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Centenares de libaneses salen a la calle por el primer aniversario de su "revolución"

Libaneses conmemoran en Beirut el 17 de octubre de 2020 un año del levantamiento nacional contra el gobierno
Libaneses conmemoran en Beirut el 17 de octubre de 2020 un año del levantamiento nacional contra el gobierno AFP
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Beirut (AFP)

Cientos de libaneses marcharon el sábado en Beirut para conmemorar el primer aniversario de un levantamiento popular sin precedentes desencadenado contra una élite política acusada de corrupción e incompetencia, pero que no provocó verdaderos cambios en un país en pleno colapso económico.

Dos gobiernos han dimitido desde el inicio de la protesta el 17 de octubre de 2019, pero los mismos políticos, partidos y familias tradicionales siguen monopolizando el poder.

Según periodistas de la AFP, cientos de manifestantes que enarbolaban banderas libanesas desfilaron por Beirut este sábado.

Partiendo de la emblemática plaza de los Mártires, epicentro de la protesta, pasaron ante el Banco Central, acusado por la crisis económica, antes de dirigirse hacia el puerto, donde una catastrófica explosión causó más de 200 muertos y 6.500 heridos el 4 de agosto.

"Desde hace un año, estamos en la calle para llevar reivindicaciones sociales y económicas, y nada ha cambiado", explica el septuagenario Abed Sabagh a la AFP en la plaza de los Mártires.

Los manifestantes realizarán en la tarde una vigilia con velas a la hora exacta en que ocurrió la explosión, cuya responsabilidad se adjudica principalmente a la negligencia de las autoridades.

Además, cerca del lugar del siniestro han instalado un monumento para recordar el aniversario de la "revolución" del 17 de octubre.

"Seguimos sin considerar a nuestros dirigentes políticos como legítimos", afirmó Melissa, de 42 años y muy implicada en el movimiento. "Continuamos en la calle (...), juntos contra el gobierno corrupto".

Las protestas comenzaron en el otoño boreal de 2019 a raíz de un proyecto del gobierno para aplicar un impuesto a las llamadas por Whatsapp, y luego se convirtieron en un movimiento nacional de inédito alcance para exigir la renovación completa de la clase política en el poder desde hace décadas y percibida como incompetente y corrupta.

El país enfrenta su peor crisis económica desde la guerra civil (1975-1990) y cada vez más libaneses se hunden en la pobreza y el desempleo, lo que empuja a muchos de ellos a probar suerte en el extranjero.

Además, esta situación se ve agravada por el colapso de la moneda nacional y las restricciones bancarias a retiros y transferencias al exterior.

A este escenario se suma una inflación galopante, decenas de miles de despidos y recortes salariales. Todo esto se ve acentuado aún más por la pandemia de covid-19.

Líbano tampoco se ha librado de la epidemia de nuevo coronavirus y las autoridades prohibieron las manifestaciones y reuniones públicas. Pero incluso con una capacidad de movilización reducida, muchos afirman que la ira no deja de crecer.

El politólogo Jamil Mouawad señaló en Twitter que, pese a los "numerosos esfuerzos" de los manifestantes, el movimiento carece de "programa y liderazgo político, lo que dificulta su progreso".

En tanto el coordinador especial de la ONU para Líbano, Jan Kubis, aseguró el viernes que "en un año catastrófico, los agravios y demandas legítimas de los libaneses no han sido escuchados" y concluyó que "todo esto agravó aún más la falta de confianza que tienen en sus dirigentes".

La clase política sigue absorta en medio de una negociación interminable destinada a formar un gobierno, ignorando los llamados de la comunidad internacional para iniciar reformas.

Las consultas parlamentarias para designar al futuro jefe de Estado, inicialmente previstas para el jueves, fueron aplazadas una semana por el presidente Michel Aoun.

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