Los iraquíes, divididos ante un presidente que amenaza con dimitir

Bagdad (AFP) –

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¿Es un acto de "civismo" ante la corrupción de los partidos políticos o una "violación de la Constitución"? Los iraquíes se encontraban divididos el viernes ante el anuncio de su presidente Barham Saleh, que amenazó con dejar su cargo ante la parálisis política, provocada en parte por la presión de los grupos pro-Irán.

El presidente iraquí se resiste desde hace días al bando pro-Irán que quiere colocar en el puesto de jefe de gobierno a su nuevo candidato: un ministro dimisionario y gobernador controvertido.

El jueves, Saleh escribió al parlamento que prefería dimitir antes que proponer a los diputados a Assaad al Aidani y otros políticos ya rechazados por los manifestantes.

El viernes, algunos esperaban que el sermón semanal del gran ayatolá Ali Sistani, figura tutelar de la política iraquí, despejara el futuro de una crisis cada vez más difícil de descifrar.

Pero este último se negó a pronunciarse sobre la actual situación, alejándose un poco más de una clase política tachada de corrupta en una revuelta inédita por su magnitud, que no parece disminuir en intensidad.

A poco de entrar en su cuarto mes, la contestación ya ha dejado cerca de 460 muertos y 25.000 heridos. En su epicentro, la plaza Tahrir de Bagdad, una nueva pancarta apareció en la noche del jueves, junto a los carteles con todos los candidatos rechazados por la calle por medio de cruces rojas.

- "Gracias, Barham" -

Sobre el retrato de Saleh, una frase: "Gracias Barham por tomar partido por las reivindicaciones del pueblo rechazando a los candidatos de los partidos corruptos. Estamos contigo".

No obstante, esa impresión no es unánime. Su posible dimisión "traerá el caos y dará aún mayor poder a los partidos sobre el país", considera Ali Mohammed, profesor, desde la provincia de Babilonia, al sur de Bagdad. "El presidente tiene que resistirse a los partidos porque es la única barrera que garantiza el nombramiento de un candidato nacionalista" como primer ministro, señala a la AFP.

Los políticos también se muestran divididos.

El bloque parlamentario pro-Irán, la mayor coalición del parlamento y por tanto, tiene derecho a designar al jefe de gobierno, llama a los diputados a tomar "medidas judiciales contra el presidente por violación de la constitución".

- Transición y elecciones-

La lista del ex primer ministro Haider al-Abadi, que quedó tercera en las legislativas, y que ha perdido a la mitad de sus diputados a favor del bando pro-Irán, ha pedido a Saleh que reconsidere su postura. La lista Wataniya- liderada por el exprimer ministro Iyad Alaui, dominada por los sunitas- aplaude la "postura cívica" del presidente, pero le pide que se quede para alentar la formación de "un gobierno de transición reducido" que trabaje "bajo supervisión de la ONU" para sacar a Irak del actual callejón sin salida.

Mientras, los manifestantes continúan paralizando el país, de la administración a las escuelas, principalmente en el sur. Dicen que no cejarán hasta que se cumplan sus demandas. La principal es una reforma total del sistema electoral de repartición de los puestos en función de etnias y confesiones, así como la renovación de una clase política el poder desde 2003, cuando el dictador Sadam Husein fue derrocado tras intervención militar estadounidense.