander Matsegora, dijo en septiembre que el número de trabajadores norcoreanos en Rusia se había reducido en septiembre de más de 30.000 a menos de 10.000.

"Después del 22 de diciembre, no habrá ni un solo norcoreano en Rusia con un visado de trabajo", declaró a la agencia de noticias rusa RIA Novosti.

No obstante, la resolución no especifica nada sobre tipos de visado, y se limita a mencionar a "todos los nacionales de la DPRK que obtengan ingresos".

Kan Dong-wan, profesor en la universidad surcoreana de Donga, declaró a la AFP que, "puesto que Rusia no puede otorgar visados de trabajo a causa de las sanciones, los trabajadores norcoreanos están yendo allí con visados de turista".

Según datos del Ministerio del Interior ruso, entre enero y septiembre de este año, Moscú concedió seis veces más visados de turista a nocoreanos que en todo el año 2018, y el triple de visados a estudiante.

Entre ambas categorías, Rusia otorgó cerca de 20.000 visados en nueve meses de 2019, mientras que en todo el año anterior, Moscú concedió menos de 5.000.

- 'Dinero gratis' -

Según estimaciones de la misión de Estados Unidos ante la ONU, los emigrantes nocoreanos -muchos empleados en la construcción, fábricas y silvicultura- reportarían más de 500 millones de dólares al año a las arcas norcoreanas.

Algunos norcoreanos que solían trabajar en el extranjero aseguran que tan sólo se quedaban con una parte de su sueldo.

Ro Hui-chang, un desertor que en el pasado estuvo trabajando en Oriente Medio y Rusia durante casi una década, antes de escapar a Corea del Sur, indicó que las empresas pagaban un salario medio de 1.500 dólares, pero que el 90% de estos iban directamente al gobierno de Pyongyang.

"Era dinero gratis que llegaba sin fallas al enviar a su gente al extranjero", declaró Ro a la AFP.

Las condiciones de vida y laborales eran pésimas, agregó, con jornadas de 12 horas como mínimo.

Aún así, a los norcoreanos les interesa irse a trabajar al extranjero, pues muchos pueden ahorrar entre 1.000 y 2.000 dólares al año con trabajos adicionales, según Andrei Lankov, de la Universidad Kookmin de Seúl, mucho más de lo que podrían ganar en su país.

Lankov señaló a la AFP que muchos pagaban sobornos para poder marcharse y que, aunque las condiciones laborales fueran duras, "a menudo lo eran menos que en Corea del Norte".

Según el experto, la orden de la ONU es inadecuada, pues, al salir fuera, los emigrantes norcoreanos pueden obtener "una imagen del mundo muy distinta" y convertirse en una fuerza de cambio en su país.

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