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A 20 años de retirada israelí de Líbano, los combatientes aún curan sus heridas

4 min
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Tel Aviv (AFP)

"Cuando estábamos en Líbano, nos apoyábamos unos a otros. Aún hoy, es necesario que nos ayudemos", afirmó Avi Maier, un veterano combatiente israelí que participó en una marcha organizada en Tel Aviv para conmemorar los 20 años de la retirada de Israel del sur del Líbano.

Los veteranos, como Maier, reclaman que se reconozca el trauma que sufrieron en las operaciones militares en las que participaron. Israel no considera como una guerra los 18 años durante los que ocupó el sur de Líbano luchando contra milicianos del Hezbola chiita, ni apoya sistemáticamente a los veteranos que sufren estrés postraumático.

"Los envían a un psiquiátrico, ¡no es lo apropiado!", exclama Maier, consternado.

Este cincuentón, con cabello largo y canoso, estuvo 11 años en filas del ejército israelí y efectuó varias misiones en el sur del Líbano, cuando su país controlaba esta región, a partir de 1982.

Junto a Oshrit Shtark --cuyo hermano Erez murió en 1997 con 21 años al chocar entre ellos dos helicópteros militares que se dirigían a Líbano, con saldo de 73 fallecidos--, Maier intenta crear un centro de acogida para exsoldados con trastornos de estrés postraumático.

"Estas personas le han visto la cara a la muerte, a sus amigos abatidos o heridos. Para ellos la vida no es fácil", señala a la AFP Shtark, con una camiseta blanca con el rostro de su hermano impreso.

"Queremos ayudarlos a vivir mejor. Estamos vivos gracias a ellos, todo el pueblo está en deuda con ellos", añadió Maier, blandiendo una bandera israelí.

- "Salida" -

En marzo de 1978, el ejército israelí penetró en el vecino Líbano para acabar con los ataques de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), a la que repelió hasta el río Litani, varias decenas de kms más al norte, para retirarse en junio.

Tras nuevos ataques atribuidos a la OLP, con sede en Beirut entonces, en junio de 1982 Israel invadió nuevamente Líbano en la operación "Paz en Galilea" y estableció una zona tapón para garantizar la seguridad de las poblaciones del norte israelí. A fines de 1982, este operativo había provocado 20.000 muertos y 30.000 heridos, según un balance oficial libanés.

Los soldados israelíes enfrentaron a las milicias del movimiento Hezbolá chiita, el "Partido de Dios" creado a causa de la invasión israelí y financiado por los Guardianes de la Revolución iraníes.

Establecido en el sur de Líbano, Hezbolá libró una guerra de guerrillas contra el Estado hebreo provocando bajas en las fuerzas israelíes y al Ejército del Sur del Líbano, milicia cristiana local pro-israelí. Más de 1.200 soldados israelíes murieron y otros miles resultaron heridos a lo largo de 18 años.

"En cierto momento había un muerto (israelí) casi cada cuatro días", informa Eyal Shahar. Con 32 años, este director de cine no conocía "el Líbano", como dicen en Israel. Pero a causa de una serie que escribe sobre esta época, inició un grupo de discusión en Facebook para recoger testimonios.

Actualmente reúne a más de 35.000 personas, que publican mensajes y algunas fotos, dice Shahar. "Sienten necesidad de compartir y buscan una salida", explica. "Fue muy duro, física, mentalmente, les disparaban permanentemente".

- ¿Buena decisión? -

El balance de muertos sacudió a la opinión pública israelí y el entonces primer ministro Ehud Barak decidió retirar sus tropas.

En la madrugada del 24 de mayo de 2000, el último convoy militar israelí franqueó la frontera. Benny Gantz, actualmente ministro de Defensa, que será primer ministro en 18 meses, es el último comandante en abandonar Líbano.

Este 20º aniversario de la retirada tiene lugar en medio de tensiones entre Israel y el Hezbolá libanés, blanco de operaciones israelíes, quienes lo acusan de planificar ataques desde Líbano y Siria.

Aún "observamos el frente norte, ya sea en Líbano o Siria, con mucha atención, los problemas potenciales de seguridad allí no han desaparecido", afirmó Gantz este domingo.

"Nos fuimos (de Líbano) y el pueblo judío continúa vivo, por lo que irnos quizás fue una buena decisión", dice Shahar. "¿Pero fue bueno ir a allí? ¡No sabría decirlo!".

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