Malí

'Le respetaron la vida porque era una religiosa' dice hermano de monja colombiana liberada en Malí

Edgar Narváez, hermano de la monja colombiana Gloria Cecilia Narváez, habla tras recibir la noticia de la liberación de su hermana en Pasto, Colombia, el 9 de octubre de 2021.
Edgar Narváez, hermano de la monja colombiana Gloria Cecilia Narváez, habla tras recibir la noticia de la liberación de su hermana en Pasto, Colombia, el 9 de octubre de 2021. AFP - LEONARDO CASTRO

RFI entrevistó a Edgar Narváez Argoti, hermano de la monja colombiana Gloria Cecilia Narváez, secuestrada desde febrero de 2017 por yihadistas en Malí, quien fue liberada este sábado 9 de octubre.

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Cuatro años y ocho meses de secuestro padeció la monja colombiana Gloria Cecilia Narváez. Pero no en su país, tradicionalmente castigado por este flagelo, sino en Malí a manos de Al Qaida.

Este sábado terminó el cautiverio poco divulgado de la "Hermana Gloria", como la llamaban sus conocidos.

“La noticia se recibió con alegría y con llantos”, dice Edgar Narváez Argoti, hermano de la religiosa, en conversación telefónica con RFI desde la ciudad de Pasto, en Nariño, Colombia. “No hay palabras para explicar la emoción tan grande de saber que la hermana está libre, gracias a las oraciones de todo el mundo, todo Colombia, América del Sur, Malí, África y en Francia. Oraciones que Dios escuchó. Ha sido una alegría. Es la mejor noticia que hemos recibido en este año”.

El calvario comenzó la noche del 7 de febrero de 2017 en Karangasso, al sur de Malí, cuando cuatro hombres armados irrumpieron en su congregación.

Según narró una correligionaria a la AFP, los hombres querían llevarse a otras dos monjas colombianas más jóvenes, pero Narváez se entregó a los secuestradores en su lugar alegando ser "la superiora". La raptaron y huyeron en un vehículo de la congregación.    Oriunda de un país sumido en más de medio siglo de conflicto armado, la hermana Gloria no era ajena a los secuestros.    El secuestro de Narváez fue reivindicado por el grupo yihadista Al Qaida en un video publicado en la red social Telegram en julio de 2017 y en el cual aparecía con otros rehenes occidentales.

“Yo tengo entendido que a ella le respetaron la vida por ser una religiosa, por ser de otra comunidad, por ser mujer”, dice Narváez Argoti. “Hasta cierto punto ella estaba libre. Esos tipos la tenían vigilando constantemente.  Como ella estudió enfermería superior aquí en la ciudad de Pasto, su misión era curar las heridas de los yihadistas y a raíz de eso se ganó el cariño de ellos y ella la dejaban libre. Ella estuvo [como rehén] cuatro años con Sophie Pétronin, me escribió y nos contaba que las trataban bien. Por ser mujeres, estaban en un grupo aparte, y recibían a diario comida, medicina y médicos, pero hasta cierto punto podían estar libres porque esos tipos no la dejaban movilizarse”.

Doce años en África  

La hermana Gloria, de 59 años, trabajó durante seis como misionera en la parroquia de Karangasso, una pequeña localidad a 400 km de Bamako. El secuestro truncó su última misión.

A principios de 2017, el norte y el centro de Malí eran las principales áreas de acción de grupos yihadistas vinculados a Al Qaida o al grupo Estado Islámico, pero la región de Sikasso estaba bastante a salvo. Hoy, en cambio, es escenario de numerosos ataques.

Originaria del departamento de Nariño, al suroeste de Colombia, integraba la congregación suiza de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada, nacida en 1893 en Colombia y con presencia en 17 países.

La hermana Gloria había "dado sus primeros pasos como misionera en el sur de México, en Apatzingán", antes de ser enviada a Boukoumbé, Benín, donde sirvió seis años como educadora, según la agencia vaticana de noticias Fides.

Entrevista realizada por Marcos Herrera. Con AFP.

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