El líder chiita iraquí pide elecciones para sacar al país de la crisis

Kerbala (Irak) (AFP) –

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El gran ayatolá Ali Sistani, guía de los chiitas iraquíes, pidió el viernes que se celebren elecciones anticipadas para sacar al país de la crisis en la que está sumido, entre una clase política incapaz de ponerse de acuerdo y unos manifestantes inflexibles.

"El camino más rápido y el más pacífico para salir de la crisis actual y evitar que el país se hunda en el caos, la incertidumbre y las luchas intestinas es volver a dirigirse al pueblo y celebrar elecciones anticipadas", dijo Sistani, en su sermón semanal, leído por uno de sus asistentes ya que el responsable, de 89 años, nunca aparece en público.

Mientras que el gobierno se dio hasta el domingo para encontrar a un nuevo primer ministro -en sustitución de Adel Abdel Mahdi, quien renunció en medio de las protestas-, el dignatario chiita les ha instado a "formar lo antes posible un nuevo gobierno".

El nuevo gabinete, advirtió, no debe eternizarse. Únicamente deberá preparar el camino hacia las elecciones anticipadas, mediante la aprobación de una nueva ley electoral y el nombramiento de una comisión de supervisión de escrutinios no partidistas.

Hasta ahora, cada partido enviaba a un miembro a esta comisión, a menudo acusada de encubrir fraudes más o menos masivos.

La ley electoral -única reforma propuesta por las autoridades en dos meses y medio de una revuelta inédita que deja unos 460 muertos y 25.000 heridos- está bloqueada en el parlamento.

Los diputados negocian la delimitación de las circunscripciones y, sobre todo, la porción de escrutinio proporcional y de lista, en beneficio de los grandes partidos.

- "Permaneceremos en la calle" -

Para los manifestantes, entre ellos muchos jóvenes que sólo han conocido el sistema político post-Sadam Husein, dictador derrocado en 2003 por una invasión estadounidense, este régimen está moribundo.

Controlado desde hace algún tiempo por su vecino Irán, el gobierno iraquí ha llevado al poder a "corruptos" e "incompetentes", dicen los manifestantes, que se niegan a ceder el lugar y han establecido un sistema que no deja espacio a los independientes o a los tecnócratas.

En la plaza Tahrir de Bagdad, centro neurálgico de las protestas, como en el sur chiita, epicentros de la protesta, los retratos de candidatos para dirigir el gobierno están tachados con una cruz roja.

Mientras tanto, las reuniones entre grupos parlamentarios, jefes de partidos y emisarios de Irán o de la ONU continúan y cada uno presiona a favor de su candidato.

Los pro-Irán, afirman responsables políticos, insisten en que se mantenga el nombre del ministro en funciones de Educación superior, Qusai al Suheil.

Suheil, ex figura del movimiento del líder chiita Moqtada Sadr, se unió al bloque "Estado de derecho" del ex primer ministro Nuri al Maliki, cercano a Irán y gran adversario de Sadr.

También circulan nombres de otros que han ocupado uno o varios puestos en el seno de un poder que los manifestantes rechazan.

El parlamento debía dar el martes un nombre de primer ministro al presidente Barahm Saleh para que lo someta a votación. Pero al no haber consenso, Saleh -que ya había aplazado la fecha límite una primera vez- volvió a postergarla al domingo.

"Ellos pueden seguir postergando el plazo de un día, dos días, un año, nos quedamos en la calle. ¡Ese plazo les hace más daño que a nosotros!", dice Ghasan, un manifestante de 35 años en Bagdad.

- "Último minuto" -

Saleh apuesta por "una acción de último minuto", explican funcionarios a la AFP.

Si el candidato no obtiene la mayoría de los votos de los 329 diputados, dicen, el presidente podrá proponer a su propio candidato, el jefe de la inteligencia, Mustafa al Kazimi, que parece ser el hombre que los estadounidenses quieren en Bagdad.

Sea quien sea el futuro primer ministro, si procede de las élites de poder, los miles de manifestantes que reclaman la caída de todas las instituciones, en particular la del Parlamento dirigido por Mohamed al Halbusi, seguirán adelante con sus protestas.

Sistani, que ha tenido voz y voto en el nombramiento de todos los jefes de gobierno desde 2003, ha dicho esta vez que no tendrá ningún papel en la formación del nuevo gobierno, y suscribió un plan de la ONU para salir de la crisis que propone una reforma en profundidad de la ley electoral y nuevas elecciones.