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Viengsay Valdés, reina del ballet de Cuba, pide mantener la esperanza

2 min
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La Habana (AFP)

Sentada el suelo de su casa, Viengsay Valdés hace ejercicios de estiramiento para mantenerse en forma pese al encierro. La primera bailarina y directora general del Ballet Nacional de Cuba pide "no perder la esperanza" en estos tiempos de pandemia.

"Por supuesto que me encuentro extrañando muchísimas cosas, extrañando la labor diaria, los salones (de baile), el entrenamiento, el contacto con los bailarines", dice Valdés que relevó en enero a la leyenda de la danza Alicia Alonso, fallecida en octubre a los 98 años.

Alejada de su equipo, la bailarina admite, en un video enviado a la AFP, sentirse frustrada por no poder "explicarles, aconsejarles y transmitirles tantas y tantas cosas, y sobre todo detalles artísticos, detalles que les puedan motivar, que les puedan aportar a sus carreras, a sus roles, a sus debuts escénicos".

En Cuba, que registra más de 1.200 casos del nuevo coronavirus y 49 muertes, las instituciones culturales fueron de las primeras en bajar el telón hace más de un mes.

Las fronteras y las escuelas también fueron cerradas y el transporte público suspendido.

La compañía cubana, que goza de prestigio mundial y de gran popularidad en el país, con entradas asequibles para los habitantes de la isla, había programado la reposición del gran clásico "Coppelia", una obra de Arthur Saint-Léon basada en el cuento de E.T.A. Hoffmann.

Pero la pandemia alteró los planes.

En las últimas semanas, la compañía ha difundido algunos videos de su bailarines entrenando en sus hogares y llamando a limitar las salidas para evitar la propagación del coronavirus. Quedarse en casa es hoy "una necesidad", asegura Valdés.

"Se trata de (tener) una conciencia social, creo que es un momento importante", pero también "un momento de no perder la esperanza", añade y sonríe.

En un mensaje que dirigió a los miembros de la compañía, asegura "que el gran reto es (...) estar preparados para la vuelta" a la vida normal y a los escenarios.

Para lograr ese objetivo, la primera bailarina de 43 años sigue una rutina diaria de entrenamiento, que incluye ejercicios de estiramiento de sus piernas sobre el suelo, con la ayuda de una banda elástica, y otros de pie o en puntas, para trabajar los entrechats.

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